Un nuevo salto en la criminalización de los jóvenes. La ministra de educación porteña Soledad Acuña amenaza a padres y madres de quienes ocupen edificios en reclamo de una mejor educación pública.
Jueves 15 de febrero de 2018 12:15

En declaraciones de este jueves en el programa radial de Jorge Lanata Radio Mitre, la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires Soledad Acuña explicó y defendió el nuevo protocolo que busca criminalizar la toma de colegios.
Acuña detalló que cuando haya tomas de colegios además de los estudiantes “dicha responsabilidad recaerá en los padres”. Incluso llegó a comparar las tomas de colegios con las amenazas de bomba en su intento de judicializar y perseguir a los secundarios que defienden la educación pública.
A partir de las tomas de colegios en la Ciudad de Buenos del año pasado en el marco de las protestas contra la reforma educativa que pretendía sacar el quinto año y que los chicos hicieran pasantías para empresas de un año gratis, la respuesta del gobierno porteño fue atacar las justas medidas de fuerza de los alumnos que se negaban a ser mano de obra precaria.
Hoy el gobierno de la ciudad, en boca de su ministra de Educación, vuelve a defender el protocolo que pretende evitar las tomas y silenciar el reclamo de miles de secundarios y perseguir a los que luchan por la defensa de sus derechos.
La ministra, a su vez, manifestó que “si los padres deciden que los chicos se queden en la toma, esto tiene que quedar asentado en los registros de la escuela e informarse al Ministerio, de forma tal que después nosotros también sepamos a quién tenemos que pedirle que rinda cuentas si hubo vandalismo o si hubo daños”, algo que incluso va en contra de la misma realidad ya que quienes dejan las tomas suelen entregar los colegios en mejores condiciones que cuando fueron ocupados por la protesta.
Lo que la ministra no quiere decir es que las tomas se generan en respuesta de una avanzada del Gobierno y los empresarios para atacar la educación pública a la vez que “reclutar” entre los jóvenes mano de obra precarizada para que trabajen en un sistema de pasantías gratis, lo que generaría miles de jóvenes precarios (un sector donde justamente la precarización es extensa) y flexibilizaría las condiciones laborales para garantizar ganancias gigantes para las empresas.