La madrugada de este 5 de julio, fuerzas policiacas del gobernador priista de Tlaxcala, Marco Antonio Mena Rodríguez, desalojaron de manera brutal el campamento que mantenían nuestras compañeras de la Normal Rural “Lic. Benito Juárez” de Panotla, alrededor de las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública del Estado y de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (SEPE-USET).

Pan y Rosas México México | @PanyRosasMex
Miércoles 5 de julio de 2017
L@s normalistas y maestr@s de la Agrupación Nuestra Clase y de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas, llamamos a repudiar esta agresión y a rodear de solidaridad al movimiento estudiantil normalista que defiende sus escuelas y la educación pública.
Solución a las demandas de l@s normalistas
Desde el viernes, 26 de junio, nuestras compañeras de la Normal Rural de Panotla, Tlaxcala, presionaron al secretario de educación de la entidad, Manuel Camacho Higareda, instalando un plantón en las inmediaciones de la SEPE-USET, para exigir el respeto a la matrícula de esa normal y que la plantilla de directivos fuera electa de manera democrática.
Hace más de un mes que las normalistas entregaron un pliego petitorio y la única respuesta que han recibido ha sido la represión por parte de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), que apostó decenas de elementos en las entradas de las dependencias oficiales, para proteger a quien niega a las futuras maestras rurales sus demandas democráticas más elementales, con el fin de impedir que el normalismo sobreviva.
La intención de liquidar o restringir al máximo a las escuelas normales es parte del ataque dictado por la OCDE y los grandes empresarios contra la educación pública, que acompaña la llamada “reforma educativa”. Para ello tienen que “disciplinar” con represión a l@s estudiantes y maestr@s combativ@s que se les oponen.
Si tocan a un@, nos tocan a tod@s
L@s maestr@s y normalistas que nos agrupamos en Nuestra Clase y Pan y Rosas, repudiamos la brutal agresión contra nuestras compañeras de la Normal Rural "Lic. Benito Juárez" de Panotla, Tlaxcala. Hacemos responsable a los gobiernos estatal y federal por cualquier atentado contra su integridad y llamamos a rodear de solidaridad a nuestras compañeras, que sufren la represión del Estado por atreverse a protestar.
El ataque contra las compañeras de Panotla no es un hecho aislado. Hace apenas algunas semanas fueron también reprimidas las compañeras de Cañada Honda, Aguascalientes, así como los normalistas de Tiripetío, Michoacán. Es parte de la ofensiva represiva del Estado contra los movimientos sociales, que se ha recrudecido.
El normalismo como necesidad para la formación de maestros para los hijos del pueblo pobre y trabajador, debe defenderse impulsando la más amplia unidad con las organizaciones obreras, estudiantiles y populares, empezando por la CNTE y los sindicatos que se reclaman democráticos, que deben responder firmemente a estos ataques.
¡Basta de represión al movimiento normalista!