Liceos emblemáticos quedan fuera del ranking de los mejores puntajes PSU. Frente a esto se abren diversos cuestionamientos sobre quienes serían los responsables.
Martes 3 de enero de 2017
El día 26 de diciembre el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE), entregó los puntajes de la prueba de selección múltiple (PSU) realizada por miles de estudiantes este año 2016 en Chile.
Tras su publicación se difundió en los medios de comunicación, diversos ranking de los mejores puntajes promedios a nivel nacional. Principalmente llamó la atención los bajos resultados en los liceos emblemáticos, tales como el Instituto Nacional que salió del ranking de los 50 establecimientos con mejores puntajes, quedando sólo el liceo municipal Augusto de D’Halmar entre los 30 mejores. Ante este fenómeno se dieron a conocer distintas posturas sobre qué o quién seria el responsable.
Para Fernando Soto, rector del Instituto Nacional, comparar el establecimiento con otro es “injusto”, ya que a diferencia de los demás, la prueba la rinden cerca de 700 alumnos. Agregando que la disminución en los puntajes estaría relacionada con la pérdida de clases producto de las movilizaciones.
Esta misma postura, tuvo Chile Vamos, con la diputada María José Hoffmann, quien indicó que este problema se debía a las constantes tomas realizadas por los estudiantes, responsabilizando principalmente al gobierno por no saber imponer sus términos, “El haber querido congraciarse con los movimientos estudiantiles en la calle tiene consecuencias. Una cosa es recoger ese sentimiento y otra cosa muy distinta es validar las tomas“, opinó Hoffmann.
Ahora bien, si observamos con mayor detención a los establecimientos educativos que obtuvieron bajos puntajes en la PSU, nos encontraremos que en su mayoría corresponden a municipales pertenecientes a los sectores más empobrecidos del país. De estos, un 44% de los alumnos no llega ni a los 450 puntos, mientras que el 70% saca menos de 500 puntos, quedando un amplio sector posiblemente fuera del beneficio de "gratuidad" otorgado por el gobierno.
Como vemos, el problema de los bajos puntajes no radica en las tomas como lo consideran las autoridades y los sectores de derecha, sino en la falta de condiciones culturales, sociales y económicas que permitan el desarrollo óptimo de los y las miles de jóvenes en formación. Ni el gobierno de turno ni ninguno anterior ha podido responder como corresponde, lo que necesariamente ha llevado al movimiento estudiantil a radicalizar sus acciones durante estos últimos años.