Ejes prioritarios levantados por la CONFECH que dejan fuera la gratuidad universal, mientras desde Piñera a la Nueva Mayoría aseguran el fin al CAE; y desde la Nueva Mayoría al Frente Amplio, niegan la posibilidad de condonar la deuda. ¿Cuál debe ser nuestra batalla?

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase
Viernes 5 de mayo de 2017
Desde la CONFECH se han definido 5 ejes prioritarios respecto de lo que será la reforma a la Educación Superior. Uno de estos, es el fin al CAE con reasignación de recursos en la gratuidad. Sin embargo, ¿si se acaba el CAE, qué?
La discusión abierta, por una parte, es la necesidad de condonar la deuda de quienes han estudiado con el Crédito con Aval del Estado, sin embargo la ministra Delpiano ya ha sido clara: “es imposible” condonar la deuda del CAE. Y no sólo el gobierno, sino también el Frente Amplio, con su candidata presidencial Beatriz Sánchez, quien afirmó que no sabe si es “posible” condonar la deuda.
Es importante que las y los estudiantes nos organicemos para condonar la deuda del CAE, un crédito que tiene endeudadas a cientos de miles de familias que por ser de sectores precarizados, no pueden financiar sus estudios, dejándoles relegados al endeudamiento. Sin embargo, esta es una demanda mínima que debemos levantar. La batalla va mucho más allá.
Y es esta otra parte de la discusión: el fin al CAE.
¿Fin al endeudamiento o fin al CAE?
Ya en diciembre del 2011, el gobierno de Sebastián Piñera proponía la eliminación del CAE y su reemplazo por otro sistema crediticio. Hoy, en plena campaña presidencial, ha vuelto a anunciarlo: acabará con el CAE y, en su reemplazo, se pondrá en marcha un nuevo sistema “único de créditos administrado por el Estado”.
Mientras tanto, la Nueva Mayoría a través de la Ministra Delpiano, también se ha comprometido con la eliminación gradual del CAE al 2018, levantando un “nuevo crédito que no dependa de la banca”. Sin embargo, el gran pero de ambas propuestas, es que el fin al CAE no significa fin al endeudamiento, ya que sólo se piensa cambiar un crédito por otro.
Probablemente, los criterios para acceder al CAE 2.0 tendrán mayor flexibilidad para postular, y lo que aquello busca, lejos de democratizar el ingreso de las y los estudiantes a la educación superior, es en realidad establecer un sistema crediticio que aumente la cantidad de endeudados para estudiar, y así la ganancia de los empresarios.
Una solución de raíz
El Frente Amplio, que dirige la CONFECH, nos quiere llevar por un camino de etapas: primero luchamos por estos aspectos parciales, que llaman ejes prioritarios, para luego ir por más. Sin embargo, esto es una ilusión: primero porque el parlamento corrupto no nos entregará nuestras demandas (ni siquiera condonación o fin al endeudamiento) y segundo, porque la lucha que las y los estudiantes debemos dar es la misma que hemos venido dando y han querido desviar hacia esta reforma neoliberal: la gran batalla es por la gratuidad universal para todas y todos, porque la educación es un derecho social.
Las perspectivas que levantó el movimiento estudiantil en 2011 fueron un despertar para cientos de miles que lucharon en las calles por la gratuidad universal. Hoy, con la aprobación de la reforma, nos quieren hacer creer que está todo cocinado y que no hay más que intentar “mejorar” esta reforma. Sin embargo, no hay modificación que aguante.
Nuestra batalla debe reactivarse y reorganizarse para buscar derribar por completo el mercado en la educación. Los empresarios no pueden seguir llenándose los bolsillos con nuestra educación y para ello las y los estudiantes debemos levantar una perspectiva mayor: gratuidad universal, financiada con la renacionalización del cobre bajo control de sus trabajadores. Sólo con esta batalla lograremos asentar una fuerza social que logre profundizar el malestar frente al régimen y aportar a otros movimientos sociales como No + AFP, otra fuente fundamental de robo de los empresarios a las y los trabajadores y sus familias.

Nancy López
Profesora. Agrupación Nuestra Clase