×
×
Red Internacional
lid bot

México

Medio Ambiente. ¿Quién es Monsanto y por qué marchamos contra él?

Desde hace unos años, cada año se organiza un día en repudio a Monsanto. Manifestantes salen a las calles en más de 50 ciudades y 400 ciudades de los cinco continentes. Este 23 de mayo se está convocando a la marcha internacional contra Monsanto, pero ¿quién es Monsanto y por qué marchamos contra él?

Sábado 23 de mayo de 2015

Monsanto es una corporación bélica que, entre otras cosas, produjo y comercializó el agente naranja, un poderoso herbicida (utilizado en contra de los cultivos y la población vietnamita durante la ocupación estadounidense en ese país, el cual produce severos daños a la salud humana y un profundo deterioro del suelo y del agua). Posteriormente, esta tecnología fue comercializada para la explotación agrícola por esta misma empresa. A mediados de los años 70, Monsanto empleó la tecnología genética para crear el pesticida Round-Up Ready, el cual mataba todo lo “verde” excepto aquellas variedades de plantas provenientes de una determinada variedad genética de semilla modificada artificialmente (transgénica) por la misma empresa. Con ello, Monsanto se apoderó del mercado de fertilizantes y, más tarde, la legislación estadounidense le permitió a esta empresa patentar el ADN de estas semillas resistentes al pesticida.

De esta forma, no sólo nos encontramos ante el intento de patentar un ser vivo, lo cual es profundamente cuestionable desde el punto de vista ético y ecológico, sino que además, a través de este mecanismo Monsanto busca apoderarse del monopolio en el mercado de las semillas.

Primero en Estados Unidos y luego en diversas naciones, Monsanto lleva a cabo una “colonización” genética mediante la introducción de cultivos transgénicos que se extienden a los cultivos nativos a través de mecanismos naturales como la polinización. De esta forma, pronto la variedad de semilla propiedad de Monsanto se ha apoderado de los cultivos de los campesinos locales volviéndolos dependientes de las semillas y herbicidas de la transnacional.

El impacto ambiental radica en que al existir sólo una variedad de cultivo (monocultivo), se pierde biodiversidad haciendo a las plantas mucho más vulnerables a la invasión de plagas. Este fenómeno ha ocasionado hambruna en diversas partes y épocas del mundo. Hoy, la multinacional Monsanto busca colonizar nuestro país con cultivos transgénicos de maíz. Esta semilla es el alimento milenario de la población mesoamericana de modo que la introducción de maíz genéticamente modificado pone en riesgo en primer lugar la biodiversidad de los cultivos nativos y con ello la soberanía alimentaria, es decir, la capacidad de una nación para producir el alimento de su propia población ya que, de esa forma, la producción de maíz mexicana estará condicionado al mercado de semillas de Monsanto destruyendo la ya de por sí devastada economía agrícola y profundizando su dependencia de la economía imperialista.

¿Cómo luchamos contra Monsanto y en defensa de la soberanía alimentaria?
En primer lugar, es indispensable que los sectores obreros y campesinos junto a sus organizaciones y la población despojada y desposeída se organicen para decir No a la introducción de maíz genéticamente modificado en México y por expulsar a Monsanto de América Latina y todos los países. De esa manera, nos defendemos ante la amenaza a la biodiversidad de nuestros cultivos y la colonización genética.

En este sentido, también, se encaminan las propuestas en torno al cultivo agroecológico y la preservación de las semillas tradicionales. Sin embrago, la lucha en defensa de la soberanía alimentaria no termina ahí ya que el principal atraso en la economía agrícola latinoamericana radica en la dependencia del yugo imperialista. En México, esta política se expresa mediante el Tratado de Libre Comercio (TLC), promulgado por Salinas Gortari y que ha llevado a la quiebra el campo mexicano al someterlo a una competencia desigual contra las transnacionales subsidiadas por el imperialismos. La consecuencia ha sido el empobrecimiento de las comunidades indígenas y campesinas que los obliga muchas veces a migrar a Estados Unidos o a caer en las filas del narcotráfico. Esta política ha sido implementada por los gobiernos de México quienes siempre han dependido del imperialismo estadounidense. Hoy, es Enrique Peña Nieto y su asesino gobierno el responsable de llevar adelante esta política.

En ese sentido, la lucha por la soberanía alimentaria implica luchar contra el TLC. Asimismo, es necesario fortalecer la producción interna para lo cual es indispensable luchar contra el despojo de las comunidades campesinas e indígenas y por el derecho a la su autodeterminación en contra de la injerencia de las grandes trasnacionales promovida por el gobierno y los partidos. Hoy en día 5 gigantes mundiales del “agrobusiness”, entre ellos Monsanto, concentran el 80% del mercado de alimentos y reciben multimillonarios subsidios estatales de los gobiernos yanquis y europeos. De modo que para recuperar el campo es necesario luchar contra la gran propiedad terrateniente y expropiar a los grandes monopolios, para dotar de subsidios a los pequeños productores, como única manera de garantizar la soberanía alimentaria.

En ese sentido, esta lucha está ligada, asimismo, a plantear de manera crítica la utilización de la ciencia y la técnica ya que, bajo el dominio político y económico de la burguesía, es decir, los grandes terratenientes e industriales dueños de los monopolios, son utilizadas bajo la lógica de la explotación y de la ganancia, ejemplo de ello es la tecnología transgénica. Sin embargo, consideramos que también el conocimiento científico debe ser arrancado a las clases poseedoras para ponerla al servicio de las necesidades de las mayorías desposeídas.

Asi, quienes integramos el Movimiento de los Trabajadores Socialistas estamos codo a codo con las organizaciones sociales y campesinas en su lucha contra Monsanto pero creemos que para resolver de fondo las problemáticas derivadas del deterioro ambiental y aquellas relacionadas con la soberanía alimentaria, es necesario luchar en una perspectiva revolucionaria y socialista.

Es indispensable el actuar de la clase trabajadora de la ciudad y del campo, como la reciente lucha heroica de los jornaleros de San Quintín reprimidos por el gobierno para luchar en una perspectiva antiimperialista por la soberanía alimentaria y vinculada a la lucha contra la asesina democracia de los partidos del Congreso (PRI, PAN, PRD, MORENA, PT, MC, PANAL, PES, etc.), ya que es la política de estos partidos la que favorece a las transnacionales como Monsanto, que busca privatizar el agua y permite la devastación ambiental de nuestro territorio por parte de las compañías mineras y petroleras transnacionales, gracias a la Reforma Energética de reciente aprobación.