Con 41.863 votos, siendo el 72% de los votos válidamente emitidos y con un 99,93% de las mesas escrutadas, se impuso el candidato de Unidad Constituyente- partidos de la ex Concertación-, Ricardo Díaz, en esta segunda vuelta de las elecciones a gobernador regional de Antofagasta. La derecha, con su candidato Marco Antonio Díaz, quedó en el suelo y obtuvo 16.252 votos, la mitad de lo alcanzado en la primera vuelta. La gran abstención y el poco entusiasmo marcaron la jornada.
Lunes 14 de junio de 2021
Poca concurrencia y bajo entusiasmo fueron factores que marcaron la jornada en esta segunda vuelta de las elecciones a gobernador regional en Antofagasta. La contienda enfrentó a representantes de los partidos de los 30 años: Ricardo Díaz, candidato de los partidos de la ex Concertación en su pacto “Unidad Constituyente”, bajo la chapa de “independiente”, y Marco Antonio Díaz, la carta de la derecha en la región y del pacto “Vamos Chile”.
En la primera vuelta Ricardo Díaz se impuso con el 39,45% de los votos- más de 72.000 preferencias-, pasando a enfrentar en segunda vuelta a Marco Antonio Díaz, quien en ese momento alcanzó el 21,93%, obteniendo más de 40.000 votos y por poco asegurando el balotaje.
Ya en miras de la segunda vuelta, toda la centro izquierda y el reformismo de la región, con el Partido Comunista y el Frente Amplio, se unieron y cuadraron en pos de la victoria del candidato de la ex Concertación; e incluso, en los días previos a la elección, llegaron a Antofagasta figuras nacionales como Gabriel Boric- candidato presidencial del Frente Amplio- y Paula Narváez- candidata presidencial del Partido Socialista-, quienes le entregaron su total apoyo a Ricardo Díaz. Una vez más, repitieron la vieja receta de “unidad de la oposición”, con partidos que gobernaron durante los últimos 30 años y profundizaron la herencia de la dictadura, para “enfrentar a la derecha”.
Con 30.000 votos menos que en primera vuelta, se impuso Ricardo Díaz ante una derecha en crisis y una altísima abstención electoral
Si en la primera vuelta en la elección a gobernador regional de Antofagasta votaron más de 180.000 personas- alrededor de un 38% del padrón electoral-, en esta segunda vuelta la participación electoral fue muchísimo más baja, alcanzando poco más del 12%, con 58.716 personas que asistieron a votar este domingo, demostrando una profunda desafección y rechazo a los partidos del régimen; a los mismos de siempre.
Si bien se impuso el candidato de la centro izquierda- y también del reformismo-, asestándole una holgada derrota a la derecha regional, con más de 20.000 votos de diferencia; lo cierto es que ambos candidatos tuvieron una baja importante de votos en comparación a la primera vuelta. Ricardo Díaz en la primera vuelta obtuvo más de 72.000 votos y en esta segunda contienda bajó a 41.863 preferencias; mientras que el RN Marco Antonio Díaz sacó más de 40.000 votos en primera instancia y luego pasó por poco los 16.000. Se trata de un descenso importante, que muestra el poco entusiasmo que generaron estas candidaturas, a tal punto que ni siquiera se podría afirmar que los votos obtenidos en la primera vuelta por los demás candidatos a gobernador/a- Paula Orellana con más de 30.000 votos; Lester Calderón con más de 21.000; y Claudio Lagos con más de 17.000- se traspasaron al candidato de Unidad Constituyente.
A lo anterior hay que sumar la grave situación que se vive en el país producto de los contagios por covid-19 y el nefasto manejo de la crisis sanitaria y social por parte del Gobierno.
Esta baja participación de la población fue a nivel nacional. Desde el 2012- cuando se implantó el voto obligatorio- no había una elección con tan baja concurrencia. En todo el país sufragó, en esta segunda vuelta, el 19,6% del padrón electoral y en el caso de la región Metropolitana se llegó al 25,7%. La región de Antofagasta se ubicó por debajo de la media nacional (con poco más del 12% de participación).
Antes de la elección de este domingo 13 de junio, eran las elecciones municipales del 2016 las que registraban la participación más baja, con un 35% a nivel país, y un 30% en la región Metropolitana.
En cuanto a los resultados de gobernadores/as regionales a nivel nacional, el pacto Unidad Constituyente obtuvo 10 gobernadores/as- cuatro de la Democracia Cristiana, cuatro del Partido Socialista, un “independiente” del Partido Radical, y un “independiente” con cupo del PRO-; el Frente Amplio logró sacar tres gobernadores/as- con su principal derrota en la gobernación de la región Metropolitana, donde la candidata de Comunes Karina Oliva perdió ante el DC, Claudio Orrego-; Chile Vamos se anotó solo una victoria, en la Araucanía; y dos puestos obtuvieron los “independientes fuera de pacto” (un ex PS y un ex DC).
Con esto, la centro izquierda- y, especialmente, la Democracia Cristiana que con estos resultados está en mejor pie para lanzar una candidatura presidencial con Yasna Provoste- saca “cuentas alegres” en la elección de gobernadores/as, luego del golpe asestado en las pasadas elecciones a constituyentes, donde los partidos de los 30 años fueron los principales derrotados ante los buenos resultados obtenidos por candidaturas “independientes” y de fuerzas de izquierda.
Un escenario abierto y una burguesía que baraja qué carta apoyar para continuar gobernando el Chile de los 30 años y encarar el proceso constituyente
El escenario político hacia las próximas elecciones presidenciales está totalmente abierto y los partidos de la burguesía- que han permitido el saqueo de las transnacionales y grandes grupos económicos- aún continúan barajando sus cartas. Si bien, en la derecha hay claridad de los candidatos que irán a una primaria presidencial, donde el UDI Joaquín Lavín aparece como la principal carta en las encuestas; es una probabilidad bastante cercana que la derecha tenga una mala elección y que ni siquiera logren pasar a segunda vuelta. En este caso- en que se diera un balotaje entre la o el candidato de Unidad Constituyente y Apruebo Dignidad (con Daniel Jadue liderando las preferencias)- desde sectores de la derecha no ven con tan malos ojos apoyar a alguien de la DC, por ejemplo, como el parlamentario RN Manuel José Ossandón, quien confesó que ante la posibilidad concreta de malos resultados para el oficialismo, él apoyaría totalmente una candidatura de Yasna Provoste en caso de una hipotética segunda vuelta entre ella y Jadue.
Para las y los representantes de los partidos de este régimen heredado de la dictadura, quienes durante décadas han legislado a favor de los ricos y dueños de este país; el objetivo de fondo es lograr anteponerse a la crisis abierta tras la rebelión popular de octubre de 2019, y que la presidencia del país quede bajo el mando de una figura que logre dar algo más de estabilidad al régimen político y gobernanza, en medio de un proceso constituyente que empieza a desarrollarse en un contexto de profunda crisis de las instituciones del Estado burgués y rechazo a los partidos tradicionales.
Si de proteger los pilares esenciales del modelo capitalista y neoliberal se trata, la derecha y los principales representantes de los “poderes reales”- como el gran empresariado- estarían dispuestos a apoyar una candidatura como la DC, Yasna Provoste, ante un candidato del PC-FA, y para asegurar de esta forma la victoria de alguien representante de un partido empresarial. Una muestra más de lo nefasta que es la estrategia de unidad con la vieja Concertación “para enfrentar a la derecha”, pues son justamente estos partidos los que han mantenido viva la herencia de la dictadura y el modelo neoliberal.
¡Construyamos una alternativa revolucionaria y de los trabajadores!
“El escaso interés en esta segunda vuelta en las elecciones a gobernadores regionales, muestra el profundo rechazo a los partidos tradicionales de siempre, expresa un desencanto ante elecciones que enfrentan a representantes de partidos que durante décadas han gobernado para los saqueadores y ricos del país. En el caso de nuestra región, Ricardo Díaz es un representante de la vieja Concertación que le promete a los grandes empresarios y dueños de Chile que habrá gobernabilidad, que se respetarán las reglas del régimen de los 30 años bajo su mandato y que entrega apoyo a instituciones podridas como Carabineros. Es más, luego de conocerse su victoria, no tardó en invitar “a trabajar” a la derecha y a quienes apoyaron al RN y ex gerente de Luksic, como si uniéndose a quienes defienden los intereses de magnates y transnacionales vamos a combatir las herencias de la dictadura y conquistar las demandas exigidas en las calles durante la revuelta”, manifesta Lester Calderón, dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) y ex candidato a gobernador regional.
En palabras de Calderón, “a la derecha nunca la vamos a enfrentar aliándose con partidos burgueses y defensores del modelo capitalista y neoliberal de saqueo, explotación y desigualdad, que millones salimos a cuestionar a las calles; como tampoco conquistaremos nuestras demandas confiando en alternativas que no buscan echar abajo el régimen de la dictadura, sino que realizar ciertos cambios para “acortar un poco la brecha”. Al contrario de esto, desde el PTR confiamos plenamente en que solo mediante la fuerza de la movilización, la autoorganización de las y los trabajadores y con una herramienta política de la clase trabajadora, juventud y sectores populares, podremos enfrentar a los dueños de Chile y defensores del modelo heredado de la dictadura, a sus partidos e instituciones, y retomar las perspectivas que abrió la rebelión popular”, afirma el dirigente obrero.
“Tras el anuncio de más de 30 constituyentes que afirman que se debe desconocer el acuerdo por la paz y que la Convención debe votar medidas como la liberación de los presos políticos; es más necesario que nunca continuar impulsando instancias de coordinación entre sindicatos, asambleas territoriales, organizaciones estudiantiles, familiares de presos de la revuelta y organizaciones políticas, uniendo estas luchas para que se imponga que la convención sea realmente soberana. La convención tendría la legitimidad suficiente para tomar esas medidas y convocar a movilizaciones y paros nacionales para hacerla realizable, pues sabemos que será una batalla que el viejo régimen no cederá fácilmente. Por eso todas estas medidas deben ser de lucha, de movilización y organización del frente único de sindicatos, asambleas territoriales, ollas comunes, llamando a coordinaciones y comités abiertos para reagrupar las fuerzas hacia un plan de lucha, para retomar el camino que abrió octubre y la perspectiva de la huelga general, enfrentando así a todo el viejo régimen y los poderes reales”, continúa señalando Calderón.
Por último, el dirigente obrero asegura que “sin la movilización y autoorganización será difícil enfrentar las trampas del "diálogo" y el "consenso" que no solo plantea la derecha y la concertación, sino que también el reformismo del bloque PC-FA, que quieren respetar todas las viejas reglas y al viejo régimen. Sabemos que si la Convención lleva adelante medidas radicales, y si se desarrolla la lucha de clases, los verdaderos poderes en Chile- como los grandes empresarios, las Fuerzas Armadas y de Orden- van a resistirse y a responder enérgicamente, lo que solo podrá ser enfrentado por la fuerza de la movilización y autoorganización de los trabajadores y el pueblo, en la perspectiva de la huelga general. Eso creará las condiciones para la lucha por un gobierno de trabajadores que lleve adelante la ruptura con este sistema de explotación y opresión”.
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