Con recortes al gasto público, bajos salarios y exigiendo mayor productividad, los patrones y el gobierno garantizan que sean las mayorías las que aprieten el cinturón y peleen entre ellos hasta por el último peso. En un país como México en el que la vida se ve cada día más complicada, las trabajadoras y los trabajadores nos deberíamos organizar.

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM Trabajadora del STUNAM
Martes 15 de septiembre de 2015
En este contexto de volatilidad económica, en que no dan las horas de trabajo para pagarse la vida en México, en uno de los sindicatos nacionales más importantes, el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), se realizó el 34° Congreso General Ordinario, para el que el Secretario General Agustín Rodríguez adelantó en una rueda de prensa, se definirá “la demanda del incremento salarial para la revisión anual, y que esta podría ser de 20 por ciento, en tanto el emplazamiento a huelga se interpondrá el próximo 30 de agosto”.
Ante la amenaza de reducir el 4.8 por ciento del presupuesto que se le destina a la UNAM, el salario de los trabajadores corre riesgos, el aumento salarial del 20% que plantea el sindicato solo podrá ser arrancado con la lucha de los trabajadores y sus métodos como la huelga organizada desde la base. Sin embargo la realidad es que la dirección sindical viene aceptando aumentos pírricos y negándose a preparar la huelga para luchar hasta el final en la revisión contractual.
Es necesario que desde los centros de trabajo y por asamblea sea discutido este aumento salarial para sostenerse desde las bases en la próxima revisión, pues no será en depositar toda la confianza en que por medio del acuerdo entre la Rectoría y la dirección del sindicato se va a lograr. Ya en ocasiones anteriores, cuando fuera el 20 por ciento la demanda para el incremento salarial, la representación sindical quedó satisfecha con el 3.6 por ciento, por ejemplo, el año pasado.
Salario, trabajo y solidaridad
Por otro lado, aún cuando el STUNAM, es uno de los sindicatos que mantiene prestaciones para las trabajadoras y los trabajadores, la competitividad y el control de la productividad desde la Rectoría a través de la dirección sindical es implementada con “incentivos económicos” y no en aumentos directos y reales al salario. Hablamos del bono de Calidad y Eficiencia que de ser cubierta la asistencia y la puntualidad en todo momento se agrega al salario, sin que este se pueda percibirse al momento de jubilación. Obligando a los trabajadores a laborar más años, si es que quieren mantener su nivel de ingreso, más aun luego de la ley del ISSSTE.
Así también, la Cláusula 15, que es trabajo por “obra determinada” muchas veces de conservación y mantenimiento, dónde el principal problema que encierra es que a pesar de que esta en el contrato colectivo de trabajo, esta clausula tiene sus propios lineamientos y permite la desregulación del mismo contrato colectivo debido a cómo opera, si bien aunque permite a los trabajadores tener un ingreso extra, este no depende del sueldo sino mas bien del presupuesto que se tenga para las obras a realizar.
Aunado a lo anterior el llamado “tiempo extra” aumenta de manera engañosa los ingresos de los trabajadores, pues reciben una cantidad mayor en su salario, pero, aumentando su jornada, lo que lleva en distintas dependencias a disputas entre trabajadores para lograr algo de dinero extra, cuando su salario debería alcanzarles para cubrir sus necesidades básicas y de recreación sin doblar la jornada laboral. Sin mencionar los múltiples problemas de pago puntual y lo oneroso de los trabajos que se asignan bajo rubros como cláusula 15 que confronta a los trabajadores entre si y enmascara los salarios precarios que se pagan en la universidad.
Frente a la crisis económica deben ser las bases del STUNAM quienes luchemos por: un aumento salarial de emergencia y digno en la próxima revisión, un aumento que este a la altura de garantizar mejores condiciones de vida, acorde a la inflación y que alcance para comprar por lo menos los productos de la canasta básica para toda la familia. Todo ello hace urgente un plan de acción que nos permita lograr mejores condiciones de trabajo, para enfrentar con menores riesgos el día a día que se recrudece ante la implementación de las reformas estructurales; y por la solidaridad entre distintos gremios de la clase trabajadora, que salen a luchar por mejorar sus condiciones y que pelean por que la crisis no se descargue sobre las y los trabajadores, como es el caso del magisterio nacional y las y los trabajadores de Sandak.