Hace unas semanas la comunidad del Liceo Andrés Bello de San Miguel viene denunciando la desvinculación de diez de sus profesores y exigiendo su reincorporación. Lo cierto es que las represalias del director interino Rodrigo Briones llegan al punto del ataque antisindical: desvincularon a una de los dos delegados de la institución y al otro le restaron horas de contrato.
Miércoles 11 de enero de 2023

La desvinculación de una decena de profesoras y profesores del Liceo Andres Bello de San Miguel que, según denuncia su propia comunidad, se efectuaron sin evaluaciones a sus docentes ni ninguna argumentación que obedeciera a lo técnico-pedagógico, muestra la arbitrariedad de dirección para tomar esta decisión. Al mismo tiempo, los ataques contra los delegados revelan una práctica antisindical que, hasta el momento, está siendo avalada por el silencio de la propia alcaldesa Erika Martinez, figura del Frente Amplio.
Es un hecho que los delegados sindicales se encuentran tremendamente expuestos en los lugares de trabajo. Son ellas y ellos quienes tienen los roces cotidianos con directores y jefaturas y, a diferencia de las direcciones sindicales, no poseen fuero ni protección alguna contra las represalias.
Durante el segundo trimestre la delegación del LAB se había puesto a la cabeza de organizar las asambleas de profesores, chocando con el director del establecimiento que se opuso en un principio a las mismas. Otros roces se relacionaban a las prácticas ilegales de la gestión del director, como por ejemplo hacer que docentes tomaran cursos en sus horas no lectivas (negándose a contratar profesores volantes incluso cuando registraban 14 docentes con licencia) o directamente por tratos prepotentes con las y los trabajadores del establecimiento y con estudiantes.
La realidad es que hoy ambos delegados del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación (SUTREDU) sufren de prácticas antisindicales en el LAB: Lorena Carreño, quien además integrante de la agrupación de profesores “Nuestra Clase” fue desvinculada. Alejandro López, si bien no fue desvinculado, se le redujeron notoriamente las horas de contrato, algo que en los hechos es un despido parcial.
Estas desvinculaciones y amedrentamientos ocurren justamente antes de la implementación de los Servicios Locales de Educación (SLEP) en la comuna, lo que significa toda una reestructuración que en otros lugares ha implicado incluso pasar por sobre los derechos adquiridos de las y los trabajadores de la educación, como por ejemplo ha denunciado el SLEP de Barrancas. Desde ya es necesario tener una organización sindical fuerte ante este escenario, y la desvinculación de delegados y prácticas antisindicales de amedrentamiento como la reducción de la carga horaria entregan un claro mensaje a las y los profesores y sus organismos sindicales y sientan un muy mal precedente: ¿Quién querrá ser delegado después de esto?
La mayoría de los profesores desvinculados son del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación (SUTREDU), sin embargo la dirección sindical no ha tomado un rol protagónico y ha descansado en los delegados que se han puesto a la cabeza de esta pelea. Al mismo tiempo, dirigentes del Comunal del Colegio de Profesores (CdeP) han mostrado su solidaridad con los profesores desvinculados. Todas las direcciones sindicales deben ver la urgencia de una Asamblea Comunal contra los Despidos, convocada por todos los organismos sindicales de la educación.
La solidaridad que ha ofrecido el CdeP y la pasividad que hasta ahora ha mantenido la dirección del SUTREDU deberían transformarse ya en una convocatoria y un llamado amplio a una gran Asamblea Unificada comunal, para resistir los despidos y desvinculaciones y luchar por las revinculaciones.
La pelea del LAB es un ejemplo de cómo responder ante los despidos que todos los fin de año se desarrollan en educación, desvinculaciones totalmente naturalizadas por los dirigentes que deberían defender a los trabajadores ante éstas, nos muestra qué sindicalismo necesitan los trabajadores de la educación. Los delegados en persecución sindical, propiciaban la discusión de la base, las asambleas y la organización ante los abusos, por lo mismo se trata también de un ataque a la organización sindical de las y los profesores que les votaron y a quienes representan, que como dijimos al principio, está siendo avalada por el silencio cómplice de la alcaldesa Erika Martínez, militante de Convergencia Social y parte del Frente Amplio del presidente Boric; la misma que algunos años atrás se oponía a los despidos cuando la alcaldía era de la derecha, pero que hoy es responsable de decenas de los mismos.
¡Por fuero a los delegados!
¡No más despidos antisindicales!
¡Que el CDP y el SUTREDU convoquen una asamblea unificada en San Miguel contra los despidos!