En el cónclave oficialista se decidió el camino de aguar las promesas de reformas, sin poner en marcha nuevamente la “retroexcavadora” ni sepultarlas completamente, sino de caminar por el estrecho camino del medio, que pretendiendo conformar a todos, deja a todos descontentos. Las primeras reacciones posteriores así lo demuestran, reforzando tendencias a la polarización.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Miércoles 5 de agosto de 2015
La medida del 50% y los estudiantes
En materia educacional, el anuncio fue la gratuidad en instituciones de educación superior para el 50%, incluyendo a las universidades privadas que cumplan ciertos requisitos. Como informamos en La Izquierda Diario aquí, da la medida de los anuncios: un programa al 50%.
Las reacciones no tardaron en llegar. Las organizaciones de derecha del movimiento estudiantil, la rechazaron. Ricardo Sande, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc), declaró que “si bien, el hecho de que la gratuidad se expanda a universidades que no son del Cruch es una medida mucho menos discriminatoria, las dudas respecto a la autonomía universitaria y el pluralismo persisten. La gratuidad no puede ser una forma de chantajear a las universidades para que sus proyectos educativos se transformen al gusto del gobierno de turno”.
Por su parte, organizaciones de izquierda del movimiento estudiantil, también manifestaron sus críticas. Marta Matamala, presidenta de la Federación de Estudiantes de la USACH declaró que “decir que la gratuidad va a llegar, después decir que será el 60%, luego el 40%, el 50%... parece un ofertón, una rebaja que, al parecer, el que regatea mejor tiene la capacidad de para influir en el Gobierno. Y ahora regateó mejor la DC, esto es una fuerte arremetida conservadora”.
Los representantes de las universidades privadas como el rector Montes de la Universidad Alberto Hurtado criticó las exigencias a las privadas, planteando que no corren para las instituciones estatales. Por otra parte, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, criticó que se favorezca a las privadas sin financiar suficientemente a las estatales.
La economía, el trabajo y los empresarios
En economía se anunciaron mesas técnicas y promover la inversión. Con relación a la reforma laboral, se reafirmó el rumbo general, que podría incluir un estatuto especial para las PYMES que limite las moderadas medidas que favorecerían a sus sindicatos, además que se permitiría el re-emplazo con trabajadores internos en caso de huelga, entre otras.
Las dirigencias sindicales no se han pronunciado aún, aunque la alerta ante estos primeros anuncios está encendida. Los empresarios ya lo han hecho.
El presidente de la Corporación de la Producción y del Comercio (CPC), Alberto Salas, declaró que "nos inquieta no ver señal alguna a favor del crecimiento, de la inversión ni del empleo, en momentos en que no repunta la confianza ni la actividad económica". Y agregó que "en definitiva, la reforma laboral continúa siendo mala".
El significado del cónclave
La gradualidad es la del retroceso, aguando las reformas. Es decir, ni poner en movimiento la “retroexcavadora” (que nunca fue más allá de una frase), ni dar un golpe de timón sepultándolas. Pretende así dejar a todos contentos, dejando a todos descontentos.
En la DC, su presidente Ignacio Walker declaró que "la verdad es que en esta reunión no hubo mucha explicitación de los límites, de las restricciones que enfrentamos desde el punto de vista fiscal y presupuestario … Lo que ocurre es que había una cierta expectativa de que esto iba a marcar un cierto punto de inflexión, de definir un libreto y un relato para este segundo tiempo".
Entre los empresarios, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo, dijo esperaba que se fuera a "reorientar las reformas".
Entre los partidarios, frases. Como si la medida del 50% no existiera, el PC se congratuló porque se habría ratificado el camino de reformas. El entusiasmo es menos que tibio. La presidenta del PS, Isabel Allende, llamó a parlamentarios y alcaldes a “comunicar” mejor las reformas.
Es así que el discurso de Bachelet, orientado a cohesionar filas diciendo que son “los demócratas progresistas” de Chile, no logró inyectar nuevos ánimos a la alicaída coalición oficialista.
El resultado es que tienden a chocar directamente los actores sociales, como estudiantes, empresarios y trabajadores, con las instituciones del régimen, su Parlamento, sus partidos, es decir las mediaciones, debilitadas para amortiguar ese choque.