El primer ministro David Cameron defendió el jueves pasado en la Cámara de los Comunes ampliar los ataques aéreos en territorio sirio para combatir al Estado Islámico en Siria y la necesidad de sumarse a la coalición liderada por Estados Unidos, como una acción en "interés nacional".

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Miércoles 2 de diciembre de 2015
Foto: EFE, Etienne Laurent.
En su intervención del 26 de noviembre, Cameron había dejado en claro que sólo pediría la votación a la Cámara de los Comunes si había suficiente consenso entre los partidos políticos. De este modo, quería asegurarse los votos necesarios de los dos partidos para que no se repita el fiasco de agosto de 2013 cuanto perdió la votación de sumarse a la coalición liderada por Estados Unidos por 285 contra 272, debido a la deserción de varios diputados conservadores que decidieron hacer causa común con los laboristas.
En esta ocasión, varios diputados conservadores y destacados diputados laboristas expresaron su apoyo a la ampliación de los ataques aéreos en Siria y que el Reino Unido participe activamente en las operaciones aéreas. Así se abrió la vía a un voto del parlamento que finalmente tendrá lugar este miércoles 2 de diciembre.
A la luz del giro de la situación tras los terribles atentados de París, el primer ministro declaró estar “convencido” más que nunca de que el Reino Unido debe extender a Siria los ataques aéreos contra los yihadistas en Irak, en los que ya participa. Además, Cameron fue el primer líder internacional en viajar a la capital francesa luego de los atentados y en su reunión con el presidente Françoise Hollande le ofreció el uso de la base militar británica en Chipre. Cameron se suma así a la cruzada guerrerista de otros mandatarios europeos.
Revuelta en el Laborismo
El líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, enfrenta una revuelta de su propio equipo de ‘gobierno en la sombra’ en torno a la extensión de los bombardeos a Siria, propuesta por el primer ministro.
En una reunión posterior a la presentación de Cameron en la Cámara de los Comunes del jueves pasado y tras un debate de cuatro horas, el ‘gabinete en la sombra’ laborista evidenció su gran fractura ideológica, con solo seis miembros dispuestos a secundar la posición pacifista de su líder.
En la segunda reunión de su equipo del lunes 30, Jeremy Corbyn no logró alcanzar una decisión colectiva y pese a su oposición personal a los bombardeos, ha optado por dar libertad de voto a su diputados, tal y como le sugiriera su brazo derecho John McDonnell, a fin de evitar una rebelión en las filas del laborismo.
Diane Abbott, la diputada por el popular distrito londinense de Hackney, estaba a favor de imponer un voto bajo disciplina. Sin embargo, esta jugada podría ser más riesgosa para el nuevo líder laborista ya que los miembros del gabinete en la sombra que desafían la disciplina partidaria de voto deben renunciar, lo que resultaría en una aguda crisis política.
Entre los acérrimos defensores de que Reino Unido participe en la campaña militar internacional en Siria se encuentra el destacado Hilary Benn, de Asuntos Exteriores. El hijo del histórico diputado laborista de izquierda Tony Benn declaró a la cadena BBC: "Hay una clara amenaza contra nuestros ciudadanos y nuestra nación… La primera responsabilidad como parlamentario es tomar las decisiones correctas para proteger la nación".
En un tenso fin de semana, Corbyn defendió su postura en una carta remitida a cada miembro de su grupo parlamentario en la que declaraba que “el primer ministro ha sido incapaz de explicar la contribución a un acuerdo político negociado sobre la guerra civil siria del adicional bombardeo de Reino Unido o su factible impacto en la amenaza de atentados terroristas”. En dicho documento concluye: “Por esta y otras razones no creo que la actual propuesta del primer ministro de ataques aéreos en Siria vaya a proteger nuestra seguridad y por tanto no puedo apoyarla”.
El colectivo Momentum, que agrupa a los simpatizantes de Corbyn, ha participado en la comunicación de la carta de protesta y pidió a sus simpatizantes que la envíen con urgencia a sus representantes parlamentarios. Corbyn cuenta también con Len McCluskey, el secretario general de Unite, entre sus más férreos aliados. Por otra parte, un sondeo telefónico realizado el fin de semana entre miembros del partido laborista arrojó que el 75% de los encuestados se oponen a la extensión de los ataques aéreos británicos a Siria.
Más allá de que la decisión de Corbyn de dar la libertad de voto permite cerrar momentáneamente las fisuras abiertas, el movimiento laborista es un partido en pie de guerra con fuertes divisiones donde la continuidad de Corbyn como líder podría estar en peligro. La crisis alrededor de la votación de mañana es un reflejo de contradicciones más profundas y de los desafíos que esta formación tiene por delante.
Maximise pressure on MPs. Follow #DontBombSyria Action Page for updates on protests https://t.co/rGOSaBf7WE pic.twitter.com/uJiLZmlsxU
— Stop the War (@STWuk) diciembre 1, 2015
El colectivo ‘Stop the War’ también ha salido a defender la postura del nuevo líder laborista convocando a una protesta de última hora en Parliament Square, frente al palacio de Westminster, con el fin de influir el voto de los diputados indecisos. La consigna central del rally es “Protesta de emergencia: ¡No dejemos que Cameron nos lleve a otra guerra!” Una nutrida concurrencia de manifestantes se hizo presente para decir bien fuerte “!No bombardeen Siria!” y desde allí marcharon hacia las oficinas centrales de los partidos Laborista y Tory.
El voto que tendrá lugar en la sesión de los Comunes del miércoles 2 de diciembre se dará a conocer en horas de la tarde.