El anuncio fue hecho por el primer ministro Hassan Diab en un discurso televisado el lunes por la noche. Ahora el Parlamento tiene que definir un nuevo Gobierno. El descontento continúa en las calles contra todo el régimen tras la explosión en el puerto de Beirut del martes pasado.
Lunes 10 de agosto de 2020 13:34
En medio de la crisis económica rastrera a lo que se sumó la agudización de la crisis política tras la explosión en el puerto de Beirut el martes pasado, el Gobierno libanés renunció este lunes buscando descomprimir la situación social y las protestas que llevan varios días.
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El ministro de Salud de Líbano, Hamad Hassan, lo había adelantado el lunes al mediodía: "Sí, el gobierno ha dimitido", dijo Hassan al salir de una reunión del Consejo de Ministros, poco después de que la viceprimera ministra y ministra de Defensa de Líbano, Zeina Acar, presentara su renuncia y se transformó así en la quinta figura del Ejecutivo en hacerlo, seis días después de las devastadoras explosiones ocurridas en Beirut.
"Este desastre exige una renuncia del gobierno, no de los ministros individualmente", dijo Acar durante la reunión en el Grand Serail, informó el periódico libanés L´Orient-Le Jour en su versión digital.
En la noche del lunes finalmente lo confirmó el primer ministro Hassane Diab, que había sido nombrado en ese cargo en enero, luego de varios meses acefalía por la crisis política que ya lleva tiempo y luego de las protestas que a fines de 2019 había terminado con la caída del primer ministro anterior.
En su mensaje, Diab trató de despegarse de la casta política odiada que es identificada por la población como fuente de corrupción y responsable de la explosión de la semana pasada. Así Diab dijo que en su corto mandato "hizo todo lo posible para trazar una hoja de ruta para salvar al país", pero que la corrupción en el Líbano era "más grande que el propio Estado", y que se trataba de "un muro fortificado por una clase que está recurriendo a todos los métodos sucios para resistir y preservar sus ganancias". Un discurso que sintoniza con los manifestantes que en la calle piden que caiga todo el régimen, buscando quedar bien ubicado ante el panorama político del Libano en el próximo período.
Ese "régimen" que las calles piden que caiga, aunque sin tener una dirección política ni programa claro para llevarlo adelante, es el que surgió del fin de la guerra civil que consumió al país entre 1975 y 1990, y por el cual llegan a un equilibrio sectario entre los distintos credos, que se termina convirtiendo en una fuente de corrupción entre los partidos, la burguesía local y los negocios con el imperialismo francés, la vieja potencia colonial del país.
De esta manera al Presidente, que tiene un mandato se 6 años, lo elige el Paralmento y siempre tiene que ser cristiano maronita. Por su parte el primer ministro, que es elegido en conjunto por el presidente y el Parlamento, siempre debe ser musulmán suníta. Finalmente el presidente del Parlamento debe ser un musulmán chiiíta.
Quien renunció este lunes es solo el primer ministro, junto a su gabinete, mientras que el presidente y el parlamento continúan sin modificaciones.
La explosión y la calle
El 4 de agosto, dos explosiones de gran magnitud devastaron el puerto de Beirut y muchos distritos de la capital, dejando al menos 220 muertos y 7.000 heridos, según las últimas estimaciones, aún provisionales. La explosión dejó también a unas 200.000 personas sin vivienda en un momento en el que el Líbano ya atraviesa una crisis económica con devaluación de la moneda (y los salarios) e inflación de los precios, además de un ajuste brutal indicado por el FMI, que venía provocando movilizaciones desde fin del año pasado.
La explosión a causa de materiales inflamables y peligrosos guardados desde hace años, y por lo que se culpa al Gobierno en pleno por la negligencia y la corrupción, terminó por profundizando la crisis política y desatando manifestaciones en las que se pedía la caída del régimen.
El hecho despertó la ira de la población, y dos manifestaciones, el sábado y el domingo, fueron reprimidas con violencia por la policía, acciones que dejaron cientos de heridos entre los manifestantes y las fuerzas antimotines.
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Este lunes temprano, el ministro de Finanzas Ghazi Wazni y su colega de justicia Marie-Claude Najm, presentaron sus renuncias.
Ayer, la ministra de Información, Manal Abdel Samad, y el de Medio Ambiente y Desarrollo Administrativo, Damien Kattar, habían dimitido también.
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