Este martes, el golpista Temer firmó un decreto por el que autoriza el uso de tropas del ejército en la frontera con Venezuela. Un despliegue represivo avalado por los discursos xenófobos del gobierno y los sectores dominantes.
Martes 28 de agosto de 2018 21:19
El presidente de Brasil, Michel Temer, acaba de dar un nuevo salto en su política represiva al autorizar este martes el uso de tropas del ejército en el estado de Roraima, en la frontera con Venezuela, ante la llegada de miles de inmigrantes venezolanos en los últimos meses.
Si bien las Fuerzas Armadas brasileñas ya estaban presentes en Roraima al participar en la "Operación Acogida", bajo un falso carácter humanitario, el decreto que firmó Temer garantiza las condiciones para que el ejército actúe también en operaciones relacionadas con la seguridad en Roraima, uno de los estados más pobres del país, otorgándole un claro carácter represivo al despliegue de las fuerzas.
El decreto estará vigente desde este mismo miércoles 29 de agosto hasta el próximo 12 de septiembre, según se afirma en el documento firmado por Temer. "Autorizo hoy el empleo de las Fuerzas Armadas" para "ofrecer seguridad a los ciudadanos brasileños y a los inmigrantes venezolanos que huyen de ese país en busca de refugio" en Brasil, expresó Temer en un pronunciamiento en Brasilia.
El presidente brasileño dijo que tomó esa decisión para complementar las “acciones sociales” que promueve el gobierno central en Roraima ante el "flujo cada más intenso" de inmigrantes venezolanos. También indicó que con esas medidas intentan "minimizar los impactos del desastre humanitario", "resultado de las pésimas condiciones de vida al que está sometido el pueblo venezolano".
"Es preciso encontrar urgentemente un camino para cambiar esa situación. Vamos a analizar todos los esfuerzos en todos los foros internacionales para alterar ese cuadro dramático. Vamos a buscar apoyo en la comunidad internacional para apoyar medidas diplomáticas firmes que solucionen este problema", expresó.
Las autoridades brasileñas estiman que entre 600 y 700 venezolanos entran diariamente al gigante sudamericano, aunque solo el 20-30 % permanece. En ese marco, hace diez días se registraron ataques violentos en Pacaraima, donde vecinos de esa pequeña localidad fronteriza atacaron campamentos de venezolanos y quemaron los objetos personales de estos.
Luego de esos incidentes, el gobierno de Temer ya había autoriza el envío a Roraima de 120 miembros de la Fuerza Nacional, un cuerpo especial de la policía, y con el decreto de este martes, continúa con las típicas respuestas: represión y restricción a la entrada de los inmigrantes. Su primera acción fue el envío de 60 hombres de la Fuerza Nacional, que no tiene como objetivo garantizar la seguridad de los inmigrantes víctimas de los ataques, sino aumentar el eje represivo del gobierno, tal cual hizo, por ejemplo, con la militarización de Río de Janeiro.
Esa situación repudiable es pura responsabilidad del gobierno golpista de Temer, de las clases dominantes y de sus partidos que aprovechan las circunstancias miserables de los miles de venezolanos que escapan del hambre y las penurias en su país para alimentar ideologías reaccionarias y atrasadas, cultivando la xenofobia y el racismo en los sectores sociales más postergados.