Reactiva Perú es la respuesta de un gobierno neoliberal, como el de Martin Vizcarra, para salvaguardar un modelo que sigue beneficiando al mismo grupo de poder económico desde hace casi 30 años.
Diana Solis Directora de arte y militante de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores "CST"
Viernes 19 de junio de 2020
El presidente Vizcarra en la apertura del centro comercial "Real Palza" de propiedad Carlos Rodriguez Pastor, dueño de Intercorp y considerado el hombre más rico del Perú.
A inicios del Estado de Emergencia, empresas millonarias, como es el caso de Cineplanet, se acogieron a la suspensión perfecta de labores para no tener que pagar los salarios a sus trabajadores. Sin embargo, empresas como las que acabamos de mencionar hacen parte de un grupo empresarial que a su vez contiene a otros centros de producción y comercialización de bienes y servicios que durante la cuarentena no pararon, por el contrario, han sumado miles de millones en venta como es el caso de Plaza Vea e Inkafarma.
Ante la crisis económica potenciada por la propagación del Covid-19, el estado, siguiendo los lineamientos neoliberales, ejecutó un programa llamado Reactiva Perú, el cual, según se dijo desde el gobierno, debía asegurar la continuidad de la cadena de pagos a trabajadores y proveedores de bienes y servicios. Todo esto a través de un préstamo financiero con tasas de interés bajas. Sin embargo, las tasas de interés bajas solo funcionan para los préstamos grandes, que a su vez son los que piden las grandes empresas.
Debido a esto, una cantidad significativa de empresas grandes pidieron el préstamo, incluyendo empresas que nunca dejaron de producir como es el caso de Telefónica, Grupo El Comercio, Grupo San Pablo, entre otras empresas que siempre se opusieron a que el estado designe ayuda y bonos a las poblaciones más vulnerables o a programas que ayuden a los trabajadores. Además, empresas extractivistas como Maderera Bozovich que han sido sindicadas de estar envueltas en el sistema offshore a través de los Panama Papers y la minera Volcan que opera en Cerro de Pasco, con deudas por infracciones ambientales y que año tras año contamina el medio ambiente haciendo que centenares de niños pasqueños sean hoy detectados con metales en la sangre por contaminación
Reactiva Perú, se convierte entonces, en uno de los tantos ejemplos que nos muestran que la prioridad del gobierno es favorecer a los empresarios, sobre todo a las grandes corporaciones que, incluso antes de que se declare el Estado de Emergencia y la cuarentena, ya obtuvieron ganancias millonarias evadiendo impuestos y sobre explotando a sus trabajadores. Estas empresas pudieron, incluso sin la ayuda del estado, seguir pagando los salarios de sus trabajadores, pues el estado no sólo les permitió la suspensión de aporte a las AFP sino también subsidió las planillas de muchas de ellas. A contramano, no solo se beneficiaron con estas subvenciones económicas del estado, sino que también, muchos de ellos, se acogieron a la suspensión perfecta de labores y terminaron dejando sin trabajo a miles de trabajadores, lo cual, nos ha llevado a que tengamos hoy una crisis de desempleo de magnitudes históricas.
El gobierno de Martín Vizcarra ha dejado que miles de trabajadoras y trabajadores retornen caminando a sus lugares de origen, que más de 84 mil personas queden desempleadas y se vean obligadas a incumplir el confinamiento para llevar algo que comer a sus casas, que las personas atendidas en clínicas privadas por COVID-19 paguen cuentas obscenas y que muchas mueran incluso esperando atención en los hospitales públicos. A dejado también a millones de pobladores de los sectores populares y de los estratos más pobres esperando el bono familiar, el cual solo se ha repartido a un sector muy limitado y por ser tan reducido no ha logrado paliar la difícil situación que atraviesan estos sectores. Cabe mencionar que los migrantes, que estos últimos meses se constituyeron en un sector importante de la población, no han tenido acceso alguno a los bonos o subsidios estatales.
Pero lo que nunca dejó de lado el presidente Vizcarra, fue favorecer a unos cuantos que tienen concentrados el mayor número de corporaciones empresariales, con dueños millonarios que jamás piensan en el bienestar de sus trabajadoras y trabajadores, que, gracias a su mano de obra, ellos obtienen las riquezas y sus lujos. Mientras tanto, sobre los hombros de esas trabajadoras y trabajadores y del conjunto del pueblo pobre, recaen las consecuencias de esta crisis.
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