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Comercio Exterior. Repercusiones del “Puerta a Puerta”

El Gobierno oficializó el nuevo régimen de compras para adquirir bienes en el exterior. Se podrán hacer hasta cinco compras por año. Críticas de las Pymes y comercios minoristas.

Jueves 4 de agosto de 2016

Se oficializó un nuevo régimen de compras llamado “puerta a puerta” para adquirir bienes en el exterior. Sólo se necesita una clave fiscal y una tarjeta de crédito internacional y se podrán realizar gastos hasta 5.000 dólares anuales en importados, distribuidos en cinco envíos al año de hasta 1.000 dólares cada uno. Se pagará un impuesto de 50 % por encima de los 25 dólares, y habrá que agregar el costo del flete.

La nueva norma fue criticada por las pymes y los comercios minoristas porque compiten con sus productos y estiman que afectará la producción local por no poder competir con los precios del exterior más baratos.

Según datos de la Confederación Argentina de Mediana Empresa (CAME) 67 % más caros resultan los precios locales respecto de los importados, a pesar del impuesto establecido para ingresar.

Para el secretario de comercio Miguel Braun con el nuevo sistema "las personas tienen la libertad de comprar en el mundo por un monto de dinero razonable, el Estado recauda casi la mitad de lo que se importa, se introduce competencia de manera muy medida y sostenida en el tiempo que favorece al consumidor y no descuida a la producción nacional".

Los sectores más afectados por el nuevo régimen son la producción y el comercio de ropa, juguetes, marroquinería y calzado porque ahora se podrá comprar a China el mismo producto casi a un tercio de su precio local.

Las opiniones de los economistas

Dante Sica, director de Abeceb declaró al diario el Cronista que el regreso del “puerta a puerta” es “una buena noticia, es un paso más de lo que fue la liberalización del cepo, de las cuestiones que hacen a una mayor apertura; lo anormal era lo que pasaba antes que no se podía hacer ningún tipo de transacción". El ex secretario de Industria agregó que "seguramente para algunos artículos chicos puede ser una alternativa interesante, pero nadie va a traer un auto" y dice que "el Gobierno está dando señales también de que va a cuidar a los sectores más sensibles".

Marcos Cohen Arazi, investigador del IERAL de la Fundación Mediterránea, señaló al Cronista que la medida, si bien en parte implica desandar políticas aplicadas en los últimos años, también mantiene restricciones al número de operaciones al año (ahora son cinco), con un recargo impositivo a las compras (50 %) y una obligación de declaración a través de la página de AFIP, lo que supondría un monitoreo permanente. El investigador advierte que sin los controles adecuados, la facilitación del ingreso de microimportaciones podría permitir una fuerte filtración de bienes por fuera del sistema de monitoreo de importaciones, lo que implicaría un fuerte impacto para la producción local y podría generar competencia desleal
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Eduardo Luis Fracchia y Carlos Belloni, del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral, opinan que regreso del “puerta a puerta” "podría profundizar la caída de las ventas, en particular en los sectores donde más vienen creciendo las compras por Internet: electrónica e indumentaria". Las ventas minoristas bajaron en junio (-9,8 % respecto del año pasado) por sexto mes consecutivo, siendo el rubro más golpeado el de electrodomésticos y artículos electrónicos.

El especialista Mariano Kestelboim sostiene que la medida impactará por cuatro factores: el atraso cambiario, el consumo rezagado en materia de electrónica, la mayor familiaridad con las compras por Internet y las promociones que ofrecen envío gratuito en la primera compra.

Kestelboim calcula que los bienes de menor precio, como la ropa, el calzado y los juguetes, tengan un atractivo extra en un principio, más allá de los bajos precios, dado que se podrán hacer compras por un monto bajo sin tener que asumir el cargo fijo por transporte. También agrega que los comercios también perderán cuota de mercado.

Cuestionamientos de los sectores textiles, del juguete y del calzado

Jorge Sorabilla, presidente de la Fundación Pro Tejer, señaló que el servicio “puerta a puerta” es un error y los países industriales van en dirección contraria.
Sorabilla advirtió que "la cadena de valor textil-indumentaria viene de atravesar un primer semestre muy malo en ventas y en producción debido a la caída del poder adquisitivo de la población y al comportamiento creciente de las importaciones".

Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, explicó que varios productos de su sector se podrán obtener de mercados a precios de hasta 80 % más bajos que los fabricados en el país. Según Furió, el nuevo sistema perjudicará "al importador legal y a los comerciantes de barrio ya que permitiría que distintas personas puedan obtener sus regalos de Navidad y del Día del Niño sin comprar nada en el país".

El presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Calzado, Alberto Sellaro, indicó que el Gobierno deberá "afinar la vigilancia para que no se desate una invasión de productos extranjeros” que perjudique el desarrollo de la industria nacional. Según el industrial, "por los costos elevados a los que se ve sometida la industria nacional más intensiva en el uso de mano de obra, los productos que llegan del exterior ingresan a un valor entre 40 % y 68 % más barato que los que se ofrecen en los comercios locales", y reclama una "apertura cuidadosa".

El gobierno tomó esta medida de apertura del mercado, rehabilitando una forma de compra que estuvo vigente durante el gobierno kirchnerista. Además, los datos de INDEC señalan que está habiendo un incremento del ingreso de bienes de consumo a través de los importadores que operan en el comercio exterior. De esta forma, empieza a afectarse la producción local, excusa que muchas empresas utilizan para despedir, suspender o deprimir el salario obrero.


Redacción

Redacción central La Izquierda Diario