La Izquierda Diario entrevistó a David Casaglia, trabajador de la Línea 15, recientemente reinstalado luego de un despido discriminatorio y persecutorio por haberse presentado como candidato a delegado contra la lista patronal.
Jueves 6 de octubre de 2016
Contanos un poco cómo se llegó a tu reinstalación
David: Hace 16 años que estoy en la línea, empecé como inspector, después como jefe de inspectores y supervisor de todo en la zona norte. Tenía muy buena relación con los compañeros y se dio que empecé a ver muchas injusticias, como despidos y sanciones arbitrarias. Esto me llevó a tomar la decisión de postularme como delegado.
Me postule con 4 compañeros y empezaron con hostigamientos, castigos, cambios de turnos, problemas con los francos y, además, no nos dejaban inscribirnos para las elecciones. Por suerte pudimos vencer esos obstáculos.
Pudimos presentarnos, pero no la ganamos. Perdimos por poquitos votos. Obviamente la patronal comprando las elecciones.
Entonces armamos la agrupación y le pusimos de nombre “LUZ VERDE”. Esta es una agrupación que fue fomentando todos los derechos laborales de los choferes. Informábamos sobre las suspensiones arbitrarias y hacíamos colectas para los compañeros suspendidos para que no le falte la comida en su casa.
Después viene el despido arbitrario al compañero Verón y vamos al paro. Logramos la reincorporación y seguimos adelante con otros reclamos. Por ejemplo, de compañeros trabajando 20 días de corrido y sin descanso, mala liquidación con respecto a las horas de trabajo. Obviamente la empresa se puso incómoda con esto.
Entonces, me sacan del cargo de jefe de inspectores y me bajan el salario. A mis compañeros le cambian los horarios y los francos, despiden al compañero Ortiz, al cual los delegados (oficialistas NdR) con una patota le pegaron. Hicimos las denuncias en el INADI y en el Ministerio de Trabajo. A pesar de la persecución seguimos adelante.
¿A esa patota la trajeron los delegados con el aval de la empresa?
A la patota la trajeron los delegados en convivencia con la empresa, para imponer el miedo hacia todos los compañeros. Dejaron pasar los meses para que perdamos los fueros. En ese ínterin me despiden a mí y a 4 compañeros. No me quede quieto y exigí legalmente mi reinstalación. Salió el fallo a mi favor y la empresa se negó a acatar la decisión de la jueza. Carta documento de por medio, no queriendo acatar la decisión de la jueza, me quieren mandar al medio del campo, en una garita abandonada.
Pero según el fallo corresponde el mismo horario y lugar de trabajo, o sea en 197 y Panamericana. Me reinstalan al lugar y a los 2 día aparece una patota mandada por la empresa con los delegados y dos choferes llamados Juan José García y Grandi.
Entre amenazas, empujones y golpes, termino en la clínica. Yo tengo un cardiodesfibrador que me provoca tres golpes eléctricos en el corazón y esto me podría haber provocado la muerte súbita. Los compañeros me apoyan y son muy solidarios conmigo.
¿Cómo está tu situación en el trabajo?
Hay una tensión constante, no sé de dónde va a venir la agresión. Las denuncias se están investigación en la fiscalía y comisaria de El Talar. Yo necesito trabajar como cualquier otro trabajador, la patronal nos debe respetar como trabajadores y respetar nuestros derechos. No tenemos que tener miedo, hay que insistir. No tenemos que rendirnos y mucho menos bajar los brazos. Luchemos por nuestros puestos de trabajo y hagamos respetar nuestros derechos.