Con un poco de suerte en el gol y mucho carácter para aguantar el partido, la Academia llegó a la punta de la tabla cuando restan sólo dos fechas para el final y se ilusiona con la vuelta olímpica. El River alternativo de Gallardo no logró revertir el mal momento del equipo.
Lunes 24 de noviembre de 2014 00:30
Foto: Télam
La alegría no le entra en el cuerpo a la parcialidad académica; ni siquiera entra en el gigantesco cilindro de Avellaneda. Hace algunos meses, tras la derrota en el clásico ante Independiente, era todo malestar y crisis y no hubieran imaginado ni en sus mejores sueños llegar a la punta a dos fechas del final y derrotando nada menos que al River -otrora "3 G"- del Muñeco Gallardo. Pero aunque los sueños, sueños son, en este Torneo de Transición se hacen realidad.
Por el lado de River, la obsesión por la Copa Sudamericana, sumado a la presión extra de tener que eliminar o ser eliminado ante nada menos que Boca Jrs., desvela al plantel de Gallardo. Ese nerviosismo es notorio. El DT optó por plantar un equipo alternativo en Avellaneda, pero no obtuvo resultados. Lo más preocupante es que el fútbol -aquella solidez y toque vistoso de hace algunas fechas- no aparece.
Pudo haber arrancado en ventaja River. Primero a los 3 minutos, cuando Driussi tocó en profundidad para Solari que quedó mano a mano con Saja; el arquero tapó muy bien. Luego, a los 8 minutos, un tiro libre por izquierda ejecutado por Osmar Ferreyra lo sobró a Saja, la defensa despejó como pudo y el rebote le quedó a Driussi, que remató muy desviado.
Pero una ley no escrita en el fútbol reza que los goles que no se convierten en el arco rival, se sufren en el propio. Y anoche pareció cumplirse.
A los 15 minutos, de una jugada indescriptible para el fútbol y casi calcada de un pinball (centro desde la derecha que pifiaron Bou y Milito) vino el gol den contra de Funes Mori. Avalancha y delirio en las tribunas del Cilindro, con el gol que puede significar un campeonato.
El resto del partido fue puro temple de Racing para aguantar y los intentos -por momentos demasiado tímidos- de River para empatar. Es así que la figura de Ezequiel Videla se tornó gigante. Un león en el medio, para quitar y distribuir, como sintetizó a 5 minutos del final con una pelota ganada en el medio y enviada limpia y en profundidad para Bou, que pudo haber liquidado el partido.
River probó con el ingreso del "Torito" Cavenaghi (que entró por Boyé) en el prrimer partdio del ídolo riverplatense en el campeonato, tras una seria lesión; también con Tomás Martínez. Pero nada alcanzó. River está entrando en un pozo del que sólo puede salir recuperando la memoria, con el fútbol que supo desplegar en las primeras fechas de este torneo. Todo estará moldeado por el ánimo, que depende en gran medida de lo que suceda este Jueves en el Monumental.
En el partido más difícil (por el historial, en el que la Academia sufre la "paternidad" mas abultada del fútbol nacional; y por tratarse casi de una final), Racing pasó la prueba. Ahora depende de sí mismo, Racing será su propio rival En el camino quedarán Rosario Central en el Gigante de Arroyito y Godoy Cruz en Avellaneda. Parece lícito seguir soñando.