Del OccupyWallStreet y BlackLivesMatter a la Women’sMarch, jóvenes, mujeres y trabajadores en E.U se suman en el rechazo a Trump y manifiestan su apoyo al pueblo de México.
Jueves 2 de febrero de 2017
El controversial empresario de los bienes raíces, hoteles, casinos, y de la televisión Donald J. Trump ha asumido la cabeza del poder intensamente corporativizado y militarizado del Estado de la Unión Americana. Esto ha suscitado todo tipo de reacciones en este país y en todo el mundo, entre los demócratas, que no han podido superar el letargo de la derrota en las elecciones, pretenden capitalizar el descontento e indignación que auténticamente expresan en forma de protestas inéditas amplios sectores progresistas de esta sociedad norteamericana y otros opositores, en contra de las políticas de la nueva administración.
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En estas protestas por supuesto también participan grupos pertenecientes a las minorías raciales y étnicas, de nativos americanos, afroamericanos, mexicanos, centroamericanos, sudamericanos, y también gente proveniente de Medio Oriente y Asia. En un frente imposible de ignorar las mujeres se movilizaron en varias ciudades de los E.U (con epicentro en Washington) y en México, también en la capital principalmente, con la #WomensMarch. También en Francia, India, y en otras latitudes tan lejanas como África se reporta que muchas personas se alzan contra los signos renovados del imperialismo, se unen en este sentimiento de rechazo varias partes del mundo.
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Hay muestras de solidaridad por parte de ciudadanos de los E.U, en especial con nuestro país donde la ruta de migrantes hacia el Norte es un tema fundamental, con la construcción del muro fronterizo que prometió en campaña el ahora Presidente se acrecentarán una serie de problemáticas para la migración, ya de por si complicada por la espiral de violencia desatada entre distintos carteles criminales en una tensión mercantil.
Migración y violencia, problemas para Peña y Trump
Este es un problema epidémico que rebasa el tema del tráfico de narcóticos y se hace de trata de personas, comercio de armas, todos estos problemas relacionados con la frontera y el comercio entre las dos naciones. Esto escala a un nivel transfronterizo de corrupción e imposición de poderes fácticos por la fuerza que quieren mandar sobre las instituciones sobre todo locales del municipio y los estados, hacerse de sus presupuestos y policías, llenando así los vacíos que otorga el Estado mexicano, y hallando no difícilmente su espacio en el sueño americano, ya muy distorsionado, tenemos que los homicidios y los feminicidios han ido en suma en la región, recordemos el caso emblemático de Ciudad Juárez, los índices de inseguridad así como la precarización del empleo, son preocupantes, más aún para el trabajo femenino.
En este contexto de crisis sistémica de la economía y de las instituciones políticas es que se presenta la difícil coyuntura de enfrentar la política proteccionista y anti-diplomática de Trump, como si no hubiera ya suficiente ingobernabilidad cuando Peña Nieto presume no más de 15% de aprobación entre la población mexicana.
Por su parte, la inestabilidad se hace evidente en el sistema político de los Estados Unidos, actualmente en los roces que ha tenido el nuevo Presidente con jueces federales, gobernadores, actores del Congreso y hasta del mismo partido que promovió su campaña en la elección competida con Hillary Clinton, el de los republicanos.
Históricamente los Estados Unidos han sido marcadamente restrictivos en temas de migración en la frontera Sur, la política migratoria y diplomática de Barack Obama no fue la excepción con alrededor de 3 millones de deportaciones durante su mandato, igualmente ha continuado el apoyo material y moral a la Guerra contra las drogas, a los políticos colaboracionistas y generales del ejército, con armamento y servicios de inteligencia que van de la mano de su intromisión en agencias políticas y policiales de nuestro país, tampoco fue realmente generoso el Presidente demócrata en el caso de la resolución de conflictos internacionales, como lo es la situación de crisis humanitaria entre Israel y Palestina.
