Desde el 2011, aunque de forma intermitente, no se terminan de cerrar diversos conflictos sociales, políticos y económicos. Portuarios, mineros, estudiantes, así también las revueltas como en Aysén, Chiloé o Freirina son claros ejemplos, todos tienen en común el haber pasado por la bota policial.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Miércoles 29 de junio de 2016
Los estudiantes han sido el blanco del gobierno durante las últimas semanas. Los estudiantes reprueban la reforma educativa del gobierno de Bachelet por que rompe las expectativas de educación gratuita con la que se erigió en la campaña presidencial, la gratuidad del gobierno no fue tal.
Para exigir su derecho los estudiantes recurren a la movilización, con cortes de calle, paros tomas y marchas han llenado las calles de diversas ciudades del país con un solo grito, la educación gratuita.
Pero estos gritos chocan contra la intransigencia del gobierno quien no escatima gastos para apagar la demanda estudiantil.
Represión y criminalización
Para darle fin a la protesta estudiantil el gobierno ha desplegado importantes contingentes policiales, Fuerzas Especiales con carros blindados lanzagases y lanzaaguas, detenciones selectivas y controles de identidad masivos, desalojos y persecución judicial y montajes, además de las humillaciones de la policía a todo aquel que parezca estudiante, los golpes, los insultos, manoseos, etc., son el otro arsenal del cual nadie habla. Copia y calco de la represión de Hinzpeter y Piñera.
Golpeando al movimiento pretenden desmoralizarlo, asustar a los vacilantes y dejar fuera de juego a los estudiantes más decididos, con esto solo gana el gobierno que quiere pasar rápidamente su reforma por el gobierno, aun cuando esto signifique atiborrar las fiscalías de estudiantes.
Pero además buscan aislar a los estudiantes, esto se ha hecho de la mano de los medios de comunicación, mediante el uso mediático de los eventos en la Iglesia de la Gratitud Nacional y los destrozos en la toma del INBA, esta campaña escandalosa y antiestudiantil pretende que los estudiantes queden aislados, repudiados por una opinión pública desfavorable acusándolos de “delincuentes”, “descontrolados”. Opinión que se ve favorecida con los dichos del gobierno y autoridades, la iglesia y parlamentarios, incluyendo a la “bancada estudiantil” con Karol Cariola y Giorgio Jackson, que critican a los estudiantes de “violentos” o “carentes de propuestas”.
Una moneda común
Cuando la Unión Portuaria bloqueó los puertos de país fueron acusados de delincuentes y golpeados con represión. Cuando paralizaron los mineros contratistas los acusaron de “delincuentes” y la represión dejó muerto al minero Nelson Quichillao. Cuando se vivieron protestas en Aysén o en Chiloé, destacamentos policiales fueron movilizados a la zona de conflicto en donde hubo detenciones en postas y tiros de lacrimógenas apuntadas al cuerpo y a la cabeza. Los mapuche viven cotidianamente la militarización de la Araucanía y una campaña criminalizadora impulsada por el gobierno y autoridades locales.
Todo aquel que se atreva a cuestionar el Chile patronal, de parlamentarios millonarios, de leyes patronales, de boletas PENTA y SQM, que se manifieste por conquistar mayores derechos recibirá la misma moneda, represión y criminalización.
Es por ello urgente denunciar y repudiar cada acto de represión del gobierno, pues la impunidad de hoy solo promete impunidad para reprimir a los que luchen mañana. Hoy el enemigo del Chile patronal son los estudiantes que enfrentan la reforma educativa, mañana serán los trabajadores exigiendo sus derechos, o los pobladores, las mujeres o la juventud, quienes saldrán a movilizarse.
Reprimen hoy para sacar cuentas favorables mañana.