En un libro publicado en junio de 2016, el economista Hugo Fazio plantea que el grupo Luksic “se transformó en el más grande del país gracias a su presencia en la gran minería del cobre y a los excedentes obtenidos en el sector”.
Jueves 15 de febrero de 2018

El libro es Los mecanismos fraudulentos de hacer fortuna y aporta una serie de datos que nos permiten visualizar la magnitud del poder de los grandes empresarios en Chile y sus íntimas relaciones con los políticos que sostienen el régimen. Respecto al grupo Luksic, el libro nos permite visualizar una serie de aspectos que configuran su poder.
La apuesta por la minería
El peso que el grupo le asigna a la actividad minera es evidente. Según Fazio “Un paso en esa dirección lo dio al adquirir en 2015 un 50% del yacimiento Zaldívar, estableciendo un acuerdo de explotación conjunta con la canadiense Barrick Gold” (p.83). Ya el 2014, su holding minero, Antofagasta Minerals, se ubicaba entre “los diez mayores productores a nivel mundial” (p.83).
Esto sucedía cuando los precios del cobre estaban bajos. Adquirir parte de Zaldívar en connivencia con la controvertida empresa canadiense que estuvo implicada en el controvertido proyecto de Pascua Lama finalmente suspendido por sus impactos sociales y ecológicos; le reportó una importante fuente de ganancias mientras los precios de los commodities se contraían. Un ejecutivo de Luksic resumía así su optimismo el 2015: “Esta transacción está en línea con nuestra estrategia de concentrarnos en el negocio minero del cobre y representa una oportunidad única para adquirir una operación ya establecida y con bajos costos de producción en Chile, lo que genera un fuerte flujo de caja” (Diego Hernández, citado en Fazio, p. 86).
Casi a tres años de esta apuesta, y con precios del cobre altos -en septiembre de 2015 era de US$1,53 la libra y hoy está a US$3,10- hay mejores perspectivas para los negocios. En esos tiempos la mina Pelambres en manos del grupo atravesó momentos más complejos, con prórrogas de varios de sus proyectos complementarios y un largo conflicto con el pueblo de Caimanes. Pero hoy, según informaba recientemente El Mostrador la Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Coquimbo “dio luz verde al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto de Infraestructura Complementaria (para la mina Pelambres) de la compañía controlada por el grupo Luksic. La medida contempla la construcción de una planta de desalinización de osmosis en el recinto portuario de la minera en Los Vilos y pretende entrar en funciones en etapas de escasez hídrica, además de incorporar equipamiento por las nuevas condiciones de dureza que presenta el mineral.”
Ramificaciones de poder económico
Sin embargo, el grupo Luksic se desenvuelve en otros sectores económicos también. En palabras de Fazio “ellos son el financiero (Banco de Chile, en alianza con el consorcio norteamericano Citigroup el tercer grupo financiero por activos en EE.UU); bebidas y alimentos (CCU, en alianza con la holandesa Heineken); manufacturero (Tech Pack y Nexand, con sede en París); energía (Enex); transporte (CSAV y Hapag-Lloyd en sociedad con capitales alemanes); servicios portuarios y navieros (SAAM)” (p.84).
Ligazón con capitales trasnacionales y subordinación al imperialismo
Fazio comenta: “queda clara su tendencia a asociarse siempre con capitales extranjeros, buscando por lo general participar o tener el control de la empresa” (p.85).
No se trata de una cuestión irrelevante. En esa asociación con capitales trasnacionales e imperialistas Luksic actúa como una correa de transmisión de sus intereses en el terreno nacional e internacional. Es un “empresario chileno” que obtiene una importante parte de “la tajada” al actuar en connivencia con otros más poderosos que juegan en el terreno internacional.
Esto queda bastante claro cuando analizamos el caso de colusión naviera que habría ocurrido entre 2000 y 2012, del cual participaron tanto la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) de los Luksic, como la Compañía Chilena de Navegación Interocéanica (CCNI), del grupo Urenda. Junto a ellas estuvieron la coreana Eukor y las niponas K-Line, MOL y NYK (Fazio, p.92). Según un ex gerente de CCNI “José Luis Chane (…) el inicio de este servicio lo formó Toyota (…) Señores -dijo-, necesito que ustedes se junten, necesito frecuencia y me ofrezcan como consorcio un servicio” (p. 92).
Controlar la prensa
Recientemente la Universidad Católica le vendió su 33% de Canal 13 al grupo Luksic que pasó a tener el control total de la cadena. La transacción inclute además a 13C y REC TV; el sitio 13.cl, las radios, T13, Sonar, Oasis y Play.
En los meses que antecedieron a la transacción, el grupo Luksic había contactado al Citigroup con quien comparte la propiedad del Banco de Chile, con el fin de gestionar la transacción. Es decir, puso en manos del capital trasnacional estadounidense el destino de unos de los principales canales de televisión del país.
Luksic y los políticos a su servicio
Para hacernos una idea de las redes que Luksic posee en el mundo político recordemos un caso que abrió una etapa de desgasta para el gobierno saliente: el caso Caval. El mismísimo Andrónico Luksic junto a su entonces gerente de Grandes Empresas y Negocios Inmobiliarios, Eduardo Ebensperger, se reunieron con Natalia Compagnon y su esposo, Sebastián Dávalos, nuera e hijo de la presidenta Bachelet respectivamente, para concertar un préstamo del Banco de Chile por $6.500 millones para que Caval pudiese comprar terrenos en Machalí. Todo el perfil lejano a los grandes poderes económicos que quiso instalar el gobierno, se derrumbó repentinamente al revelarse los vínculos de estos parientes cercanos con el poder económico.
Sin embargo, como lo describe el propio Fazio, no son las únicas personas de la Nueva Mayoría ligadas a Luksic. Jaime Eyzaguirre, por ejemplo, fue director de C13. Más allá de esto, es indudable que Luksic está completamente alineado con el nuevo gobierno de Piñera que entre otras cosas promete destrabar proyectos de inversión detenidos por razones ambientales o sociales.
Un despido selectivo en el Ferrocarril de Antofagasta
En una de las empresas del grupo Luksic, en el Ferrocarril de Antofagasta (FCAB), recientemente fue despedido el operador de trenes Nicolás Bustamante, que había sido elegido dirigente sindical y que venía reclamando contra los turnos agobiantes.
Nicolás, junto a otros trabajadores despedidos de Antofagasta, ha decidido dar una pelea por la reincorporación. En sus palabras “si no nos defendemos ahora, vendrán por más. Sindicatos, personalidades, estudiantes, trabajadores de base, tenemos que ponernos en movimiento para no dejar pasar ningún despido y acabar con artículos como el 161 del Código Laboral que en manos de gente tan poderosa no son más que herramientas para desorganizarnos y atemorizarnos. Pero no lo lograrán, somos los trabajadores los que movemos el país.”