Derechos laborales y reglas de origen -proporción de insumos de manufacturas que se producen en países del TLCAN- serán puntos nodales de la negociación entre México, Estados Unidos y Canadá.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Sábado 27 de mayo de 2017
“Las circunstancias políticas, con las elecciones mexicanas en el verano de 2018 y las estadounidenses [para el Congreso] en el otoño, nos llevan a tratar de alcanzar un acuerdo antes de que termine diciembre” declaró Ildefonso Guajardo en entrevista a El País.
El secretario de Economía explicó “Es saludable que el TLC se modernice; es muy peligroso que tanta gente en EE UU piense que el tratado está en el centro de todos sus males. Hay que vacunarlo y blindarlo hacia el futuro”.
De acuerdo con la visión del funcionario de Peña Nieto, el grado de confianza en que el nuevo acuerdo comercial no será tan perjudicial como se preveía inicialmente ha crecido gracias al interés de muchos empresarios y agricultores del sur de EE UU, que ven en la renegociación un riesgo para sus cuantiosas ventas al país vecino.
Según Guajardo, “Los 100 primeros días [de Trump en la Casa Blanca] han servido para que en la Administración estadounidense se plasme la idea de que el TLC no es tan sencillo destruirlo”. “Muchos de sus aliados y los mismos Estados agrícolas que votaron por él ya se han acercado a decirle que tenga cuidado con poner una bomba del tiempo a esto. Eso nos ha ayudado”.
El gobierno del PRI en reiteradas oportunidades manifestó su voluntad de “modernizar” el tratado, con la redefinición de las reglas de origen -que la administración Trump quiere modificar para beneficiar a las empresas estadounidenses y desplazar a compañías europeas y asiáticas-, incorporar el tema energético -con el fin de maximizar la entrega de campos petrolíferos al capital privado- y también el comercio electrónico.
Mientras tanto, Guajardo y Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, no parecen dar nada por sentado. Este último declaró "Estamos listos y estamos negociando de manera acelerada y dinámica con la Unión Europea. Están en marcha nuestros procesos con Brasil y Argentina, y estamos listos para empezar el proceso con Canadá y Estados Unidos, queremos que sea un proceso ordenado y constructivo, y dado los calendarios políticos esperemos que ocurra pronto y no se empalme con el próximo año". Como si apelar a otros socios comerciales pudiera alejar el fantasma de la parálisis de la enorme cadena de producción de valor que se extiende en los tres países de América del Norte.
El tema de los derechos laborales brilló en las declaraciones de Guajardo. Según el secretario, en el rubro de derechos laborales y ambientales. “Trump podría decir: ‘Yo introduje en el TLC la obligación de cumplimiento de derechos laborales para que la ventaja comercial no descanse en la explotación del trabajo’. Y México, que enriqueció el tratado obligando a todos los países a cumplir los derechos laborales, porque queremos que el comercio beneficie también a los trabajadores mexicanos”.
Su cinismo no tiene límites: la imposición de bajos salarios y la degradación creciente de las condiciones de trabajo fueron fundamentales para el éxito del TLCAN, y México estuvo a la vanguardia de servir a los intereses de las trasnacionales y los magnates, cuyo aporte más reciente fue la aplicación de las reformas estructurales, en especial la energética, la educativa y la magisterial, todas orientadas a consolidar la precarización laboral.
Esa precarización que tiene en Canadá y Estados Unidos sus propias expresiones y que orilló a la pobreza a enormes sectores de la clase trabajadora, que empiezan a expresar de forma activa su descontento.
Ningún acuerdo enfocado en el enriquecimiento de unos pocos magnates que viven del trabajo de millones favorecerá a la clase trabajadora y los sectores populares.
Contra el TLCAN de los grandes capitales norteamericanos de los tres socios, los de abajo necesitan avanzar en otra integración, favorable a los intereses de las mayorías. Que expropie a las empresas que pretendan cerrar ante las crisis, que luche por la condonación de la deuda externa, contra el muro y las deportaciones, contra el trabajo precario y por plenos derechos para los migrantes.