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Red Internacional
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Política Nacional. Reforma laboral: la Iglesia se prepara para contener el malestar social

La nueva mesa de la Conferencia Episcopal Argentina se presentó dispuesta a dialogar, pero también a denunciar las injusticias sociales.

Rosa D'Alesio

Rosa D’Alesio @rosaquiara

Sábado 18 de noviembre de 2017

El flamante jefe de la Iglesia, monseñor Oscar Ojea, se refirió a la reforma laboral que pretende llevar adelante el gobierno: "El trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona".

Así, el prelado, se convirtió, sin decirlo, en el vocero del papa Francisco en nuestro país, quién viene señalando su “preocupación” por la desocupación y la pobreza.

Las declaraciones de Ojea encontraron la respuesta del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien tiene fuertes vínculos con la Iglesia. "Nosotros creemos que se tienen que agotar todas las instancias de diálogo, y vamos a apostar a eso. Después analizaremos, si no llegamos a un acuerdo, si podemos encapsular la mayor parte de los acuerdos posibles, que son muchos", afirmó el ministro.

La Iglesia ¿se prepara como contención de la conflictividad social?

La reunión que realizó Pablo Moyano el pasado jueves, en la sede de la CGT, donde impulsó un nuevo reagrupamiento, contó con la presencia de representantes de la Iglesia, junto a la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT) y otros gremios.

En el acto, que se realizó en el Salón Felipe Vallese, convocada por Moyano para "frenar el ajuste” el obispo Marcelo Sánchez Sorondo recordó que con Perón "se eliminó el trabajo forzoso en Argentina".

Por su parte el propio Pablo Moyano hizo suyas las palabras de monseñor Ojea: "El trabajo no es mercancía, el trabajo es dignidad", señaló el dirigente camionero.

Pero la invitación que Moyano le cursó al representante de la Iglesia, estuvo precedida por su visita al Vaticano. Los primeros días de noviembre el dirigente camionero se entrevistó con Francisco a quien le manifestó su preocupación por la reforma laboral.

La relación entre la Santa Sede y Pablo Moyano parece afianzarse. La próxima semana el dirigente camionero volará a Roma, para participar de un encuentro organizado por representantes del Vaticano con la participación de sindicalistas argentinos y de otros 40 países para intentar responder a la pregunta: ¿Por qué el mundo del trabajo sigue siendo la clave del desarrollo en el mundo global?.

Por su parte, a través de un video, el papa Francisco advirtió sobre las consecuencias que genera la falta de trabajo y llamó a denunciar situaciones en las que se violan los derechos de los trabajadores.

Francisco mostró una vez más que sigue siendo Bergoglio, un peronista que entiende muy bien como intervenir en el enfrentamiento capital-trabajo.

Durante esto casi dos años de gobierno de Cambiemos, el papa, más allá de frases fastuosas y poner mala cara en las fotos protocolares junto al presidente Macri, no ha hecho nada para impedir los ataques neoliberales del gobierno contra la clase trabajadora.

Hoy, cuando la contrarreforma laboral preanuncia una escalada de luchas obreras, llevadas adelante centralmente por el sindicalismo combativo, la Iglesia dirigida por Bergoglio se prepara para ser una mediación en momentos que la CGT acaba de firmar la perdidas de conquistas históricas de la clase obrera.

La alianza entre la Iglesia y la corriente que quiere poner en pie Pablo Moyano, tiene como finalidad preparase para ser una mediación. Hasta ahora, unos y otros, han dejado pasar los acuerdos entre el triunviro y el gobierno, sin hacer otra cosa que declaraciones incendiarias pero del dicho al hecho queda mucho trecho.


Rosa D’Alesio

Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.

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