El Presidente pide a sus ministros más dialogo. La Vicepresidenta lo inicia en Catalunya ha sorprendido visitando Catalunya para recibiendo solo a empresarios y oposición los partidos contrarios al derecho a decidir.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Viernes 9 de diciembre de 2016
Foto: EFE
El Gobierno de Mariano Rajoy nos tiene acostumbrado a un inmovilismo extremo en relación a Catalunya. Tan extremo que parece que ni respira, ni parpadea. Esta semana, sin embargo, ha querido poner en escena algunos cambios presentados como hecho cambios de “calado”, pero que no son más que el ensayo de otra vía para seguir negando por completo el derecho a decidir. . Al menos, para lo que estamos acostumbrados. Se ve que no es lo mismo gobernar en minoría.
La Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se ha instalado en la delegación de gobierno de la capital catalana. Ha recibido a una serie de empresarios por la mañana. Y, lo por la tarde despachó a Inés Arrimadas de Ciudadanos y a Miquel Iceta del PSC. Hasta la fecha pues, sólo a sus firmes aliados en contra del proceso soberanista. En algún momento, según ha indicado, tendrá una reunión con el Vicepresident Oriol Junqueras.
Hay que recordar el cambio de delegado de Gobierno. Recientemente asumió Enric Millo a la cabeza de la delegación con el mandato de “hablar” más con la Generalitat. De hecho, Millo ofreció “un diálogo sincero y leal”. La idea del dirigente popular es recuperar la comisión mixta de transferencias Estado-Generalitat que no se reúne en años. No solo ello, sino que el Gobierno ofrece más inversiones y mejoras en la financiación. De todas formas, en la legislatura pasada había ofrecido inversiones en Renfe de las que solo efectuó el 10 por ciento.
El Presidente Rajoy busca tener más contactos a diferentes niveles como para recomponer la relación cara a cara con el ejecutivo catalán (y el empresariado). Aún está pendiente por concretar una reunión con Carles Puigdemont. No obstante, el Gobierno central recuperó el documento de 46 puntos que recibió de manos del President. Ahora hay disposición de hablar de todo, salvo del Referéndum. Incluso desde el ejecutivo central se están haciendo “esfuerzos” para que a la próxima reunión de las autonomías asista el President Puigdemont.
Visto que el “no, no, no y no” no ha servido para desactivar la remergencia de la cuestión catalana que se está viviendo desde 2012, Rajoy parece dispuesto a ensayar la otra gran receta del Régimen del 78 para desviar las aspiraciones democráticas de los catalanes: el acuerdo económico con los representantes de la burguesía catalana, que hábilmente se han sabido mantener al frente del proceso y tienen la capacidad de intentar conducirlo a un nuevo acuerdo con el Estado.
El inestable equilibrio de Puigdemont.
El juego del Govern y Junts pel Sí, es un juego a dos bandas. Tratan por un lado de apoyarse en los sectores sociales que se mueven por la independencia para arañar más inversiones al Estado. Pero por el otro, tratan de no cortar amarras con el Gobierno central, puesto que le necesitan para mantener los negocios de las grandes empresas catalanas.
En éste sentido, el President Puigdemont ha convocado a una cumbre para preparar el Referéndum para el próximo 23D. Esta cumbre fue exigida en varias ocasiones por la CUP para consensuar un calendario de acciones de cara al próximo setiembre. A la misma también están invitados los Comunes, que incluye a ICV, EUiA, Podem y BComú.
Esta reunión se hará al día siguiente de que en el Parlament se voten las enmiendas a la totalidad sobre los presupuestos. Estos serán admitidos a trámite con el apoyo de Junts pel Sí y la CUP. La diputada cupaire Anna Gabriel admitió que los presupuestos del Govern "no revierte los recortes ni se hacen esfuerzos para dibujar cómo sería una república catalana". Aún no está claro si la formación anticapitalista los aprobará.
Al mismo tiempo, los “agentes” de Madrid del PDC buscan el diálogo. Es el caso de Francesc Homs que pidió «Un diálogo constructivo, sereno y de verdad» y que «se cumpla la Ley de Estabilidad Presupuestaria» lo que permitiría a las administraciones autonómicas disponer del doble de déficit. Ya sabemos que las grandes empresas catalanas y españolas “comen” del erario público.
La cuestión para Puigdemont es cómo encontrar un punto medio entre el Gobierno de Rajoy que le ofrecería más inversiones y las masas que quieren la independencia. El tiempo apremia, vamos acercándonos a setiembre y la política de gestos cambiará por una política de hechos. Se acaba el tiempo político para los representantes políticos de la burguesía catalana. Junts pel Sí se encuentra en un brete del cual no podrá salir “ileso”.