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Red Internacional
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MÚSICA INFANTIL. ¿Quién es el que anduvo aquí? La memoria de Cri-Crí en las nuevas generaciones

El 6 de octubre de 1907 nació en Orizaba Francisco Gabilondo Soler, creador de Cri-Cri, el grillito cantor que encantó a generaciones de niños mexicanos.

Óscar Fernández

Óscar Fernández @OscarFdz94

Martes 6 de octubre de 2020

¿Y quién es ese señor?

Francisco Gabilondo Soler nació en Orizaba en el estado costeño de Veracruz a casi un año de que estallara la huelga de Río Blanco. Su infancia transcurrió en la tumultosa década de 1910, la cual en México estuvo marcada por la Revolución que derrocara a Porfirio Díaz.

Tuvo una infancia marcada no sólo por la grata memoria de su abuela, quien sirvió de inspiración para muchas de sus canciones, sino también por el desarrollo de una amplia imaginación cortesía de las aventuras que describieran los libros de Emilio Salgari y sus piratas, así como los de las invenciones de Julio Verne con su submarino Nautilus —el que navegara el capitán Nemo para sumergirse a veinte mil leguas— o la expedición del profesor Lidenbrock al centro de la Tierra.

Esta imaginación es la que repercutirá en que Francisco Gabilondo Soler componga sus famosas canciones, de las cuales hablaremos adelante —no desespere, lector. Hacia 1928, llega a la Ciudad de México recién casado y se une como voluntario al Observatorio Nacional, pero por falta de recursos no logra poner pie.

No es sino hasta la década de los años 30 cuando logra obtener trabajo en la radio, ganándose el apodo de Francisco "el guasón del teclado" y no porque quisiera asesinar a un hombre vestido de murciélago, sino porque combinaba su talento musical con la crítica y el humor. Pero una vez que obtuviera el visto bueno de presentar canciones infantiles, el público lo recibió de buen gusto.

Su esposa Rosario Patiño, a quien había conocido en su natal Orizaba, trabajaba para la XEW, que en ese entonces solamente existía como estación de radio y era encabezada por Emilio Azcárraga Vidaurreta (abuelo del actual presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean), y en la cual Francisco obtuvo un programa de radio en 1934.

Pero pronto la realidad internacional alcanzó a nuestro país: Hitler invadió Polonia e inició la Segunda Guerra Mundial, posteriormente hundiendo en 1942 los petroleros Faja de Oro y Potrero del Llano. El mote de "Cri-Cri", según el sitio oficial de Cri-Cri, viene del francés, en la repetición de las sílabas que hay en el idioma galo para apodar afectuosamente a las personas, y que combinado con la onomatopeya del sonido de un grillo, nació Cri-Cri.

¿Y por qué un grillo?

Según Cri-Cri, porque en los cuentos europeos aparecen grillos como violinistas, teniendo Cri-Cri su propio violín de hoja. El "grillito cantor" viviría en un hongo de la pradera con sus amigos animales.

Tal ambiente lúgubre, con noticias que daban cuenta de la enorme destrucción y exterminio de vidas, entre las cuales resultó impactante la escala que tomó el Holocausto una vez se dio a conocer en 1945 tras la derrota alemana, fue lo que motivó a Francisco Gabilondo Soler a intentar mejorar el humor del público y en especial de los niños.

El programa de Cri-Cri se transmitiría por 27 años y tendría un jingle de inicio y de fin que dice: "¿quién es el que anda/anduvo aquí? ¡Es/fue Cri-Cri! ¿Y quien es ese señor? El grillo cantor".

Las canciones de Cri-Cri suelen ser cortas, pero también muy descriptivas y con una riqueza tanto literaria como rítmica. Podemos encontrar el uso de orquestas como en "La orquesta de Animales", "Escuela de Perritos" o "Caminito de la Escuela", descripciones de personajes como el famoso Ratón Vaquero, la Patita o incluso fantoches para asustar niños como el Señor Ropavejero que es un "tlacuache cargando un tambache".

Encontramos el uso de géneros de la época como la salsa en el Negrito Sandía, el tap en el Negrito Bailarín, el tango en Che Araña que "baila con maña" con "tres pasitos arrastraditos ’pa delante y para atrás"; ritmos folkóricos como la Rusiana, Chong Ki Fu. Hay personajes como Juan Pestañas "el anciano de los sueños" que hace dormir a los niños, los mosquitos trompeteros "que nos quieren picotear" "rezumbando en las noches de calor", los soldaditos de plomo que usan de bombo "al sargento barrigón", el chorrito que "se hacía grandote, se hacía chiquito" y que "estaba de mal humor, pobre chorrito, tenía calor", las brujas que vuelan "en grandes escobas al juntarse las agujas del reloj" desde su torre negra, la abuelita a la que le preguntan por qué y que enseña su ropero. En fin, podríamos seguir enlistando y no terminaríamos.

Sus canciones tienen un alto contenido pedagógico el cual a muchos nos logró educar de distintas maneras, sobre la importancia del estudio, de dormirse temprano, de aprenderse las letras, los colores, los sabores ("el rey de chocolate con nariz de cacahuate"), etc. Es conocida no sólo la película que protagonizara en 1965 Ignacio López Tarso, sino la anécdota del cortometraje de Walt Disney que aparece en esa película, donde "los tres cochinitos dormilones" son representados por los cochinitos de Disney: Flautista, Violinista y Práctico.

A pesar de esta colaboración de dos grandes íconos para los infantes mexicanos, Cri-Cri se rehusó a que Disney dibujara sus canciones, pues consideraba que era importante fomentar la imaginación de los pequeños, y que si se imaginaban la fuente del chorrito, que no la identificaran con una en específico.

Cri-Cri abandonó este mundo en 1990, y en su honor hay muchos bustos, plazas e incluso un parque para niños en la Colonia Del Valle en la Ciudad de México, pero sus canciones siguen deleitando los oídos de los niños y a los adultos nos sigue sacando sonrisas y lágrimas nostálgicas cuando, con ojos muy abiertos, nos imaginábamos a sus personajes mientras cantábamos con nuestras familias.


Óscar Fernández

Politólogo - Universidad Iberoamericana

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