Los repartidores de Brasil van a realizar su segunda huelga nacional este sábado 25. Trabajadores de apps de diferentes ciudades y estados paralizarán la actividad en defensa de mejores condiciones de trabajo.
Viernes 24 de julio de 2020 12:53
Después de llevar a cabo el paro más importante de este sector el 1 de julio, convocado también internacionalmente, los trabajadores y trabajadoras de apps de Brasil preparan su segunda huelga para este sábado 25.
Las y los repartidores han llamado la atención en los medios de comunicación y las redes sociales, debido a su papel en los servicios esenciales en medio de la pandemia, pero también porque este trabajo se ha vuelto aún más precario en el escenario actual. Un trabajo precarizado del que se benefician grandes compañías nacionales y extranjeras, en particular Ifood, Uber Eats, Rappi, Loggi, entre muchas otras empresas que entregan alimentos y otros elementos a pedido.
Es por esto que entre las principales demandas de los repartidores están las de mejores condiciones de trabajo en general y ante la pandemia en particular, el aumento del monto recibido por km recorrido en entregas, la eliminación de bloqueos indebidos en las aplicaciones y el fin del sistema de puntuación, que sirve para restringir el trabajo de aquellos que no aceptan ciertas entregas.
"El día 1 fue increíble. El día 25 vamos a hacer que esta pelea vuelva a suceder", dijo Galo, de la organización repartidores antifascistas en un debate que organizó Esquerda Diário el sábado pasado .
El 1 de julio, los repartidores mostraron con la primera huelga su importancia y la fuerza de su lucha. Y demostraron que si los trabajadores se unen, pueden ir por mucho más y luchar contra la "uberización" del trabajo que ya afecta a varios sectores.
Los trabajadores de aplicaciones tienen también que enfrentar al propio sindicato del sector que es reticente a la organización de los repartidores. Por ejemplo el sindicato Sindimoto de San Pablo boicoteó la votación que se hizo a través de Internet, que había convocado una nueva huelga el día 12; llamó a un paro por separado del resto del movimiento nacional (que fue un fracaso); y se tomó varios días en declarar el apoyo a la huelga del 25 de julio, y hasta ahora tampoco la está organizando efectivamente. Es decir, dividieron y traicionaron esta lucha.
Además, fortalecen la idea de un movimiento "apolítico" y rechazan todo y a todos los que hablan de alguna manera contra Bolsonaro.
Por el contrario los trabajadores necesitan una organización que les permita unirse desde las bases, con celebración de asambleas, en las que todos puedan hablar y dar su opinión sobre la dirección de esta lucha, las agendas, votar quiénes serán los representantes en las negociaciones, etc.
Este sábado 25 los repartidores pueden mostrar nuevamente que sin ellos y ellas, las aplicaciones no son nada.