En una entrevista argumentó que la ocupación de camas y el aumento de casos responde a la mayor circulación de personas. McDonald’s y Coto ocultan casos en locales, pero esa no es la clave para el presidente.
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Jueves 18 de junio de 2020 22:53
“Yo tengo un compromiso ético con cada habitante de la Argentina. Mi compromiso ético es no abandonarlos y hago todo el esfuerzo desde el Estado para que nadie quede abandonado. Mi compromiso ético es cuidar la salud de ellos y cuando veo que las camas se ocupan de este modo, entonces digo, por favor prestemos atención a lo que estamos haciendo porque algo no estamos haciendo bien…” Así se despachó el presidente en una entrevista brindada a Telefe noticias el miércoles por la noche.
La preocupación por la ocupación de camas de terapia intensiva ante el crecimiento de los contagios de coronavirus, está en boca no solo de él, sino de funcionarios de distintas esferas del Gobierno. Además se suma un alto porcentaje de ocupación de camas por otras enfermedades típicas de la época invernal. El viceministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak, el ministro porteño Fernán Quirós y otros, han dejado ver su preocupación por un posible colapso del sistema sanitario en caso de sostenerse el ritmo de avance del coronavirus, fundamentalmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Distintos especialistas también vienen advirtiendo sobre las deficiencias del sistema de salud para hacer frente al momento más crítico de la pandemia en Argentina, la llegada del famoso pico de contagios.
Las palabras del presidente son correctas. Hay algo que no se está haciendo bien. ¿Cómo puede ser que después de tres meses de cuarentena, ante un aumento de las actividades, el sistema se vea rápidamente al borde del colapso? ¿La cuarentena no tenía el objetivo de “ganar tiempo” y prepararnos para la llegada del pico? ¿Qué implicaba este “ganar tiempo”? Lo lógico hubiera sido, para evitar el colapso sanitario, tomar las medidas básicas para fortalecer el sistema de salud: más presupuesto para camas, más presupuesto para respiradores, más presupuesto para testeos y elementos de prevención para el personal de salud en los hospitales. ¿Qué tanto de esto se hizo?
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A La Izquierda Diario no paran de llegar denuncias sobre faltas de recursos en los hospitales públicos de todo el país. Esta semana las voces de especialistas en diversos medios de comunicación, advirtiendo sobre la insuficiente cantidad de testeos, de camas de terapia intensiva y de personal capacitado para dar respuesta a la cantidad de internaciones, abundaron. Pero el presidente no parte de esta realidad para decir que “algo no se está haciendo bien”. Incluso omite en su discurso las declaraciones del propio ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, que admitió que el Gobierno demoró mucho en salir a hacer los testeos para rastrear los contagios.
“Querían salir a correr, salgan a correr... querían salir a pasear, salgan a pasear... querían tener los locales de ropa abiertos, abran los locales de ropa… ahora esta es la consecuencia, la que les acabo de mostrar. Sépanlo, porque no hay otra consecuencia”. El presidente dijo estas palabras mientras blandía ante la cámara unos gráficos impresos. Intentaba demostrar que el aumento en la cantidad de casos de Covid-19 y la amenaza de colapso sanitario en el horizonte, se debe a la mayor circulación de personas en el AMBA.
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“En la ciudad de Buenos Aires y en algunos lugares del Gran Buenos Aires, la gente se relajó porque pensó que el problema había pasado”, sostuvo. La responsabilidad, quienes no hacen las cosas bien, son las personas, individuos que después de tres meses de encierro, en los que el Gobierno les dijo que se estaba preparando y estaba ganando tiempo, deciden salir a la calle. Tres meses en los que el Gobierno, además de decir que estaba haciendo todo lo posible por cuidar la salud de los argentinos, cedió ante cada reclamo patronal de apertura de las actividades económicas.
¿Querían reabrir la fábrica? abran la fábrica...
El regaño presidencial no alcanza a los patrones que pugnaron desde el principio por mantener sus establecimientos abiertos a cualquier costo. Recordemos que desde el inicio de la cuarentena, una de las principales tensiones con los empresarios tuvo que ver con la declaración de las actividades esenciales. El Gobierno tuvo un criterio muy laxo con las empresas, cualquier cosa podía ser declarada esencial, como la fabricación de golosinas en Mondelez, por ejemplo.
