La madrugada del 10 de mayo fue asesinado Alexis Hair Fierro García, músico y estudiante del sexto semestre de la Unidad Académica de Ciencias de la Educación (UACED), de la Universidad Autónoma de Guerrero.
Jueves 21 de mayo de 2015
Su cuerpo fue encontrado a las orillas de Chilpancingo, cerca de un cerro conocido como “cerrito rico”, ultimado con una roca sobre su cabeza.
Es evidente que Alexis pasó sus últimos minutos luchando por vivir, su playera estaba totalmente desgarrada, muestra de que intentó defenderse.
Era originario del municipio de Atoyac de Álvarez, pero tuvo que emigrar a Chilpancingo para continuar sus estudios universitarios, a pesar de las dificultades económicas que le representó salir de su lugar de origen. Vivía en parte gracias a su trabajo como músico.
A pesar de la opresión y la precarización que vive la juventud en los pueblos de Guerrero, él entregaba parte de su tiempo a la lucha por los 43 estudiantes desaparecidos. Su banda de rock participó en solidaridad con esta causa, acompañando con su música las marchas.
Exigía la presentación con vida de los normalistas y el juicio y castigo a los responsables de su desaparición, del mismo modo como ahora son los estudiantes, sus compañeros universitarios y amigos los que exigen justicia y esclarecimiento de los hechos por su muerte.
La muerte de Alex se da en un marco de crisis en el estado de Guerrero, lugar donde la delincuencia está a la orden del día, se cometen crímenes y se siembra el terror sin que el gobierno haga nada, ya que está coludido con el crimen organizado, como se hizo público con el caso de Ayotzinapa.
Por eso el asesinato de un joven estudiante no inmuta a las autoridades, como pasó con los 43 normalistas de Ayotzinapa, que a más de 7 meses siguen desaparecidos y ni la presión internacional ha logrado que se aclare el caso.
Por eso hoy diversos sectores de jóvenes, estudiantes, organizaciones sociales y el pueblo solidario, exigen se investigue este caso, para que no sea un número más en las estadísticas de violencia en la región. Alex no debe ser una cifra más, en un estado donde morir es tan sencillo y donde asesinar no genera castigo.
Lamentablemente en Guerrero es muy fácil que estos casos se conviertan en cientos de hojas de un expediente que nadie revisa, donde nadie investiga.
Es increíble que a la fecha el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán, y el director de la UACED no se hayan pronunciado en repudio por el asesinato de uno de sus estudiantes. No existe justicia desde las autoridades de su universidad y con ello inicia la cadena de silencio cómplice, tan común en estos casos.
Alexis se dedicaba a la música, a los estudios y a la lucha social, tenía muchas aspiraciones como muchos jóvenes en México y la violencia lo alcanzó, arrebatándole la vida.