Ante los planes de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) para construir la presa El Zapotillo, las comunidades de los Altos Jalisco se mantienen en resistencia. Llaman los pobladores, organizaciones civiles y colectivos a defender el agua.
Jueves 13 de abril de 2017
La construcción del Acueducto El Zapotillo-León afectará a tres pueblos en Los Altos Jalisco: Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Podría provocar su inundación, además de las afectaciones negativas en el medio ambiente, la violación de derechos humanos y la privatización de los recursos.
La concesión en 2008 se otorgó a la empresa española Abengoa, para la construcción de 140 kilómetros de tuberías como parte del proyecto hidráulico El Zapotillo-León que la Conagua impulsa en la región.
El rechazo a la presa El Zapotillo y al trasvase del Río Verde mantiene en resistencia a las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo y a los pueblos de la meseta, los principales afectados.
Aunque el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (Sapal) en 2013 declaró que León contaba con agua para al menos una década y que la Presa El Palote se encontraba en su máxima capacidad para brindar el servicio de agua, las autoridades municipales continúan negociando la construcción del acueducto.
La concesión a la filial andaluza Abengoa comprende tramos carreteros, cruces de arroyos y 29 predios de distintas dimensiones. Fue acordada por el organismo de cuenca Lerma Santiago Pacífico de la Conagua en las últimas negociaciones en noviembre de 2016.
Los políticos de los partidos al servicio de los empresarios han tomado la bandera de la defensa del agua para buscar una gestión “integral”. Sin embargo, los pobladores han denunciado que se está utilizando para intereses político-electorales y de los empresarios implicados.
Así lo demostraron las recientes declaraciones del alcalde Enrique Alfaro Ramírez y el gobernador Aristóteles Sandoval que mantienen un doble discurso. Mientras las autoridades han declarado defender y proteger los derechos de las comunidades, en realidad se han posicionado a favor del acueducto.
La inviabilidad del proyecto ha sido documentada por distintos especialistas en gestión integral de agua. Investigadores de la UNAM, la UDG e ITESO han señalado que el proyecto hidráulico no es sustentable, mientras el gobierno jalisciense ha destinado 90 millones de pesos al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y a la a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS-PNUMA) para realizar investigaciones que no arrojan nueva información.
La lucha por la defensa del territorio en esta región lleva 12 años y los pobladores continúan resistiendo ante la continuación del acueducto El Zapotillo-León, donde están jugadas sumas millonarias y la privatización del agua.