La técnica del fracking, que permite la Reforma Energética, es considerada por expertos como extremadamente contaminante. A pesar de las advertencias y del descontento popular, el fracking avanza.

Leah Muñoz @leahdanmunoz
Sábado 18 de julio de 2015
¿En qué punto se encuentra la entrega de los recursos naturales?
La entrega de los recursos energéticos al imperialismo estadounidense, a través de la Reforma Energética, de la mano de la precarización laboral que permite la Reforma Laboral, y los ataques al contrato colectivo de trabajo de los petroleros junto a los despidos, son parte del engranaje estructural para colocar a México como un paraíso de inversión para las transnacionales.
La Ronda Uno de licitación de zonas poco profundas para exploración y explotación de hidrocarburos se llevó a cabo hace un par de días resultando en una pobre adjudicación de los bloques 2 y 7 -de los 14 disponibles- ubicados frente a las costas veracruzanas. Esto sólo es el inicio de la entrega del petróleo a las garras de las transnacionales imperialistas; faltan la Ronda Dos y Tres, en 2016 y 2017 respectivamente.
Pero la entrega del petróleo y los recursos energéticos a Estados Unidos no sólo necesita de la Reforma Energética y Laboral sino que requiere de leyes como la de Aguas -pieza clave y necesaria para el uso de la técnica del fracking- que permitirá redirigir y restringir el consumo de agua en beneficio de los intereses de transnacionales como Chevron y British Petroleum.
Conforme avanzan las negociaciones con las transnacionales y la llegada de algunas a territorio mexicano, los pozos con fracking se han extendido en diferentes partes del país en un avance silencioso y aparentemente rápido.
De acuerdo con la información revelada recientemente por un análisis del portal estadounidense Oilprice, especializado en energía, en seis estados de México ya se desarrollan pozos con el fracking: Veracruz (349), Puebla (233), Nuevo León (182), Tamaulipas (100), Coahuila (47) y Tabasco (13).
México es ubicado por la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) en el sexto lugar mundial para la extracción de gas shale técnicamente recuperable, y según las proyecciones de Pemex, por el año 2026 se producirán 11 mil millones de pies cúbicos de gas.
El análisis de Oilprice reconoce muy bien la supremacía que tendrán los grandes pulpos capitalistas estadounidenses. Su estudio señala que en lo que respecta al uso del agua las ventajas técnicas de empresas como Halliburton y Schlumberger, en un país en el que escasea el vital líquido, las pondrán sobre operadoras menores. “Además, los socios locales que entienden el país y que tienen influencia política, serán la clave para cualquier proyecto de inversión. Por esta razón, los principales administradores como Halliburton y Schlumberger son buenas opciones” agrega el análisis.
¿Militarizar para mantener el fracking?
Un paso estratégico del gobierno después de que las reformas estructurales comenzaron a aprobarse fue el anuncio de la implementación de un nuevo cuerpo policiaco con formación militar, la Gendarmería Nacional, en abril del 2014. Este cuerpo militarizado pretende atemorizar y contener el descontento popular en momentos, como el actual, en el que el magisterio enfrenta los planes de Peña Nieto.
Según declaraciones recientes publicadas en el diario La Jornada Veracruz el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) denunció que: “Gendarmería Nacional y Ejército ya tienen proyectos de ubicación de campamentos en la Huasteca veracruzana, buscan sus puntos estratégicos para vigilar que las operaciones del fracking sigan adelante sin la protesta de las poblaciones que se verán afectadas, y los municipios para que operen los cuerpos de seguridad en Ixhuatán de Madero en el lado veracruzano y Huautla y Huejutla, Hidalgo.”
Además se señala la paramiliarización de la Huasteca- ubicada en Veracruz uno de los estados que más pozos con fracking tiene- y la creación de nuevos campos militares con el falso discurso de “combatir” la inseguridad.
Esta estrategia de militarizar es la política con la que el régimen del PRI-PAN-PRD, que desapareció a los 43 normalistas de Ayotzinapa enfrenta la protesta social, como lo mostraron las elecciones militarizadas del pasado 7 de junio o el ataque por paramilitares a cinco estudiantes de la universidad de Veracruz el pasado 5 de junio.
La Reforma Energética, la reforma más importante del paquete; que entrega los recursos naturales al imperialismo, precariza las condiciones de trabajo de miles de trabajadores y ejecuta técnicas que contaminan el ambiente; ya contemplaba la implementación de centros de la Gendarmería Nacional como punto de apoyo para contener el descontento.
Cierto descontento se expresa entre los trabajadores petroleros que ya comienzan a resentir el ataque patronal con los despidos y la modificación a sus jubilaciones. Los pueblos originarios y comunidades también han puesto resistencia al fracking y a los intentos de despojo de sus tierras por megaproyectos. Sólo la unidad de ambos sectores podrá tirar la reforma energética.