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Red Internacional
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HISTORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO PERUANO. Reflexiones a 43 años del histórico paro nacional del 19 de julio de 1977

El presente artículo es de un ex dirigente de los trabajadores bancarios, quien contribuyo, junto a sus compañeros, en los preparativos y en la implementación del histórico paro nacional del 19 de julio de 1977.

Domingo 19 de julio de 2020

Fotos: IEP

En 1962 gobernaba el Perú Manuel Prado Ugarteche, un presidente que representaba a la más rancia oligarquía y protegía abiertamente los negocios del imperialismo yanqui que, para ese entonces, explotaba el petróleo, las grandes haciendas azucareras, las minas – como Cerro de Pasco Corporation-, los Bancos y Seguros. La pesca, el cielo aéreo y los vapores eran negocio de los burgueses, mientras el atraso y la miseria golpeaban al pueblo trabajador.

A razón de que la situación social era insoportable y los conatos de lucha en los sectores campesinos, mineros y en las ciudades se acrecentaban, los militares, mandatados por los EE.UU. dan un golpe de estado al gobierno de Prado y lo cesan, con lo cual se cierra también el parlamento donde el APRA de Haya de la Torre y el odriismo eran mayoría e implementaban un pacto de convivencia.

En 1963, el gobierno dictatorial convoca a elecciones generales, donde supuestamente el APRA gano, pero no tenía la plena confianza del imperialismo y de la oligarquía nacional, por esa razón se desconocen las elecciones y se convocan otras, en las que saldría ganador Fernando Belaunde Terry.

Con Belaunde en la presidencia se abre un nuevo periodo social donde el aprismo y otras fuerzas patronales, con mayoría congresal, actúan alejadas de las masas, generalizándose así la corrupción, los despidos masivos de trabajadores, las relaciones sangrientas entre los campesinos y la oligarquía, el desplome del sol frente al dólar. El ejecutivo para capear el temporal implementaría una falsa nacionalización de la Brea y Pariñas en Talara y una falsa Reforma Agraria, lo cual contribuye a acrecentar el descontento y la movilización social, por ello las fuerzas armadas, con el General Velasco Alvarado a la cabeza, nuevamente dan un golpe de estado el 03 de octubre de 1968.

Sin embargo, este fue un golpe distinto a todos los golpes anteriores. Velasco, para apaciguar el gran descontento social que, como ya lo dijimos, se expresaba en luchas obreras y campesinas, inicio su gobierno militar nacionalizando el petróleo y las minas: Cerro de Pasco, Marcona, etc.; y expropiando a los grandes terratenientes, los puertos, la marina mercante, al Cheasse Manhattan Bank -Banco Continental-. A todos estos burgueses y gamonales, que fueron expropiados y nacionalizados por el gobierno de Velasco, el estado les termino pagando una indemnización que, incluso algunos de ellos, vienen cobrando hasta la actualidad.

Este proceso político reformista termino en su primera etapa 31 de agosto de 1975, cuando el general Morales Bermúdez da un golpe militar a Velasco en la ciudad de Tacna. A partir de esta fecha, su Ministro de Economía implementa una serie de medidas de ajuste (“paquetazos”) en nombre del FMI contra el pueblo y los trabajadores, para desmotar las medidas de su antecesor.

Los trabajadores, que durante los años de Velasco se habían organizado para defender sus derechos y lograr otras reivindicaciones que les permitan una vida decorosa, se enfrentan en las grandes y pequeñas ciudades, así como en el campo, a las nuevas medidas económicas de Morales Bermúdez que, como ya se dijo, recortaban derechos adquiridos, generaban masivos despidos, promovían el cierre de fábricas, derogaban leyes de protección a los trabajadores como la 18471. Por esas razones, los trabajadores desde las bases empiezan a organizarse y luchar, pasando por encima de las cabezas de los dirigentes burocráticos y pro patronales de las centrales obreras como la CGTP, que, dirigidas por el estalinista Partido Comunista Peruano PCP seguía considerando como “revolucionario” al gobierno de Morales Bermúdez brindándole, por tanto, todo su apoyo acrítico, así como habían hecho con el gobierno de Velasco Alvarado.

Es en función de ello, que los trabajadores constituyen el Comando Unitario de Lucha CUL y deciden implementar el paro nacional del 19 de julio de 1977 contra el gobierno de Morales Bermúdez y sus políticas de ajuste. Este fue un paro nacional unitario, bajo la dirección obrera, al cual se opusieron corrientes maoístas y centristas que se reclamaban de la clase obrera pero que, sin embargo, no compartían los métodos de lucha propios de nuestra clase. Estos sectores se encontraban estructurados, en ese entonces, en gremios como Centromin, Sutep, por citar algunos.

A pesar de su contundencia nacional, lo cual lo llevo a ser considerado por algunos estudiosos como la acción de masas más importante del siglo XX, el Paro de 1977, para miles de trabajadores fue una derrota ya que a raíz de haber participado en estas jornadas trascendentes fueron despedidos y nunca más fueron repuestos en sus centros de trabajo. Sin embargo, también fue una victoria porque nos enseñó la fuerza que tiene la clase obrera y su importancia en la economía nacional, ya que, si el paro fue tan contundente a nivel nacional fue precisamente porque, quienes somos el motor de la economía, decidimos parar y lo hicimos apelando a nuestras formas naturales de lucha. La contundencia de esta medida llevaría también a que el dictador Morales Bermúdez se vea obligado a recortar su mandato programado inicialmente hasta 1985 y a convocar a una Asamblea Constituyente para el año siguiente (1978) a fin de descomprimir el convulso escenario social, sin embargo, esta constituyente al no ser libre y soberana arrastraría otros problemas que ya nos tocara analizar en otro momento.

Así pues, la historia nos enseña que todo se logra con sacrificio y con lucha y que, si los cambios que anhelamos no los vamos a buscar y peleamos por ellos, estos no llegaran solos y menos de la mano de gobiernos burgueses. Nuestras reivindicaciones y derechos serán conquistados a la manera como luchemos por ellos y solo se concretarán definitivamente cuando logremos constituir un gobierno de los trabajadores. Hoy, considero que un paso en ese sentido se daría imponiendo una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que nazca de la lucha y la auto organización obrera y popular. Por esa razón, desde mi condición de ex dirigente de los trabajadores bancarios y como activo militante del paro del 77, hago un llamado a las nuevas generaciones de trabajadores y trabajadoras para que no nos dejemos pisotear ni engañar por este gobierno pro patronal de Martin Vizcarra y nos levantemos en un solo puño, como el 19 de julio de 1977, como diría mi entrañable amigo Manuel Scorza “Juntos para arrancar un pancito caliente para todos que nos haga dignos y nobles”.

¡GLORIA ETERNA A LO CAÍDOS EL 19 DE JULIO DE 1977!

¡VENCEREMOS!

Trabajadores de la tendencia clasista, de filiación trotskista en los preparativos del paro de 1977.
Trabajadores bancarios participando en congreso de la Confederación Campesina del Perú previo al paro del 19 de julio de 1977.