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Entrevista. Rosario: con nuestro orgullo vamos a Atlanta

La Izquierda Diario entrevista a Cesar Serrano, quien desde su experiencia como militante del movimiento LGTTTBI rosarino invita a llevar las banderas de la diversidad sexual al acto del FIT en Atlanta.

Martes 15 de noviembre de 2016 14:30

Contanos de dónde venís, cuál fue tu experiencia como militante por los derechos LGTBI.

Bueno, mi nombre es Cesar. Yo en este momento soy estudiante y trabajo en un call center de Rosario, tengo 26 años. Soy militante social más o menos desde los 15 años. más que nada me uní al PTS porque es el partido que hoy en día me representa políticamente, por las luchas que lleva adelante con las mujeres, con los trabajadores, con el movimiento LGTBI, y con los oprimidos en general.

Mis primeros pasos por la militancia fueron en Vox Asociación Civil, que es muy conocida en Rosario. Milite allí en un momento en el cual el movimiento LGTB se encontraba en la búsqueda de conquistas democráticas durante el gobierno de Cristina Kirchner. Fui parte de la militancia de la diversidad sexual que se organizó para conquistar la Ley de Matrimonio Igualitario y Ley de Identidad de Género, que fueron leyes muy importantes para nosotros enfrentándonos a la Iglesia Católica con Bergoglio a la cabeza como cardenal.

En ese momento me di cuenta que esta ONG, me refiero a Vox, era un techo para mí ¿En qué sentido? En el sentido de que había otras grandes luchas afuera y que en realidad estas leyes no modificaban nuestra vida estructuralmente. Me refiero a otras luchas como por ejemplo el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y la lucha por nuestras compañeras trans que hoy en día sabemos que siguen teniendo un promedio de vida de 35 a 40 años. Y más que nada que seguimos siendo violentados y perseguidos, ¿no? Por la Iglesia Católica, por los códigos contravencionales vigentes en muchas provincias, por la homolesbotransfobia.

Cuando vos decís que viste un techo en la Vox, ¿a qué te referís?

Lo que tenía Vox era que era una ONG justamente, que por más de que había heterogeneidad siempre estaba apadrinado por un partido político, que en ese caso era el kichnerismo o el Partido Socialista, con lo cual yo no me sentía identificado con ninguna de las dos propuestas. Una cosa era el relato que cada una generaba pero que en la realidad no se daba. Obtuvimos derechos pero las trans se seguían muriendo, obteníamos derechos pero seguíamos siendo violentados. El kirchnerismo y el socialismo se seguían, y siguen, abrazando con la Iglesia o con genocidas como Milani. Entonces todo ese tipo de políticas empezaron como a rasgar el velo que encubrían en realidad estos sectores y me generó un desencanto total, tanto por la ONG como por esos partidos tradicionales, y eso me unió con el tiempo al PTS, porque creo que es el partido que representa las luchas por la defensa de los sectores más golpeados por este sistema.

Habiendo conquistado derechos tan importantes para los sectores LGTB, si tenes que pensar y plantearte cuál es la perspectiva hoy del movimiento ante un gobierno como el de Macri por un lado, y ante un Papa como Bergoglio por el otro, ¿qué perspectivas opinas que tiene que plantearse el movimiento LGTB en este escenario?

Yo creo que hoy no hay un movimiento LGTB, un movimiento conformado, sino que esta escindido y que las organizaciones que en los 90 y en el 2000 representaron a los grupos LGTB, hoy en día están más ligadas a buscar políticas de sostenimiento, o sea a conseguir dinero para determinados proyectos y no a la lucha específicamente. No vemos a estos grupos en las calles, no los vemos haciendo denuncias. Por ejemplo hay faltantes de preservativos, los medicamentos no están ingresando para las personas que tienen VIH. Y esto era un gran trabajo que hacían las organizaciones en los 90 que hoy en día ni siquiera lo están denunciando. Por lo cual, hoy en la era Macri, que sabemos que hay mucha gente que se está quedando sin trabajo, donde se percibe un ambiente con niveles más altos de homolesbotransfobia, las organizaciones no están buscado dar una pelea en esto. Por eso creo que tenemos que empalmar con otros sectores que se ven afectados como con las mujeres, con los trabajadores y con todos los sectores oprimidos.