El Gobierno, empezando por el propio presidente, responsabiliza a las personas que muchas veces se ven obligadas a salir de sus casas porque viven del día a día y no recibieron ni siquiera la miseria del IFE de 10 mil pesos en estos tres meses. ¿Pero qué dice de la conducta de los empresarios? ¿Cómo puede ser que en el discurso del Gobierno, sea más responsable la gente que quiere salir a la calle y no las empresas que ocultan casos confirmados como McDonald’s y Burger King? Esta semana llegaron más denuncias a La Izquierda Diario, sobre supervisores y gerentes que amenazan a trabajadores y les piden que no cuenten a sus compañeros sobre la posibilidad de contagios. Coto es un gran empresario que viene buscando mantener sus locales abiertos a pesar de que hay contagios entre su personal, desde el comienzo de esta crisis.
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Este miércoles informamos que ya son 25 los casos positivos en la planta de Coca-Cola de Pompeya, entre los que hay dos trabajadores internados con asistencia respiratoria. Trabajadores de Bridgestone realizaron un paro de 24hs convocado por el SUTNA, porque la empresa multinacional se viene negando sistemáticamente a aislar a los compañeros que tuvieron contacto estrecho con trabajadores contagiados. Recientemente murió por covid un joven de 31 años que trabajaba tercerizado en un depósito de Mercado Libre en Zona Norte. "Me enteré que había gente que estaba contagiada, le tomaban la temperatura, les salía rojo y les decían, ‘Pasa que no pasa nada, total somos amigos´", "Podría llamarse una crónica de una muerte anunciada" denunció uno de sus compañeros.
El presidente no menciona en ningún momento de su discurso que los principales focos de contagio vienen siendo los lugares de trabajo. Las empresas se han rehusado a tomar medidas de seguridad e higiene mínimas. No solo obligan a trabajar a muchas personas en actividades que realmente no son esenciales, con el solo objetivo de mantener sus millonarias ganancias, sino que las obligan a hacerlo en las peores condiciones y a riesgo de exponer sus vidas.
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El mismo Estado lo hace con el personal de salud, incluso negando las licencias a personas población de riesgo, tal como sucedió en el caso de una enfermera de Lomas de Zamora que murió por Covid, después de que le negaran seis veces la licencia que le correspondía.
En estos tres meses las que verdaderamente “ganaron tiempo” fueron las grandes empresas: apretaron para conseguir subsidios como la ATP y ni siquiera pagan de sus bolsillos los sueldos de los trabajadores. Apretaron para conseguir facilidades de todo tipo como no pagar contribuciones patronales. Apretaron para tener vía libre para bajar salarios y suspender. Apretaron para que no se unifique el sistema de salud público y privado, medida elemental para administrar centralizadamente los recursos y evitar el colapso sanitario. Siguen apretando para que la prioridad siga siendo el pago de la deuda externa ilegítima, ilegal y fraudulenta. Ahora aprietan para que se reglamente el teletrabajo en el Congreso, como forma de legalizar la brutal flexibilización laboral que se intenta por esa vía.
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El Gobierno destinó 570 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia a pago de la deuda externa fraudulenta. Todo directo al bolsillo de los especuladores en vez de a los hospitales. El Gobierno gastó millones en concepto de ATP, asistiendo a empresas multinacionales como McDonald’s que nunca demostraron tener crisis. Incluso subsidió los salarios de los CEOS de grandes empresas como Techint o del empresario de la salud privada Claudio Belocopitt, presidente de la Unión Argentina de Entidades de Salud y dueño de Swiss Medical Group. Ahí se fueron camas, respiradores y test que nos faltan. Estos son los compromisos que el Gobierno verdaderamente honra.
Las patronales han obtenido muchos beneficios, avanzando en un plan que se siente en los cuerpos y en las vidas de la clase trabajadora como una reforma laboral de hecho, plan que privilegia sus ganancias y no se detiene ante la posibilidad de contagios por coronavirus. El Gobierno, ha cedido a cada una de las exigencias de las empresas, aun a costa de las vidas de las trabajadoras y los trabajadores.
"Hay mucha gente que va a correr a Palermo", dijo también el presidente en Telefe. Claro, la culpa de un posible colapso sanitario, sería de los runners.
“Organizar hoy a quienes luchan y a quienes simpatizan con la izquierda es una tarea estratégica”