A una semana del Paro General de 24 hs convocado por el PIT-CNT, evaluamos aquí los alcances y límites de la medida, sus implicancias y una perspectiva para la clase trabajadora uruguaya. Presentamos la primera entrega de una serie de reflexiones, a modo de editorial.
Jueves 21 de julio de 2016
1. El gran paro general protagonizado por la clase trabajadora aún sigue (y seguirá) dando que hablar. En un contexto nacional de creciente malestar social con las medidas del gobierno, el paro emergió como un gran pronunciamiento nacional de los distintos sectores sociales. Este pronunciamiento tiene la particularidad de ser una medida histórica de lucha de la clase trabajadora, que logra generar "consenso" no solo entre los trabajadores, sino en importantes sectores de las capas medias y populares.
El acatamiento de la medida fue muy importante. Los trabajadores del estado pararon en su totalidad, mientras en la industria y servicios el paro fue muy fuerte, incluso con sectores históricamente menos organizados (Comercio) que también decidieron parar extendidamente. La imagen de los ómnibus de CUTCSA de "emergencia" que circulaban vacíos fue una constante de todo el día. El intento de Juan Salgado (presidente de CUTCSA y asesor de Tabaré Vázquez) por mostrar que el paro era menor de lo esperado no tuvo el resultado esperado.
2. La medida constituye una gran demostración de la fuerza social de la clase trabajadora. Una fuerza social que después de los años de neoliberalismo, comenzó un proceso de recomposición objetiva, expresado también en el salto en las afiliaciones al PIT-CNT (actualmente más de 400 mil afiliados). Desde 2005 a esta parte, importantes sectores de la clase trabajadora al calor de algunas luchas parciales y económicas (SUNCA), y de varios años de crecimiento económico, consiguieron conquistas que generaron una conciencia de que con organización y luchas dentro de los marcos sindicales, se podía avanzar gradualmente en mejores condiciones sociales.
Se generó una conciencia "gradualista" que la crisis económica actual y las medidas del gobierno vienen a cuestionar por derecha.
3. La ausencia de movilizaciones convocadas por los sindicatos en Montevideo y la zona metropolitana pone un límite al desarrollo de la fuerza social de los trabajadores como actor central en la lucha contra el ajuste. Claramente la dirección del PIT-CNT apostó al paro como una válvula de escape del descontento social, pero cuidando de no generar un escenario que se vuelva en su contra y en contra del gobierno. La dirección mostró sus poderosas "armas" no para "quebrar" la voluntad del gobierno en las rondas salariales, sino para negociar en mejores condiciones al interior del Frente Amplio y el bloque gobernante. Algo de lo que se encarga la dirección del PIT-CNT en su alianza con el Frente Amplio es garantizar gobernabilidad y el cuidado de las instituciones de la democracia renacida del Pacto del Club Naval. Parafraseando al ex Coordinador del PIT-CNT y Director Nacional de Trabajo, Juan Castillo, las "bravuconadas" de los representantes sindicales están al servicio de una democracia "con buena salud".
4. Sin embargo, en el interior del país en distintas ciudades se llevaron a cabo movilizaciones y actos. Este fenómeno se da porque el aparato de contención funciona menos, y - dicho por los propios trabajadores - porque la menor densidad demográfica en esas ciudades facilita el conocimiento entre trabajadores y trabajadoras de distintas ramas, lográndose la unidad más naturalmente y “por abajo”. La perspectiva de paros con movilización y demostraciones de fuerzas como las que ocurrieron en el interior del país, con unidad desde las bases es la que necesitamos los trabajadores y el movimiento popular para torcer el brazo al gobierno.
5. El paro también irrumpe y actúa en la interna del Frente Amplio. Este domingo asistiremos con seguridad a las peores elecciones de su historia. El desencanto y la desilusión con el FA se multiplica y los spots de TV o la propaganda en las redes sociales no pueden ocultar esta situación. Las tensiones que atraviesan las distintas alas del Frente Amplio son las mismas que se expresan en la contradicción entre ser "partido de las calles y los movimientos sociales" y "partido de la gestión de estado". Algunos analistas y editorialistas plantean la categoría de "izquierda palaciega". En efecto, este domingo se expresará lo alejado de los intereses obreros y populares de una izquierda que hace rato dejó las calles para ocupar el estado e integrarse a él.