En el sentido de lo que planteas ¿cómo lees el fenómeno del #NiUnaMenos y las denuncias contra los travesticidios que también forman parte de esta agenda?

Hay un sector en el movimiento LGTBI que hoy no sabe para dónde ir, que se siente desencantado por el kichnerismo, que con el Partido Socialista ya no quiere saber nada. Hay un porcentaje importante en una búsqueda quizás, que como yo después del primer gobierno de Cristina se desencantó, y que hoy está se está planteando estrategias por sus demandas políticas. Creo que hoy eso se profundiza más, Pichetto quien fuera el paladín del kirchnerismo en el Senado mostró su cara más xenófoba y racista diciendo en voz alta lo que piensa, que el problema son los inmigrantes. Y a ese grupo es al que yo llamo a que miremos a las mujeres que salieron a las calles diciendo #NiUnaMenos, pero además que sepa que la lucha del Frente de Izquierda está ligada a la lucha LGTBI, a la lucha de las mujeres, más que nada.

Hace unos días atrás el Evita, Ciudad Futura y Patria Grande estuvieron sentados en el Vaticano. Sobre el rol de la Iglesia y esta relación con un sector de la izquierda ¿qué opinas?

Yo creo que si te decís de izquierda mínimamente hay instituciones con las que no te podes referenciar, obviamente el Vaticano. No hay denuncias de ellos en general contra el Papa. Ni siquiera Cristina permitió hablar sobre el aborto durante su gobierno, y con respecto a los femicidios no desarrolló políticas serias para prevenirlos. Por eso yo pienso que no se puede estar un día en la marcha del #NiUnaMenos y al otro día en el Vaticano. Por eso creo que no son una referencia para el movimiento LGTB. Si estás un día en la Marcha del Orgullo y al otro en el encuentro del Papa es algo terrible.

Yo lo que veo en grupos de activistas que militan independientemente de los partidos es que algunos aún son escépticos de la izquierda: un sector que yo leo como posmodernos o anarquistas, o aquellos que hasta el final no rompen con el kichnerismo porque se referencian con la figura de Cristina como una figura fuerte. Pero sin embargo muchos votaron al Frente de Izquierda en las PASO. O sea, si vos les preguntas cómo ven al Frente de Izquierda o como ven a este acto lo ven con mucha simpatía, o hasta lo ven necesario.

Vos por qué venís a Atlanta y por qué te parece fundamental que sectores del movimiento LGTB participen del mismo.

Hoy no dudo ir al acto de Atlanta porque es muy importante la referencia que tiene el FIT, como ha crecido, como muchos dicen que la democracia no nos está dando candidatos, y para mí porque hay una falsa polarización, porque sí hay otros candidatos. Los sectores populares deben fijarse en la izquierda. Y no es lo mismo toda la izquierda, porque hay una izquierda disfrazada que es la que va detrás del Papa. Entonces yo voy al acto del Frente de Izquierda porque a mí no sólo me identifica y me duele lo que vivimos los sectores LGTB de conjunto, sino porque quiero organizarme junto los sectores que están siendo explotadísimos como los trabajadores, contra la violencia machista y solo la izquierda toma estas demandas.

Creo que el movimiento LGTB tiene que volver a articularse con estas luchas, y por eso creo que es importante Atlanta, como un aporte en pos de un movimiento revolucionario en el cual no nos liguemos con la iglesia, no nos liguemos a los gobiernos que vengan, sino que rechacemos totalmente el capitalismo que nos está a todos excluyendo. Por eso nos podemos encontrar mujeres, LGTB, trabajadores ocupados y desocupados todos levantando todos la misma pelea. Recuperar la tradición del movimiento LGTB volviendo a levantar su combatividad y su disposición a no ceder ni un poco a un sistema que hace de nuestro deseo o una patología o un mercado. No se puede llevar esas banderas detrás del Vaticano. Tenemos que ser un movimiento anticapitalista por la real libertad de nuestras vidas.