Después de meses de forcejeo, los Rectores de las Universidades estatales, dieron su apoyo al proyecto de ley del Gobierno que se votará este martes 5. Las dirigencias estudiantiles que buscaron esta alianza con las autoridades, chocaron contra un muro.
Lunes 4 de septiembre de 2017
El martes 5 se votará en general el proyecto de ley del Gobierno para las Universidades estatales, que fragmentó la discusión de la reforma educacional.
El Gobierno dijo que esa fragmentación era para lograr su aprobación. Es cierto. Veamos los resultados.
En la desmunicipalización, entre otras renuncias, pactaron con la derecha para que sea voluntaria, dejando a los municipios ricos con libertad de acción, generando una nueva segregación. Y se estima en 5.000 los funcionarios que al traspasarse a los Servicios Locales perderán su trabajo.
La gratuidad, es solo para menos del 30% del total de estudiantes, y sigue decidiéndose año a año por ley de Presupuesto.
Ahora, las Universidades estatales pasaban a ser legalmente intervenidas, perdiendo su autonomía; precarizando más las condiciones de trabajo; reforzando los gobiernos autoritarios; y, para rematarla, sin pasar a ser completamente estatales, es decir, con financiamiento basal al 100%. Se conversaron indicaciones que son migajas: que el rector no pierda espacios de poder; que los funcionarios sigan precarizados con el falso (porque no se cumple casi en ningún lado) 80/20.
Resuelto el problema del poder de los Rectores y su corte de autoridades, el CUECH dio su apoyo para que se apruebe en general.
Esto obligó a las dirigencias estudiantiles a calificarlo de una “traición”. La alianza que promovieron no podía tener otro destino. El juego de indicaciones más o menos, no podía tener otro destino. El desplazar la demanda de gratuidad universal por migajas (para la UNE ganadas concretas), no podía tener otro destino.
La alianza se rompió en los hechos, y las demandas históricas del movimiento estudiantil siguen tan vigentes como hace casi diez años.