Con 66 votos a favor, 65 en contra y las 4 abstenciones de la CUP, Joaquim Torra i Pla se convierte en 131º President de la Generalitat.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 14 de mayo de 2018
A las 14:42 acabó la sesión de investidura con los últimos acordes de Els Segadors. Fue la cuarta sesión luego de los intentos de Jordi Turull, Carles Puigdemont y Jordi Sánchez. Todos ellos vetados por el Constitucional, el Supremo y el Gobierno central. El President del Parlament ya ha comunicado al Rey por escrito los resultados de la votación y la investidura de Torra.
Quim Torra logró sumar los previstos apoyos de ERC y de la bancada de JxCat, a la cual pertenece. La CUP ya había decidido el domingo que se abstendría por solidaridad antirrepresiva contra la ofensiva del Estado español y así lo hizo, sin sorpresas.
El flamante President viajará este miércoles a Berlín a visitar a su principal mentor, Carles Puigdemont. Por la tarde darán una conferencia de prensa conjunta en la cual informarán sobre el Govern que se constituirá y el “famoso” Consell de la República” del que aún no hay mucha información ¿Quién puede dudar que el nuevo Govern dependerá de lo que se diga en el país germánico?
Más allá de la retórica y discursos de estos días, el Govern de Torra-Puigdemont será un Govern autonómico surgido de la aplicación del 155. Nacerá, al igual que el Govern anterior, con sus finanzas teledirigdas desde Madrid, no desde Berlín, por más que griten los dirigentes de Ciudadanos. En este marco, sólo se puede retomar el camino hacia la República desobedeciendo. Precisamente lo que no quisieron hacer Artur Mas y Carles Puigdemont. Y muy lejos estará el flamante President investido.
Esquerra lo ha dejado claro meridianamente: no quiere desobedecer. Junts per Catalunya también va por ese camino. De hecho, ese es el camino de Puigdemont que no se atrevió a fundar la República catalana y por tanto no hizo realidad la voluntad del 1O. Joaquim Torra plantea caminar hacia la República catalana al tiempo que buscar el diálogo con quienes reprimieron al pueblo catalán. Es que acaso eso, ¿no es un oxímoron?
Además, el nuevo President ya señaló en su agenda las elecciones municipales. La “República de los municipios” de la que habló Quim Torra durante su investidura significa dirigir su embarcación de manera directa hacia la recuperación de Barcelona y otros distritos importantes como Lleida. La clave consiste en plantar cara a Ciudadanos y en desbancar a Ada Colau de Barcelona.
El diputado de la CUP, Carles Riera, indicó que ahora su partido pasará a la oposición. “En la medida en que usted cumpla o no su compromiso de no hacer autonomía o autonomismo, también condicionarán nuestros debates”. Riera definió que la CUP guardará “lealtad al 1-O y fidelidad a quien no haga ni un paso atrás en el camino hacia la República”.
En síntesis, la legislatura que abrirá Quim Torra solo mantiene un discurso de hacer república, y no comenzará a resolver los graves problemas sociales generados por los recortes sociales de Mas-Rajoy-Junqueras-Puigdemont. No podía ser de otra forma, teniendo en cuenta su ascendencia convergente. Si a la cabeza de éste movimiento siguen estos líderes, es normal que la clase obrera sienta como algo ajeno esa “república”.
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Rajoy y el búnker a la ofensiva
A Mariano Rajoy le duró poco más de 24 horas eso de “por el entendimiento y la concordia”. El miércoles se reúne con Pedro Sánchez del PSOE y al día siguiente con Rivera para pactar la reactivación inmediata del 155 ante la primera ilegalidad del ejecutivo catalán. Dirigentes del PSOE se mostraron dispuestos a apoyarle. Rivera, habría que ver, aunque es partidario de no levantar el 155 a pesar de que el Govern sea constituido.
Paralelamente es necesario recalcar que la ofensiva judicial no solo no para sino que continúa ampliándose. Los Mossos d’Esquadra han detenido a cinco miembros del CDR de Lleida por "desorden público" a raíz de la manifestación del 25 de marzo cuando fue detenido Carles Puigdemont. La policía nacional en un informe entregado al juez Lamela ha concluido que la jefatura de los Mossos no hicieron esfuerzos suficientes para evitar el 1O.
La dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, tiró de hemeroteca y se cogió de las expresiones más ultraderechistas de Torra “… a luchar contra los nacionalismos…”. Como no podía ser de otra manera, lo hace desde la perspectiva de un nacionalismo opresor, el español. Arrimadas también acusó a Torras de continuar con el proyecto de ruptura con el Estado. Cs’ sigue en su carrera contra el PP para ver quién es más anticatalanista.
El secretario general del PSC, Miquel Iceta se sumó a los cantos apocalípticos de la derecha. A Torra le ha criticado su visión derechista al considerar a los españoles de manera diferente a los catalanes: “¿Qué piensa usted de los catalanes que se sienten también españoles?”. Y, también le ha recordado, como Rajoy, que “El único marco legal que tiene legitimidad es el Estatut y la Constitución”.
El enfrentamiento entre el pueblo catalán y el Estado español no se ha acabado, continuará aunque cambie en las formas. Continuará incluso aunque siga Convergència en el poder junto a Esquerra Republicana. Lo que es difícil de saber es cómo.
El pueblo catalán está sufriendo una dura represión del Estado español. JxCat y Esquerra se niegan a enfrentarlo en las calles y posponen para las "calendas griegas" la concreción de la República. Mientras el paro, la precariedad y los recortes sociales azotan a las familias de trabajadores, no hacen nada para siquiera mitigarlo.
Los trabajadores y el pueblo catalán están en la encrucijada. O se levantan ante estos dirigentes convergentes y de ERC para realizar la voluntad popular del 1O, enfrentar el Régimen del 78 en las calles y comenzar a resolver los problemas sociales o sufrirá algunas derrotas por el camino de esperar a que las instituciones resuelvan estos problemas.