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Ediciones IPS. Rosa Luxemburg contra el capitalismo (y la reforma laboral)

En momentos en que se está discutiendo la reforma laboral, la novela gráfica La Rosa Roja, publicada por Ediciones IPS, nos muestra la lógica oculta del capitalismo que guía cualquier cambio en las relaciones laborales.

Nicolás Bendersky

Nicolás Bendersky Docente - Suteba Lomas de Zamora | staff Ediciones IPS

Martes 21 de noviembre de 2017

Luego de su triunfo electoral, Cambiemos no esperó ni un día y ya se apresta a imponer una reforma laboral que, según sus declaraciones, pretende convertir al mercado de trabajo argentino en más competitivo. Sostienen que la reforma es la base para que se genere más trabajo y condición para el aumento de las inversiones y el crecimiento. Pero “algo huele mal” para los trabajadores cuando se observan sólo algunas de los casi 145 artículos que implementaría dicha reforma, como la rebaja de las indemnizaciones por despidos, el banco de horas que desecha las horas extras y retrotrae el horario laboral a antes de la imposición de la ley de las 8hs., o el acortamiento de plazos para realizar juicios laborales.

Por detrás de todos los objetivos enunciados por el gobierno de los CEO, no hay altruismo ni “intereses de todos los argentinos”; se encuentra algo que constituye el único motor de los empresarios dentro del sistema capitalista, y que inspira todas y cada una de sus medidas por más que la presenten de otro modo. Nos referimos a la búsqueda incesante de incrementar sus ganancias que no tiene moralidad, obstáculo ni ningún límite más que el que se establece con la lucha de los trabajadores por sus derechos, condiciones de trabajo y de vida.

La novela gráfica La Rosa Roja, publicada este año en su edición en castellano por Ediciones IPS, la editorial del PTS en el Frente de Izquierda, nos ayuda a entender el “detrás de escena” de las “soluciones laborales”, que son verdaderas maniobras empresariales.

En algunas de las viñetas de la hermosa obra de Kate Evans, la revolucionaria polaca Rosa Luxemburg se encuentra dictando un curso de los tantos que realizaba en su época, dirigidos a obreros alemanes, en la escuela de formación del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), el partido obrero más grande de su época. Allí explica los distintos modos de producción en la historia y las relaciones sociales y económicas que se establecen entre sus miembros, desde la primitiva aldea hasta la moderna sociedad capitalista.

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Y para desenvolver la anatomía del capitalismo, realiza un cuadro que muestra de forma gráfica, cuáles son los actores, cómo se realiza la producción y cuál es “el objetivo del juego” que no es otro que la acumulación de capital.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, plantea que la reforma tiene por objetivo la liberación de las fuerzas productivas, haciendo recordar a la famosa declaración del Ministro de economía de la última dictadura, José Martinez de Hoz. Esta dudosa libertad busca promover mayores cuotas de explotación a los obreros con el fin de que eso “libere las fuerzas”… para acrecentar sus ganancias y no de las necesidades sociales. Como lo plantea claramente en otra de las viñetas de La Rosa Roja, la búsqueda de los patrones de no sucumbir ante la competencia, los lleva indefectiblemente a perseguir el único motor que posee el capitalismo, la ganancia.

Por último, la reforma laboral es presentada en los grandes medios de comunicación como una gran concertación, donde todos los sectores consensuan libremente. Una especie de “Gran Acuerdo Nacional” entre la cúpula burocrática de la CGT, el gobierno de Cambiemos, los políticos patronales del PJ -que dijeron que votarán lo que digan las centrales sindicales- y las cámaras empresarias; que dialogan, se ponen de acuerdo y pactan. En particular los representantes sindicales ya plantearon la aceptación de muchos de los ataques a las conquistas obreras, materializando una traición monumental.

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Pero no hay que caer en la trampa, para millones de trabajadores, la reforma laboral es una coacción impuesta, algo establecido que no podrá ser debatido ni cuestionado, más que con la lucha en las calles, aún a pesar de los dirigentes sindicales. Por eso, más que consenso, es la fuerza a la que hacen uso los capitalistas para aumentar sus ganancias. Como explica Rosa Luxemburg en la siguiente viñeta:

Está planteado realizar una enorme campaña contra la reforma laboral para poner en pie un gran movimiento en todos los establecimientos obreros, lugares de trabajo, escuelas y hospitales que gane las calles y que se proponga enfrentar este intento de los empresarios de aumentar la explotación a costa de nuestras vidas. Pero no se trata solamente de pelear por mantener o mejorar nuestras condiciones de trabajo en este sistema de explotación sino que, como es parte del pensamiento de Rosa Luxemburg, es preciso derrumbarlo para construir uno nuevo, sin explotación ni opresión.

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