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Red Internacional
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Salud. Resumen semanal. Noticias para la Primera Línea

Seguro anduviste a las corridas entre paciente y paciente estos días, así que acá va una síntesis de noticias de lo más importante en Salud, para que no se te pase nada.

Domingo 6 de junio de 2021 21:46

La semana pasada fue récord de muertes por Covid-19. Superamos los 80.000 fallecimientos en el país, a la vez que Argentina ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de ocupación de camas de UTI, después de India y Brasil. Ya son 7.698 camas ocupadas, casi lo mismo que en países que tienen hasta 30 veces más de población. En el AMBA, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva advierte un 94% de ocupación, número que se desprende del estudio mensual realizado a fines de mayo que analiza 41 UTIs con un total de 883 camas. El promedio de edad de los internados es de 53 años, mayormente trabajadores que se contagiaron en sus trabajos o en el transporte público.

Sin embargo, existe una realidad que desmiente esta escasez: según la Cámara de Prestadores del Conurbano (CaPresCo), durante el 2020 cerraron 10 clínicas privadas de la Provincia de Buenos Aires, financiadas con obras sociales PAMI, IOMA u Osecac. Esto da un total de 600 camas ociosas. Tras las luchas de les trabajadores, cuatro clínicas fueron recuperadas a través de acuerdos entre la obra social IOMA y los municipios, pero aún quedan 6 clínicas cerradas con recursos sanitarios ociosos que en medio de una segunda ola como la que atravesamos, podrían salvar vidas. Quienes trabajaban en ellas vienen exigiendo audiencias a Axel Kicillof para poner todos los recursos al servicio de la emergencia sanitaria. Pero el gobierno provincial, en línea con el gobierno nacional, se niega a afectar los negocios privados en la salud, como también sucede con las vacunas. Declarar de utilidad pública estos sanatorios, hoy debería ser una prioridad: esperar, no salva vidas.

La Superintendencia de Riesgos de Trabajo reconoció que hay 16 muertes laborales por día a causa del covid: aumentaron más de 400 % en mayo, tomando como referencia el promedio de la pandemia. La realidad es peor, ya que toma en cuenta solo el sistema de ART. Como plantea la izquierda, se necesitan vacunas para todos, empezando por quienes tienen que seguir trabajando, licencias pagas en las actividades que no son esenciales y protocolos a cargo de comités de trabajadores. Las vidas trabajadoras valen.

También aumentan los contagios en las villas porteñas, el índice de casos positivos en estas zonas es muy alto comparado con el resto de los barrios porteños, superan el 30%. Las condiciones de hacinamiento y el frío, agravan las enfermedades respiratorias, dos factores que están muy presentes entre los habitantes de las villas, y que se agudizan con la época invernal y las bajas temperaturas. Allí también las políticas estatales son insuficientes, no hay planes de viviendas populares, tampoco IFE, las vacunas no llegan y los comedores no dan abasto.

Frente a esta realidad, ¿quién se atreve a hablar de responsabilidad individual? Sólo quienes buscan encubrir así los grandes negocios que empresarios continúan haciendo en plena pandemia. A modo de ejemplo, el escándalo por la vacuna producida por el laboratorio estadounidense Pfizer esconde un bochorno mayor que, como señala nuestro columnista Fernando Rosso, la “grieta” no cuestiona: los contratos leoninos, las patentes y el secretismo. Mientras la derecha de Juntos por el Cambio hace un lobby abierto a favor de Pfizer, las decisiones políticas oficiales garantizan los negocios de grandes laboratorios amigos como Richmond de Figueiras y mAbxience de H. Sigman.

Lo único claro es que en Argentina sí hay capacidad para envasar y para producir vacunas, como propone desde hace meses el Frente de Izquierda, declarando de utilidad pública los laboratorios y liberando las patentes. Una tarea urgente para frenar la ola de contagios y dejar de lamentar tantas muertes evitables, pero el “capitalismo solidario” de Alberto, favorece la ganancia de los laboratorios por sobre la salud de la población.

Lejos de toda resignación, podemos construir una fuerza social aún más poderosa que la de los grandes laboratorios y el personal político a su servicio. Empezando por unir los reclamos de los distintos sectores que hoy salen a luchar, entre trabajadores ocupados, precarizados y desocupados, organizando comités de acción y coordinando.

Es lo que muestran enormes ejemplos como los autoconvocados de la salud de Neuquén, que junto a organizaciones solidarias y la comunidad, frenaron durante 22 días la producción del petróleo en Vaca Muerta y arrancaron una paritaria del 53% al gobernador de la provincia y la burocracia de ATE. Hoy continúan organizados enfrentando los aprietes, persecuciones y despidos por luchar ,como el del compañero Carlos Guillermo Aigo. O losmunicipales de salud de La Matanza que salen a la calle contra salarios de miseria.

Muchas de esas trabajadoras de la primera línea vibraron el pasado 3J al calor de un nuevo aniversario de #NiUnaMenos, porque todas sabemos que entre los dichos y los hechos de la política estatal hay un largo trecho que se sigue cobrando la vida de una mujer cada 23hs.

Por último, el sábado pasado se realizó una gran asamblea de trabajadores en lucha en forma virtual. Estuvieron presentes trabajadoras de los hospitales Larcade y del Mercante en lucha, del hospital Germani de Lafarrere, del Cestino de Ensenada, Evita, de hospitales de CABA y mucho más; que junto a trabajadores textiles, del transporte, docentes y precarizados, votaron una mesa de coordinación y una gran acción unitaria el 11/6 en Puente Pueyrredón, y en la que esperan poder confluir con el Plenario Sindical Combativo y otros sectores.

¡Eso fue todo!