×
×
Red Internacional
lid bot

Precarización laboral. Recaudar fondos para las ONG, precariedad laboral “salvando vidas”

No importa si se llama AGNUR o UNICEF, Aldeas o MSF, Oxfam o Save The Children, incluso Greenpeace, la historia se repite, decenas rotan, a varios les rescinden el contrato sin ningún tipo de indemnización aduciendo que hubo incumplimiento de lo firmado.

Martes 26 de octubre de 2021

Seguro les has visto, con un chaleco, un gafete y una Tablet o carpeta, en las plazas comerciales y parques de los barrios más acomodados de las grandes ciudades. Son varias decenas de jóvenes, que asciende a los cientos, que trabajan recaudando fondos para todo tipo de ONG’s de renombre. Con saludos como: “¿Me regalas un minuto?” “¿Cuéntame como fue tu infancia?” “¿Me ayudas a salvar vidas?” o algún otro abordaje simpático buscan hacer socios para estas organizaciones.

En su gran mayoría son contratados por Insourcing, una triquiñuela patronal, para crear empresas propias o contratar agencias, que hacen que les presten servicios a veces sin sueldo fijo o negando el salario si incumples metas como en Aldeas Infantiles, que tu salario es miserable como en Unicef y Greenpeace, o incluso con un “mejor salario” como en Médicos sin Fronteras, pero que está condicionado a jornadas laborales extenuantes, y en general no cubren el costo de la canasta básica.

Hacia dentro, estas organizaciones no funcionan como un trabajo humanitario, sino como cualquier empresa que lo único ve es las ganancias que pueden obtener, es más en sus contratos tienen cláusulas abusivas y que garantizan una total inestabilidad laboral, despidiendo a personas que no alcanzan los altísimos objetivos que se manejan.

No importa si se llama AGNUR o UNICEF, Aldeas o MSF, Oxfam o Save The Children, incluso Greenpeace, la historia se repite, decenas rotan, a varios les rescinden el contrato sin ningún tipo de indemnización aduciendo que hubo incumplimiento de lo firmado.

Greenpeace México, ONG millonaria que viola derechos laborales en pandemia

La realidad es que son cientos de jóvenes, que oscilan entre los 20 y los 30 años, que trabajan muchas veces en calle, con cualquier condición climática, desde el sol abrazador, hasta la lluvia y no pueden retirarse el punto hasta terminada su hora, no tienen permitido sentarse o de hacerlo corren riesgo de ser sancionados, tiene prohibido el uso de celular, mientras los encargados del proyecto disfrazan sus condiciones laborales con un discursos que enaltecen las misiones humanitarias de las que dependen niñxs, pacientes, especies en peligro de extinción, pero que nunca se ve reflejado en condiciones dignas de trabajo.

La gran mayoría de estas organizaciones reciben recursos gubernamentales, sin más los proyectos que dirige la ONU salen de lugares donde el imperialismo inglés, francés o estadounidense tiene intereses y busca acabar con sus contrincantes. En otros casos, dicen denunciar las atrocidades de las guerras, pero pocas veces realmente mencionan cuáles son políticas concretas las que provocan las enormes desigualdades.

Su trabajo busca resarcir brechas de desigualdad y miseria, que tendría que resolver los Estados y gobiernos, a los cuales se niegan exigir cambios profundos, en el mejor de los casos hacen señalamientos alegóricos, e incluso algunas ayudan a evadir millones de impuestos a grandes empresas, en pro de mantener sus misiones, el trabajo es a lo sumo paliativo y la mayoría de los casos evita transformar estructuralmente la realidad, para poder mantener así los proyectos o de plano, en caso de considerarlos no redituables, cerrarlos definitivamente. Las ONG pasan, la miseria se mantiene.

Discursos “humanitarios” que violan derechos laborales

Aunque a veces son jornadas reducidas o modelos laborales de 4 días de trabajo por 3 de descanso, los salarios rara vez cubren las necesidades de una persona, con un promedio de 6mil pesos mensuales de salario base, a lo que se suman comisiones que rara ocasión ves. En el mejor de os casos el salario asciende a poco más de 7mil pesos, pero sin posibilidad de llevarte comisiones.

Con muchas horas de capacitación que no cuentan en tu jornada laboral, o que se agregan a las horas en terreno, llegando a estar hasta 11 horas en calle, y con un constante aumento de metas y cambios de evaluaciones mensuales, en las cuales hay ocasiones que el 100% de la planilla labora reprueba, lo que demuestra lo casi imposible que es mantenerse es un trabajo así.

Es necesario, que la labor humanitaria no se sostenga por jóvenes, médicos, psicólogos y demás personal que tiene condiciones laborales miserables, mientras las ONG engordan las ganancias y cierran proyectos a diestra y siniestra según la rentabilidad, y no la cantidad de gente, especies o lugares que pueden apoyar.
En cualquier otro trabajo cerrar un proyecto aduciendo quiebra sería ilegal, pero aquí es simplemente falta de ingresos y el “bajo rendimiento” de lxs recaudadores lo que justifica despidos masivos.

Lxs facers, como también se conoce a estos trabajadores, debe tener esquemas laborales distintos, donde se reduzca la jornada laboral, que se trabaje 5 días y 6 horas diariamente, con un salario que alcance para cubrir la canasta familiar, que está en 15mil pesos aproximadamente.

Trabajadores y extrabajadores de Greenpeace se pronuncian contra el outsourcing

También, las capacitaciones, que tienen que ser más y mejores, no pueden ser en horas de trabajo no establecidas, es decir, basta de alargar las jornadas laborales, que se tomen en horas de abordaje en terreno y que no impliquen un desgaste aun mayor del que ya es tener que hablar con personas todos los días desplazándote de tu barrio (popular y periféricos) a las colonias de clase media alta y alta baja.

Que después de aprobar el periodo de prueba se tenga contratación permanente, y acaben de una vez por todas con los despidos injustificados que se disfrazan de normativas internas totalmente ilegales.

Trabajar para una ONG, es un trabajo como cualquiera, no es un voluntariado, no sólo es el interés personal de quienes se acercan a estas organizaciones, así que basta de ocultar la precariedad con discursos de ayuda a terceros. Ayudar a salvar vidas, tiene que ser con las necesidades básicas garantizadas.

Salvar vidas como misión, trabajo digno como objetivo, reconocimiento absoluto de derechos laborales, ese es el primer paso para dignificar la labor de lxs cientos de recaudadores de fondos