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Red Internacional
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Movimiento Obrero. Recuperación coyuntural del cobre: ¿Quién gana con esto?

Ni en momentos de “super ciclo” del cobre, ni en momentos en que la crisis económica internacional golpeaba el precio de la principal materia prima de exportación de Chile significó una mejora en las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Beatriz Bravo

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 8 de febrero de 2018

Según Cochilco (Comisión Chilena del cobre) el crecimiento de la demanda de cobre de China se mantendrá en 2% anual, llegando a 12,1 millones de toneladas en 2018 y a 12,3 millones en 2019. Además, elevó a 3,06 dólares la libra la proyección del precio para este 2018.

Hacia fines de diciembre de 2017 la bolsa de metales de Londres cerraba en 3,27 dólares la libra: su precio más alto desde febrero de 2014 atribuido al aumento de las importaciones desde China. La proyección de la producción para este 2018 aumentaría 4,9% situándose en 5,74 millones de toneladas si minera Escondida recupera sus niveles de producción. Para 2019 se estima una producción de 5,91 millones de toneladas.

Todas estas proyecciones optimistas hacen sacar cuentas alegres a los empresarios privados, Codelco y la industria ligada al metal rojo (metalúrgica, forestal, química, etc.). Y sin duda este factor fue utilizado por la campaña de Piñera para generar la ilusión de que en su gobierno habrá empleo y recuperación económica. Pero sólo un vistazo a los últimos años muestra que las ganancias empresariales no significan mejorar condiciones de vida para el pueblo trabajador.

Durante el periodo de “super ciclo” del cobre en que la libra llegó a superar los 4 dólares surgieron duras huelgas. A partir del 2006 se posicionó la demanda de los trabajadores subcontratados de Codelco que cuestionaron esta forma de trabajo precario que divide entre trabajadores de primera y segunda.

El primer gobierno de Bachelet respondió con represión y legalizando la subcontratación en contraposición a la demanda de los trabajadores subcontratados. El primer gobierno de Piñera también enfrentó a los trabajadores subcontratados de Codelco que tendieron a unificarse con la lucha del movimiento estudiantil el 2011 y su demanda de educación gratuita.

En resumidas cuentas, ni en momentos de “super ciclo” del cobre ni en momentos en que la crisis económica internacional golpeaba el precio de la principal materia prima de exportación de Chile significó una mejora en las condiciones de vida del pueblo trabajador. Ambos gobiernos cumplieron al pie de la letra el mandato de sus jefes, los empresarios, desconociendo el acuerdo marco que años atrás había sido un triunfo al lograr los trabajadores subcontratados sentarse a negociar con la empresa mandante. Muestra de esto fue también el asesinato del trabajador subcontratado Nelson Quichillao en la huelga del 2015, y los miles de despidos en la minería hace unos años.

Hoy en día el debate en torno a la recuperación coyuntural de la industria del cobre entra nuevamente en vigencia. El Frente amplio plantea en su programa la necesidad de subir los impuestos al 1% más rico para generar recursos, ¿Es suficiente esto para terminar con el saqueo de la principal materia prima? Es necesario nacionalizar el cobre bajo gestión de los trabajadores para satisfacer las demandas sociales de educación, salud, vivienda y pensiones, tal como lo plantearon las candidaturas anticapitalistas del PTR (Partido de Trabajadores Revolucionarios) en Antofagasta (distrito 3) y la candidatura independiente de Dauno Tótoro en Santiago (distrito 10) en las pasadas elecciones presidenciales y parlamentarias.

Propuestas como estas apuntan a afectar las ganancias de los empresario y capitalistas; Sí, es completamente necesario hacerlo, y el Frente Amplio y su bancada deberá tomar propuestas como estas si lo que quiere es garantizar los derechos básicos arriba nombrados, sacándolos del mercado para que sean garantizados por el Estado. El mero aumento de impuestos no rompe la mercantilización de los derechos, por lo tanto, no rompe con el neoliberalismo económico.

Por otro lado, Piñera anunció su gabinete caracterizado por su composición gerencial, lo cual muestra para quién gobernará. Los trabajadores de todas las ramas económicas y de la minería en particular debemos poner nuestras organizaciones sindicales y políticas en disposición de enfrentar a Piñera y su gabinete, la necesidad de unión en base a puntos comunes y claros contra el nuevo gobierno, se hace evidente.

La preparación de consignas políticas y acciones independientes desde los trabajadores se torna una tarea de las direcciones sindicales y políticas en el movimiento obrero si lo que se proponen es defender los derechos de los trabajadores. Solo la alianza clasista y concreta de los trabajadores y sus organizaciones puede estar a la altura de esta tarea.

La vieja fórmula, de la alianza con los partidos de la concertación que mantiene el PC y a la cual se abre el Frente Amplio sólo pone cadenas a la acción política independiente de la clase trabajadora para pelear sus propias luchas, como los son en este momento las pensiones, la salud, la educación, la vivienda y contra los bajos sueldos.