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Red Internacional
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NEUQUÉN. Regímenes de asistencia económica: muy lejos de la canasta familiar

En muchas oportunidades, la imposibilidad de dar por finalizado el círculo de la violencia está dada por la relación de dependencia económica que se establece entre las mujeres víctimas y sus agresores.

Julieta Katcoff Secretaría de las Mujeres Hospital Castro Rendón

Martes 9 de mayo de 2017 10:16

Frente a esto, en el proyecto del Plan de Emergencia proponemos la creación de un régimen de asistencia económica para todas aquellas mujeres que lo soliciten, que sea equivalente al monto de la canasta familiar, el cual contemple los aportes asistenciales y jubilatorios correspondientes a la obra social provincial (Instituto de Seguridad Social de Neuquén). El mismo sería percibido por las mujeres durante todo el tiempo que se considere necesario hasta tanto ellas puedan insertarse en el mundo laboral.

Hoy a un año de esa propuesta, las trabajadoras del Ministerio de Desarrollo Social expresan que en nuestra provincia las mujeres que se encuentren en una situación de violencia tienen acceso a dos tipos de programas de asistencia: de Fortalecimiento Familiar y el Programa Jefas de Hogar.

El de Fortalecimiento Familiar consiste en un subsidio para la supervivencia y el pago de un alquiler mas los aportes necesarios para garantizar tratamientos en la esfera del sistema privado que por falta de recursos no se encuentran disponibles en el ámbito de la salud pública como la concurrencia a un especialista, cuya especificidad no se encuentra en el Hospital Público. El mismo ronda entre los $6000 y $8000.

En el proceso de búsqueda de viviendas para alquiler, las trabajadoras del Ministerio de Desarrollo Social acompañan a las mujeres para evaluar las condiciones de habitabilidad, de acceso a los servicios y de accesibilidad a las redes de salud y comunitarias que actúen como instancias de protección ante posibles situaciones de violencia.

Hoy frente a la crisis habitacional que se expresa en la provincia resulta muy difícil encontrar viviendas disponibles de esas características y solo es posible hallar alquileres de espacios diminutos sin servicios y en donde en muchas ocasiones ponen el requisito de no aceptar niños.

Por su parte el Programa Jefas de Hogar, que es un régimen especial dentro de los programas de asistencia dentro de Desarrollo Social, consistente en un aporte de $3000 en concepto de subsidio ante la falta de empleo.

Ambos programas pueden combinarse para asistir a las mujeres víctimas en el marco de una estrategia de intervención por parte del equipo profesional que se encuentre interviniendo en las situaciones. Los mismos se otorgan por un plazo de 3 o 6 meses según se considere, con la perspectiva de renovación por otros 6 meses, luego de cumplir con trámites burocráticos y de justificación de la pobreza.

Cuando las mujeres que se encuentran en una situación de violencia sean mayores de 60 años, se las deriva al Área de Adultos Mayores.

Las trabajadoras del Ministerio de Desarrollo Social enfatizan en las dificultades para que las mujeres se reinserten laboralmente y muchas de ellas, terminan realizando trabajos precarios ligados a las tareas domesticas o de limpieza, cuyos salarios son mínimos y en negro.

Señalan además, como desde las trabajadoras deben “hacer malabares” para que las mujeres tengan acceso a un monto mínimo.

Considerando que actualmente y en forma estimativa la canasta familiar en nuestra provincia ronda los $41.600, los aportes económicos que las mujeres pueden recibir de parte del Gobierno Provincial no deja de ser irrisorio respecto de la supuesta voluntad de ponerle un fin a ese proceso de dependencia económica que padecen las mujeres en situación de violencia, frente a lo cual se produce una nueva revictimización esta vez por parte del Estado.