El partido del primer ministro de Italia, Matteo Renzi, ha ganado cinco de las siete regiones en las que se votaba en estas elecciones regionales en Italia. Pero los resultados muestran un importante retroceso de su partido, mientras crece la derechista Liga Norte y el partido “5 estrellas” se consolida como la segunda fuerza.
Martes 2 de junio de 2015
Fotografía: EFE
El Partido Demócrata de Renzi ha caído a un 23 % de promedio, muy lejos de la "marca" histórica del 40 % de las últimas elecciones europeas.
Los que más han ganado en esta elección son los partidos que expresan un descontento con la política gubernamental y los partidos tradicionales, tanto desde la “anti política” como desde la derecha. Así lo muestran los buenos resultados del Movimiento 5 Estrellas, la Liga Norte y el que es sin duda el primer gran partido italiano: la abstención.
Renzi ha insistido durante la campaña que estas elecciones no eran un “test” para su gobierno, pero los resultados lo han golpeado.
Su partido ha perdido Liguria, una región que desde 1994 había gobernado siempre a excepción de un mandato. El ganador en Liguria ha sido Giovani Toti, candidato de Forza Italia, apoyado por una coalición de centro derecha, y que durante algún tiempo resonó como el posible heredero político de Silvio Berlusconi.
Mientras que en Campania ha ganado el candidato del partido de Renzi, Vicenzo de Luca, esto puede convertirse rápidamente en un problema. El exalcalde de Salerno fue incluido en una lista de 16 personas consideradas "impresentables" a las elecciones por la comisión parlamentaria antimafia al considerar que tenían asuntos pendientes con la Justicia. De Luca fue condenado en primera instancia por abuso de poder, por la concesión en 1988 de una contrata para construir una incineradora, y ha presentado la apelación.
Aunque a pequeña escala, ya que se votaba sólo en siete regiones, la panorámica que dejan estos comicios es clara: aumenta considerablemente el descontento de los italianos con los partidos políticos que vienen gobernando, con una fuerte tendencia hacia la “anti política” o la abstención.
El Movimiento 5 Estrellas se confirma como el segundo partido en el país y el primero en muchas regiones. El partido de Beppe Grillo, fundado en 2009, fue el partido más votado en las elecciones presidenciales del 2013, pero fue superado por la coalición de partidos que apoyaron a Renzi. En las elecciones europeas obtuvo 17 eurodiputados, y se integró en el grupo europarlamentario Europa de la Libertad y la Democracia, junto al UKIP británico.
La otra fuerza ganadora de la elección es la Liga Norte, que ha conseguido importantes resultados, no sólo en el norte sino también en el centro de Italia. La Liga Norte es un partido de derecha, anti europeista y xenófobo, que hace de la lucha contra la inmigración ilegal una de sus banderas.
Esta es una cuestión muy candente en Italia en los últimos años, por la llegada de cientos de miles de inmigrantes a sus costas, oleada de migración agravada por los conflictos en Siria y Libia.
En el caso de la Liga Norte, no sólo ha confirmado al gobernador en el Veneto, Luca Zaia, apoyado por una coalición de centro derecha, sino que además ha superado a Forza Italia de Silvio Berlusconi.
Otro dato a tener en cuenta en estas elecciones regionales es el aumento de la abstención, pues sólo ha votado el 52 % de los 22 millones de electores llamados a las urnas, once puntos porcentuales menos que en las anteriores de 2010 y muy lejos del 72 % de 2005.
Aunque Silvio Berlusconi logró que Giovani Toti ganase en Liguria, su partido Forza Italia se queda en el 10 % de los votos y es superada por la Liga Norte en casi todas las regiones.
El partido de Renzi se confirmó en las regiones de Umbria, Las Marcas, Apulia, Toscana, pero el PD se ha quedado en un 23 % del apoyo, muy por debajo del 40 % que consiguió en las pasadas europeas. Funcionarios del PD no pudieron ocultar su decepción por la pérdida de Liguria. Los dirigentes del PD dijeron que continuaran con los intentos de “reformas” del gobierno, como el intento de cambiar la legislación laboral y otras medidas flexibilizadoras.
En diciembre del 2014 los trabajadores de Italia se manifestaron masivamente en una huelga general, convocada por las centrales sindicales CGIL y UIL (el sindicato CISL y los sindicatos de bases no adhirieron). La huelga abarcó todos los sectores, desde las escuelas a los transportes, la sanidad hasta las oficinas públicas, incluyendo los sectores privados.
La protesta contra el gobierno Renzi enfrentaba los ataques hacia las condiciones laborales, reducciones salariales y planes de recortes en sanidad y educación. La huelga llegó después de jornadas de movilizaciones en las principales ciudades italianas. Sin embargo, por el rol de la burocracia sindical, no tuvo continuidad en un plan de lucha generalizado.
Esta nueva situación política, con el debilitamiento del partido de Renzi, plantea retomar ese camino de la movilización obrera y popular contra las medidas neoliberales del gobierno.