Ni el gasolinazo de Peña, ni el muro de Trump
Ha habido protestas en los E.U como hace tiempo no se veían, quizá las coyunturas alrededor de la premisa de #OccupyWallstreet que fueron replicadas en otras ciudades siendo #OccupyWashington #OccupyPortland, #OccupyPhoenix, #OccupyAtlanta, #OccupyBoston, y #OccupyNewYork de las experiencias más representativas y el movimiento de #BlackLivesMatter suscitado alrededor del abuso policial ejercido en contra de las comunidades predominantemente afroamericanas de los estados del Sur de los E.U, fueron la antesala del actual movimiento en las calles y aeropuertos.
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Son protestas multitudinarias contra la política inmigratoria que ha promulgado Trump tan pronto asumió su cargo, se han reclamado tanto las restricciones y verificaciones a los ciudadanos de las naciones del islam de Sudán, Yemen, Irak, Somalia, Libia, Irán y Siria. Como por la amenaza de deportación de cientos de miles de inmigrantes hispanos que han contribuido a la vida económica y cultural de los Estados Unidos por un tiempo y que no podrán regresar, ante la presunción de la construcción de un “realmente gran, alto y hermoso muro”.
No se podían hacer esperar las reacciones del pueblo mexicano ante estas circunstancias difíciles de creer y se han dado respuestas primero temerosas, y luego más y más concretas de indignación contra la retórica de este personaje, abiertamente racista y xenófoba, cuando no es también machista y violento. Atributos que los votantes consintieron de esta personalidad, y premiaron con la victoria.
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Entre el alza de las gasolinas como medida impopular para resarcir la insolvencia del gobierno federal, en México lo que se requiere no es unidad con el régimen de Enrique Peña Nieto y los empresarios para enfrentar a Trump, y luego pedir sin sentido que no vea por las condiciones internas en su país para favorecer el regreso o la llegada de inversión, este personaje está decidido a recuperar una dinámica de crecimiento económico, tras una ardua recuperación de la crisis económica en 2008, pero no lleva cálculo de las consecuencias futuras que sus medidas conllevan, tendríamos que llamar a la unidad popular para prevenir las consecuencias del deterioro en el comercio exterior y el envío de remesas a México de los trabajadores y trabajadoras migrantes a sus familias.
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La clase política mexicana no ha sabido colocarse en una coyuntura que se sale del guion entreguista al que estaban ya acostumbrados, esta vez los Estados Unidos como cooperación pide total subordinación a unas propuestas con poca calidad que ofrecer en la relación bilateral.
Pero estos problemas no son nuevos, aunque se vayan a presentar en formatos nunca antes vistos, sabemos que la única salida en la historia para México es que la sociedad civil organizada se haga presente como un protagonista y tome el curso civilizatorio que le corresponde hacia una sociedad más libre, por eso nuestra perspectiva es la de la Revolución socialista, y en concordancia con nuestro ideal de internacionalismo llamamos a la unidad de las luchas Anti-Trump en ambos lados de la frontera, a la unión de ese rechazo de proporciones mundiales ante un nuevo ciclo regresivo en la política y de restauración de las condiciones de mayor explotación en el seno del capitalismo.
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Como vemos en la entrevista incluida en esta nota, la preocupación es compartida por muchos, ante el desorden que genera el odio del trumpismo, apoyado por más de 50 millones de personas, en el país vecino del Norte tenemos aliados importantes que se han fortalecido después de haber sido apabullados y excluidos gradualmente en la conciencia conservadora y reaccionaria que se extiende por su territorio.
Como también menciona la entrevistada uno de los puntos más preocupantes desde la postura de esta política de derecha son los concernientes al cambio climático en el mundo, acerca de esto Trump ha dicho que no cree en que el hombre sea responsable del calentamiento global, lo que indica que no podemos esperar que se reduzcan las emisiones de gases invernaderos de los cuales este país es el máximo emisor en el planeta, con serios daños humanos y ecológicos.
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