Las discusiones planteadas por Rosa Luxemburgo nos pueden ayudar a pensar el escenario actual de la izquierda, sus límites y perspectivas en donde salen a la luz viejas lógicas políticas. Una izquierda que quiere reponer el proyecto histórico de la socialdemocracia, de mayores derechos sociales dentro del Estado capitalista nos obligan a darle una vuelta de tuerca a estas discusiones.
Sábado 15 de octubre de 2016
El límite de Rosa Luxemburgo
Hay que partir por algunas cuestiones importantes. Las discusiones que ella plantea afirmaron una base teórica y política contra el oportunismo y revisionismo en la socialdemocracia Alemana, lógica que posteriormente queda de manifiesto cuando son votados los créditos de guerra el 4 de Agosto de 1914 haciendo que la socialdemocracia pasara a defender los intereses de sus burguesías lo que es denominado como socialchovinismo o la bancarrota de la II internacional. La lucha por el internacionalismo proletario es uno de sus principales combates; desde principios de siglo intentando que la II internacional se formara en el aprendizajes y reflexión de los principales hechos de la lucha de clases internacional, las huelgas de masas que vive Europa y posteriormente la revolución Rusa de 1905 como alertar las consecuencias de la guerra imperialista y la necesidad de la unidad de la clase obrera internacional para hacerle frente .En esta lucha fue implacable, pero la creación de una herramienta para dar estos combates es lo que más podemos criticarle a Rosa Luxemburgo. A diferencia de Lenin que muy tempranamente pelea por la dirección del movimiento revolucionario con un grupo cohesionado de militantes para combatir la influencia de los oportunistas y revisionistas, en su versión rusa: los mencheviques. Este elemento en Rosa Luxemburgo es el más débil, que está relacionado a la relación entre movimiento espontaneo y partido y que tendrá sus consecuencias problemáticas con la tardía formación del partido comunista Alemán y las características eclécticas de la fracción Espartaco que dirigía Rosa Luxemburgo.
Rosa Luxemburgo y la izquierda hoy
No podemos hacer el traslado mecánico de estas discusiones, pero si es importante remarcar la lógica en cómo fueron pensadas. Desde este punto de vista muchas de ellas se reponen en la actualidad. La crisis económica internacional y lo que caracterizamos como tendencias a “crisis orgánicas” lejos de ser una visión catastrofista y de “derrumbe inminente” del capitalismo, pone en primer orden el debate de estrategias en la izquierda. Los fenómenos político-electorales que han emergido como parte de la irrupción de fenómenos de masas como el movimiento de los indignados en España, Syriza en Grecia o recientemente en Chile el impulso de un frente amplio con organizaciones que han salido del movimiento estudiantil del 2011 ponen nuevas caras para viejas ideas. Estos nuevos fenómenos políticos están lejos de ser los aparatos socialdemócratas de principios del siglo XX que tenían una fuerte base obrera, pero ellos reponen en la actualidad su proyecto histórico: un Estado con más derechos sociales, volver a los antiguos estados de bienestar, algunos hablaron de socialismo del siglo XXI , un horizonte socialista sin revolución.
Estos nuevos reagrupamientos son impulsados por profesionales y sectores de las capas medias que han actuado como desvíos institucionales de la irrupción de fenómenos de masas. Como contra cara a estos proyectos, el movimiento obrero sigue preso de importantes burocracias sindicales que lo mantienen corporativizado profundizando la crisis de subjetividad tras la implementación de las políticas neoliberales.
En este escenario la discusión ¿Reforma o revolución?, los métodos de la lucha de clases y la relación con el Estado Burgués son claves para reponer la perspectiva estratégica de la lucha de los trabajadores y oprimidos. La necesidad de levantar una izquierda anti capitalista y un programa por la independencia política de la clase trabajadora para terminar de raíz con este sistema de explotación y opresión sigue siendo una necesidad. Retomar a Rosa Luxemburgo nos puede ayudar a pensar en este camino.

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile