Después de 19 años de espera, a 4 años del dolor del descenso, River llegó a lo más alto del podio continental. Con carácter y actitud le ganó a un Tigres por momentos desorientado. La alegría de trabajadores y jóvenes que se identifican con el club de Núñez.
Jueves 6 de agosto de 2015
Foto: AP
Para cuando hinchas de River lean esta nota –si es que les quedan ganas de leer algo- ya habrá estado todo dicho. Todo analizado y escrito. Ahora estarán festejando, gritando, cargando a los demás, secando lágrimas de emoción. De desahogo también. No fue fácil ver a “El más grande” bajar al infierno (futbolísticamente hablando) del Nacional B. Por eso esta copa tiene sabor a gloria como en el ´86, como en el ´96, pero también a revancha ¿Quién se va a detener a leer algo ahora?
River resurgió ¡Y cómo! Se dio el lujo de salir campeón local con un gran rendimiento futbolístico. Luego conquistar la segunda copa en importancia, la Sudamericana. Pero ahora, es el momento. Ya no le queda mucho más por conquistar. Tal vez el mundial de clubes pero ¿para qué pensar en eso ahora? Hoy, River está en la cima.
Los y las hinchas de Boca tampoco estarán con muchas ganas de leer un análisis de este partido ¿Qué hubiera pasado si no sucedía el papelón inexplicable de Mayo en la Bombonera? Nunca lo sabremos. Los mercenarios a los que se conoce como “barra brava” impidieron tanto a Boca como a River terminar un superclásico que hubiera dejado con la frente en alto a los dos.
Hinchas de otros equipos, por neutralidad, desinterés o por tener la cabeza en otra cosa, quizá asomen sólo por curiosidad. Quién sabe.
Tal vez no valga mucho la pena hacer un análisis, pero desde La Izquierda Diario decidimos hacerlo, porque lo merece el equipo campeón y su público. Porque el fútbol, a pesar de ser un deporte y un gran espectáculo que atraviesa las clases sociales, que se contamina y se pudre cuando lo van transformando en un mega-negocio (escándalo FIFA), a pesar de todo eso genera un fenómeno inigualable. Una proporción mayoritaria de la clase trabajadora, de la juventud de los barrios populares, se identifica con determinados colores. Y sufre y se alegra con el devenir de estos colores. Hoy, Jueves 6 de Agosto, la gran noticia es que River salió campeón de América. Hay quienes irán alegres y con el pecho inflado de orgullo, a la fábrica, a tomar el colectivo repleto para ir a trabajar precarizado, a buscar en los clasificados por algún laburo. Otros harán lo mismo pero resignados o con la cabeza gacha. A todo ese público, La Izquierda Diario quiere brindarles un punto de vista del partido de anoche en el Monumental.
River no empezó nada bien esta copa (clasificó como el peor segundo y el Tigres mexicano al que derrotó en la final lo complicó de entrada) y en octavos de final ante Boca no lució, aunque todo quedó trunco con el papelón del “gas pimienta”. Pero el receso por Copa América le vino bien para ordenar sus ideas al plantel. Gallardo además (que demostró ser un gran técnico) tuvo muy buen ojo para reforzar al equipo. Insistió por Viudez y Alario (que hace pocos meses jugaba en Colón de Santa Fe) y la historia le dio la razón.
Lo que siguió, pasar a Cruzeiro en cuartos de final y a Guaraní de Paraguay en semifinales fue una combinación de pasajes buen fútbol y mucha actitud. Si nos guiamos por esas dos fases, River llegó bien y merecidamente a la final.
El 0 a 0 en Monterrey no dejó mucho para analizar, apenas que para River era un resultado bien logrado que lo colocaba en un lugar más cómodo para el partido de vuelta en Núñez.
Y así llegó la gran noche al Monumental. El primer tiempo fue un partido batallado, con River buscando más el arco rival pero con poco éxito, hasta los 40 minutos cuando una habilitación de Funes Mori (¡!) a Cavenaghi dejó al “Torito” de cara al gran arquero Nahuel Guzmán que llegó primero. Era un aviso porque al caer el telón de la primera etapa, se abrió el marcador. Una gran jugada de Vangioni, que envió una pelota cruzada, encontró a Alario sólo entre los dos zagueros de Tigres. El uruguayo cabeceó arrodillado para conectar la pelota y enviar la bocha a la red y a River a la gloria. Con ese 1 a 0, los jugadores del “Muñeco” (ausente del banco por estar suspendido) se fueron eufóricos al vestuario.
En el segundo tiempo fue Tigres el que le cambió la tónica al principio. Se animó un poco más de la mano de Damm, un gran jugador con un estilo de puntero “como los de antes”. Así lo demostró en una escapada por derecha hasta la raya de fondo y enviando un centro atrás que desperdició Aquino. Gignac estuvo todo el partido perdido y no gravitó. Era el momento del club mexicano, acostumbrado a dejar venirse al rival para luego salir de contra.
Pero la historia cambió con el penal a Sánchez (pensándolo en caliente, la figura de esta Copa). El uruguayo estaba incursionando el área grande cuando fue cruzado por Aquino torpemente. A primera vista dejaba dudas pero en detalle se observa la torpeza del número 20 de Tigres. Penal y Sánchez es gol. Con el 2-0, River ya estaba con las manos sobre la copa.
La frutilla del postre fue el gol de Funes Mori, el premio a un jugador perseverante que sabe superar sus propias limitaciones y las adversidades. Fue el 3 a 0 para que a nadie le queden dudas: en el 2015 para el continente, “el más grande sigue siendo River Plate”.
Paradoja del destino, Ramiro Funes Mori, uno de los jugadores que vivió el calvario de abandonar la primera división en el club que más veces salió campeón de la A, ahora corona la victoria del campeonato con un gol de cabeza. ¿Cómo contener las lágrimas? ¿Cómo no gritarlo con el corazón?
No hay mucho para decir ahora. Si usted es de River, vaya, festeje, luzca su casaca con orgullo que se lo merece.
Si usted terminó de leer esta nota y es de otro cuadro, no hace falta que le digamos que respete la alegría del rival porque ya lo está haciendo.
Levantó la copa River, la más importante de América ¡Salud, campeones!