A pesar del DNU presidencial que prohibía los despidos, hay más locales que llevan adelante la desvinculación de empleadas y rebajas salariales del 50%.
Martes 28 de abril de 2020 22:05
En el nuevo shopping de Rosario el Paseo del Bosque, el 13 de abril cuando se decidió prolongar la cuarentena les notificaron a los y las empleadas a través de whatsapp la reducción salarial y el fin del contrato para las que estaban en período de prueba. Los empresarios se respaldan en querer cuidarlas, cuando en realidad con las medidas que toman las están dejando en una situación de necesidad desesperante en el medio de una crisis sanitaria y económica.
La Izquierda Diario dialogó con una empleada de uno de los locales del shopping: “en nuestro caso, nos avisan que el mes de abril por la cuarentena obligatoria será abonado la mitad de nuestro sueldo, y anticipando que si sigue así el resto del año se va a mantener el recorte porque la empresa no está teniendo ingresos”. Y continuó “sus palabras fueron que están tomando estas medidas para seguir asegurándonos nuestra fuente laboral, charlando con mis compañeras nos alivia que aún tenemos trabajo, pero esto no quita el hecho de que no se están respetando nuestros derechos, aún más siendo una empresa multinacional.”
Te puede interesar:La Justicia de Rosario admitió un amparo contra despido en cuarentena
Te puede interesar:La Justicia de Rosario admitió un amparo contra despido en cuarentena
La situación de las trabajadoras del shopping Paseo del Bosque es preocupante, a una joven que estaba en el segundo mes de período de prueba, le rescindieron el contrato al inicio de la cuarentena. Es necesario un salario de emergencia de 30.000 pesos para los y las que están sin ingresos por la crisis, en estos casos los sindicatos deberían acompañar a los trabajadores y no acordar rebajas salariales. Tan solo un 3% de impuestos a las grandes fortunas alcanzaría para que esta propuesta sea realizable. Mientras la vida de millones se degrada, los más ricos del país siguen aumentando sus ganancias a costa del hambre de las grandes mayorías. La grieta se reabre, en momentos donde la prioridad no son nuestras vidas y el plato de comida que llevamos a nuestras familias, sino sus ganancias.