Carles Puigdemont se animó a ponerle fecha, lejana eso sí, a un referéndum. A cambio pide la confianza y el voto positivo a los presupuestos
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Miércoles 28 de septiembre de 2016
Ayer comenzó la primera sesión de la cuestión de confianza con el discurso de Puigdemont. El President pidió que quien le dé la confianza, también vote a favor de los presupuestos. Sin embargo, en su discurso ni habló de presupuestos. Puigdemont obliga a la CUP a darle un cheque en blanco, a cambio de un referéndum para dentro de un año. La diferencia es que es la primera vez que Junts pel Sí habla de fechas más concretas para realizarlo.
Junts pel Sí desde hace varios meses tiene el discurso que por culpa de la CUP no se pueden implementar los presupuestos sociales. En junio los diputados de la formación independentista votaron contra los intragables presupuestos presentados por el Govern. El chantaje de JxSí es precisamente para aprobarlos. De lo contrario, el President, ya anunció nuevas elecciones.
La propuesta “estrella” del Govern es el anuncio de hacer un referéndum para setiembre próximo. Si bien, Puigdemont dejó bien claro que tratará de pactarlo con el Estado español, también abrió la puerta a hacerlo unilateralmente. Aunque durante todos estos meses que quedan tratará de encontrar siquiera algún gesto del ejecutivo que termine gobernando.
De todas formas, esto parece más palabrería para conseguir el apoyo de la CUP que una propuesta seria. Artur Mas terminó adecuando el 9N a los límites del Tribunal Constitucional y de Rajoy y, al igual que Puigdemont, siempre dijo que respetará la legalidad. Un referéndum no pactado solo podrá realizarse en base a la movilización masiva de los trabajadores y el pueblo. Precisamente lo contrario a la política de Junts pel Sí.
“Sí, quiero”
Si no hay sorpresas de último momento los diputados de la CUP votarán a favor en la cuestión de confianza. Se notaba el entusiasmo de los dirigentes cupaires, a pesar de que los presupuestos siguen pendientes y aún no se sabe en qué consisten.
Si bien la diputada Anna Gabriel no se pronunció sobre los presupuestos, aclaró que sí lo hará cuando le toque subir al atril del Parlament. De todas maneras, la dirigente cupaire fue muy elocuente con las propuestas del President “…está en plena sintonía con nuestro planteamiento”. Gabriel tomó como propias las palabras de Puigdemont “o referéndum o referéndum”.
Lo que no queda claro es cómo será el presupuesto que presentará Junts pel Sí. Pero es muy difícil esperar algo muy diferente al ya presentado en junio. Es que ERC y Convergència votaron un recorte enorme en los presupuestos pasados. Incluso años antes Convergència votó unos recortes enormes gracias a la abstención del PP catalán.
Qué confianza se le puede dar a los reyes del recorte? Mientras JxSí recorta la educación, regala millones a las escuelas del Opus Dei. Mientras se cierran camas y plantas enteras en la sanidad pública, se derivan pacientes la privada que son pagados con el presupuesto público.
Qué confianza se le puede dar al partido del 3%? Convergència, ahora Partit Demòcrata de Catalunya, es el partido de “Foment del Treball”. En palabras de Artur Mas: “business friendly”, amigo de los empresarios. Al igual que el PP en el Estado español, CDC se encargaba de los negocios de la patronal catalana y por ello cobraba el famoso 3%.
¿Referéndum pactado?
El portavoz de Catalunya Sí que es Pot, Joan Coscubiela se congratulaba de la propuesta del Referéndum "A nuestra propuesta de referéndum pactado se le ha dicho de todo menos bonito. Y hoy, un año después de las elecciones, vuelve a escena el referéndum pactado. Nos sentimos resarcidos".
Coscubiela, muy conocedor de los entresijos del poder por su pasado sindicalista, ha dejado bien en claro que la propuesta del Govern es un Referéndum pactado con el Estado español. Propuesta que apoyan claramente y de la que se reivindican sus verdaderos autores. Quizás estén tratando de cobrarles derechos de autor al President catalán.
Sin embargo, pactar un referéndum es tan probable como un aumento general de salarios. Tanto el PP, como Ciudadanos y el PSOE están completamente en contra. Sánchez dejó bien en claro que un Gobierno de progreso no puede incluir ese referéndum. Incluso el poder judicial se suma con los juicios a Artur Mas y los otros dirigentes. El Tribunal Constitucional voltea cualquier iniciativa en Catalunya.
Para que el pueblo catalán pueda votar y decidir sobre la independencia o no es necesaria una gran campaña movilización en las calles y en los lugares de trabajo. El referéndum solo podrá celebrarse imponiéndoselo al Estado español.
Los dirigentes de la CUP deben acabar con los años de mano tendida a Convergència i Junts pel Sí, para luchar en las calles por el derecho de autodeterminación.