Se realizó este martes en Minsk, capital de Bielorrusia, una tensa reunión entre el presidente ucraniano, Poroshenko, y el presidente ruso, Putin. Se expresaron posturas diferentes sobre cómo solucionar la crisis en Ucrania. Por la mañana fueron detenidos un grupo de soldados rusos dentro de territorio ucraniano. Dijeron que fue “por error”.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Miércoles 27 de agosto de 2014
Alexander Lukashenko, Vladimir Putin, Petro Poroshenko y Catherine Ashton, en Minsk, Bielorrusia. 26/08/2014 (Foto AP/Alexander Zemlianichenko)
La reunión, promovida por líderes de la Unión Europea, tenía el objetivo de avanzar en negociaciones y acuerdos sobre el conflicto en Ucrania. Estuvieron presentes también la encargada de política exterior de la UE, Catherine Ashton, y los presidentes de Bielorrusia y Kazajistán.
Hasta ahora, sin embargo, no se ha anunciado un acercamiento de posturas sobre la cuestión ucraniana, que se ha transformado en un importante conflicto de dimensiones internacionales, donde se enfrentan intereses de Ucrania, EEUU, Europa y Rusia.
La reunión comenzó opacada por la detención, durante la mañana, de un grupo de soldados paracaidistas rusos dentro de territorio ucraniano. Para Kiev este hecho demostraba el apoyo militar de Rusia a los rebeldes del este de Ucrania, como vienen denunciando. Mientras que Moscú justificó que el ingreso de sus efectivos se produjo “por error” y desmintió que esté brindando apoyo militar a los rebeldes.
Durante la reunión, Putin planteó que el conflicto "no se puede solucionar con una mayor intensificación militar sin tener en cuenta los intereses vitales del sudeste del país y sin un diálogo pacífico de sus representantes". A su vez, amenazó con sanciones económicas por la firma de un acuerdo económico entre Ucrania y la Unión Europea.
Hasta ahora Putin no ha intentado una anexión directa de las regiones rebeldes, como hizo con Crimea, lo que significaría una intensificación mayor del conflicto. Pero mantiene el despliegue de miles de soldados rusos en su frontera y ha realizado algunas “incursiones” como el ingreso no autorizado del convoy de camiones ruso a la zona oriental de Ucrania, además del apoyo militar que denuncia Kiev. Busca conservar su influencia en las regiones prorrusas.
Por su parte, Poroshenko ha buscado la derrota militar de los rebeldes, logrando cercarlos en las regiones orientales, pero sin lograr imponerse completamente sobre ellos. Los referéndums realizados en esas regiones en el mes de mayo mostraron un amplio sentimiento prorruso y por la separación de Kiev. Poroshenko atraviesa además una crisis política, que intenta superar con la disolución del parlamento y la convocatoria a elecciones parlamentarias para octubre.
La UE presiona por una salida negociada, en el marco de la escalada de tensiones políticas, comerciales y militares que se vienen desarrollando por el conflicto en Ucrania. Las sanciones de la UE a Rusia y la respuesta rusa con el bloqueo a productos de la UE ya están causando importantes secuelas económicas para ambas economías, que se encuentran en situaciones recesivas.
Por ahora, los resultados de la reunión de Minsk no parecen claros. Ucrania sigue desangrándose entre los intereses de EEUU y Europa, por un lado, y Rusia por otro.
Agencias: Reuters/AP