Este viernes se aprobó en la Comisión de Constitución del Senado la reforma que buscaría facilitar la presentación de candidatos independientes para la Convención Constitucional. ¿Qué hay detrás de esta votación?
Domingo 29 de noviembre de 2020
Este viernes, fue aprobada en la Comisión de Constitución del Senado, la reforma que busca facilitar la participación de independientes en la Convención Constitucional y esta semana se vota en la sala del Senado. Al igual que introduce criterios de paridad en las listas de independientes, y se suma al proyecto que busca garantizar escaños reservados para los pueblos originarios. Cabe mencionar que el plazo límite para la inscripción de candidatos a la Convención de abril, es el próximo 11 de enero.
La reforma que busca facilitar la participación de los independientes permitiría estandarizar la cantidad de firmas para todos los distritos, eliminando las fórmulas de porcentajes (0,2 o 0,4), estableciendo el requisito de cantidad de 300 firmas para cada candidato independiente que quiera postularse, y 500 firmas para conformar listas, cualquiera sea el distrito donde busquen presentarse.
¿Buscando legitimar la Convención?
La ley 21.200 es el resultado del “pacto por la paz y la nueva constitución”, un acuerdo que cocinaron entre cuatro paredes los políticos de la Derecha, la Nueva Mayoría y el Frente Amplio el pasado 15 de noviembre del 2019 con el objetivo de evitar la caída de Piñera y sacar al pueblo de las calles. El pacto fue respaldado por el Partido Comunista y la CUT, que sin firmar el acuerdo, bajaron el paro nacional, desmovilizaron los sindicatos que dirigen, abandonaron el "Fuera Piñera" y llamaron a “democratizar el acuerdo, a través de reformas”.
Pero fue el espanto que sintieron desde la UDI hasta el Partido Comunista, lo que los unió. Miedo a que la huelga general que protagonizaron los trabajadores, los pobladores y la juventud, ese 12 de noviembre, se extendiera y así poder haber derribado a Piñera y con esto abrir un camino revolucionario para el país. El pueblo nunca pidió una Convención. Las demandas eran claras, “fuera piñera” y “Asamblea constituyente libre y soberana” para que el pueblo decida el futuro del país.
Este pacto no solo es el origen del plebiscito y la actual Convención Constitucional, sino que dejo en total impunidad las violaciones a los DDHH, los asesinatos, las más de 300 mutilaciones oculares y el encarcelamiento político de cientos de manifestantes que hasta el día de hoy ni siquiera han sido juzgados. Mientras tanto los represores gozan de total impunidad.
La participación de independientes y las trampas de la Convención: basta de vetos al pueblo trabajador.
Un fantasma recorre el mundo y América latina, la rebelión llego a Perú y Guatemala respirando en el cuello de Piñera. Con cientos de miles de empleos destruidos en la pandemia y un régimen odiado por la juventud y la población tienen al gobierno en tensión permanente.
La gente apuesta, pero no confía. Estamos frente a un proceso amañado, con Piñera gobernando como monarca utilizando el Tribunal Constitucional para decidir sobre las voluntades de millones como vimos con la disputa por el retiro del segundo 10%.
Hoy en el Senado la reforma que facilitaría la participación de los independientes avanza a la sala y es probable que se apruebe. Para el régimen es una necesidad entregar esta concesión, “demostrar que no todo está podrido”, pretendiendo así “legitimar el proceso” de la Convención a los ojos de las masas, así sembrar expectativas democráticas y ganar tiempo.
Pero el problema no está solo en la cantidad de firmas, que es algo mínimo y democrático, que están tranzando a casi un mes de las inscripciones, sino que este proceso dejó fuera a la juventud, a todos los menores de 18 años que despertaron este país saltando los torniquetes. También, hace incompatible el ser dirigente sindical o social y presentarse a la Convención.
Pero las trampas van mucho más allá de las inscripciones. Son las reglas y toda la letra chica del proceso. Los 2/3 le asegura a las minorías conservadoras la facultad de vetar el acuerdo de las mayorías. ¿En qué democracia 3 es más que 7?
La derecha, el Frente amplio, y la Concertación se oponen a cambiar el quorum. Nos hablan de que no se puede cambiar las reglas del juego. ¿Y quién las decidió? ¿No fueron ellos entre 4 paredes que zanjaron las reglas del plebiscito y la Convención?
La ley 21.200 les garantiza no poder tocar aspectos relacionados con la inversión
extranjera, con los Tratados de libre comercio firmados, es decir, le prohíbe al pueblo decidir sobre todo el entramado que garantiza el saqueo del país, para no tocar las AFP ni los intereses de los grandes empresarios.
Es por eso que desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios, nos oponemos a todos los vetos políticos y restricciones que hoy los partidos de la cocina imponen contra el pueblo trabajador.
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A la vez, no dejamos de plantear que es solo con el camino de la movilización de los trabajadores y los sindicatos, en unidad con las poblaciones, las asambleas territoriales y comités de emergencia podremos evitar un nuevo fraude histórico. Solo retomando las calles bajo la perspectiva de la huelga general, es que podremos derrotar a los dueños del país y sacar a Piñera, e imponer una verdadera asamblea constituyente, libre y soberana para acabar con el Chile de los empresarios.