La reunión entre Rajoy y Rivera dejó el primer cambio de posición de Ciudadanos que apuesta por facilitar la estabilidad del futuro gobierno. Mantiene, por ahora, el “no” a Rajoy. Aumenta la presión para el PSOE.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Jueves 4 de agosto de 2016
El miércoles por la tarde se reunieron el presidente del gobierno en funciones y candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy y Felipe VI, en el encuentro ordinario entre el presidente del Gobierno y el monarca para intercambiar sobre la situación política.
La inestabilidad política que atraviesa el Estado español define cada uno de estos encuentros “ordinarios” como algo extraordinario. Y camino iba de convertirse en la enésima reunión entre ambos marcada por la incapacidad del candidato “popular” de conseguir los apoyos necesarios para presentarse a la primera sesión de investidura con unas mínimas garantías.
En otros artículos hemos presentado ya que el único escenario posible para que Rajoy tuviera alguna posibilidad de formar gobierno era un cambio de posiciones o bien en Ciudadanos o bien en las filas del partido socialista.
Y en ese sentido se movieron ayer las fichas. Horas antes del encuentro con Felipe VI, Rajoy se citó con Rivera, y el resultado fue mejor de lo esperado. Tras la negativa de Sánchez el día anterior a favorecer mediante un voto positivo o la abstención la investidura de Rajoy, Rivera se mostró ayer mucho más abierto a escuchar “ofertas”.
Donde dije digo, digo Ciudadanos
La derecha “cool” puede intentar ser “cool”, pero lo que no dejará de ser es derecha. Ese es el mensaje que se desprende de acciones como la de ayer. Rivera lanzó un salvavidas a Rajoy, que si bien lo mantiene con reservas, a estas alturas de la trama poca credibilidad tiene la palabra del joven candidato.
Gobernando con el partido socialista en Andalucía y con el Partido Popular en la Comunidad de Madrid, ayer la formación naranja dio otra vuelta de tuerca a sus endebles compromisos, que ya no encuentran fortaleza para creerse fiables.
Rivera compareció ante los medios para asegurar que tras el encuentro con Mariano Rajoy, ambas formaciones abrían una “vía de diálogo continua y constante”. El candidato de C’s aseguraba que su posición frente a la investidura de Rajoy se mantiene en la abstención, un acto de “cintura política”, en palabras del propio Rivera.
En concreto, el pacto alcanzado en la reunión se circunscribe al apoyo de Ciudadanos en la conformación de los presupuestos que, bajo la lupa de Bruselas, deben estar presentados antes de finalizar el mes de setiembre.
Debe quedar no obstante claro que, según la propia Constitución, ningún gobierno en funciones puede aprobar los Presupuestos Generales, por lo tanto estas reuniones serían más bien de cara a una futura estabilidad parlamentaria en caso de que finalmente Rajoy llegue a la Moncloa.
Rivera argumentaba que “es necesario encontrar espacios comunes que permitan poner este país en marcha”, a la vez que descargaba toda la presión en Sánchez afirmando que “nosotros no podemos decidir con 32 diputados el futuro presidente del Gobierno […] este país no se pondrá en marcha si el PSOE no rectifica”, en alusión a la posición, hasta la fecha inmóvil, del partido socialista de no apoyar ni abstenerse frente a la investidura de Rajoy.
Rivera ha justificado este acuerdo afirmando que “una vez haya gobierno, nosotros podremos colaborar, y sabremos cómo están las cuentas. Si PP o PSOE nos necesitan, nos encontrarán”. Ahora es el momento de que los responsables en materia económica de ambas formaciones, De Guindos por parte del Partido Popular y Luis Garicano por parte de C’s, establezcan la metodología y las fechas de colaboración.
Rajoy da su primer paso válido
Tras unas segundas elecciones y semanas de pasos en falso, Rajoy por fin tuvo buenas noticias para compartir con el monarca Felipe VI. No ha trascendido a los medios de comunicación el contenido de ese encuentro, pero de buen seguro que el optimismo del candidato “popular” va en aumento.
Así lo reconoció ante los periodistas tras la reunión con Rivera. Rajoy afirmó que veía “muchas más posibilidades” de encarar con garantías la sesión de investidura ahora en comparación a semanas atrás.
Y no es para menos, además del acuerdo político definido por el apoyo de C’s en la elaboración de los futuros presupuestos, lo que también ha conseguido Rajoy es separar, de forma definitiva, a Rivera de Sánchez. Ambos candidatos, pero con especial vehemencia el candidato de C’s, arrojaron toda la presión sobre Pedro Sánchez y su formación.
Quedará que los próximos días y las próximas semanas acaben esclareciendo como afecta esto al barco socialista, que desde hace varios meses parece encontrarse siempre al borde del hundimiento. La calma tensa que se respira en las filas socialistas tiene su fundamento en aspectos coyunturales lo que la hace altamente inestable.
Los afines a Pedro Sánchez tomaron aire tras evitar el “sorpasso” de Podemos el pasado 26J y ver la derrota del sector “andalucista” en los mismos comicios. Por el contrario, Susana Díaz y los suyos observan desde bambalinas el desgaste que esta situación de inestabilidad está causando a la imagen de Pedro Sánchez, que si bien evitó el citado “sorpasso”, volvió a rebajar el suelo electoral socialista que él mismo había sentado la noche del 20D.
La presión del establishment y Bruselas ya ha surtido un primer efecto en C’s, que sin mucho dolor va poco a poco allanando el camino a Rajoy. Tan solo queda esperar cómo reacciona el partido socialista frente a su futuro, que es de todo, menos claro.