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Violencia Policial. Rosario: presentan Habeas Corpus por jóvenes que fueron golpeados por la Policía

Ante el Ministerio Público de la Acusación se presentó la denuncia contra la violencia policial sufrida por tres jóvenes el viernes a la madrugada. Apremios ilegales y simulacro de fusilamiento, una práctica normal de la Policía Santafesina.

Martes 6 de diciembre de 2016 11:33

En la mañana del lunes fueron presentadas las denuncias por violencia institucional de los jóvenes agredidos y detenidos por la policía, el pasado viernes a la madrugada. Se presentó además, un Habeas Corpus por las agresiones sufridas por los jóvenes. Se conocieron más irregularidades sobre el caso a través de las denuncias presentadas. En un dudoso procedimiento y con un método patoteril, efectivos habrían ingresado el día de los hechos al domicilio de la madre de uno de los detenidos diciendo que existía una orden de allanamiento que no mostraron. Además, el joven que fue agredido y llevado al río fue buscado por Asuntos Internos de la Policía durante el fin de semana para declarar, hecho que aún no queda claro y que es altamente irregular.

Este es un caso testigo, que muestra las prácticas de una institución que, según el último informe de Correpi (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional), asesina cada 25 horas a un joven en el país. La Policía de Santa Fe, que cuenta con un Jefe policial preso por colaborar con el narcotráfico, ha asesinado a 569 personas por gatillo fácil desde la vuelta de la democracia hasta la actualidad. Es de las más podridas del ranking nacional, quedando detrás únicamente de la brutal Policía Bonaerense. Irremediablemente, cada vez con mayor frecuencia salen a flote casos de los más aberrantes, con similares características, varones jóvenes y el río Paraná como escenario habitual.

A las distintas fuerzas policiales de la región, el Partido Socialista y el PRO les sumaron el envío de Gendarmería y Prefectura, como respuesta al crítico reclamo de un sector de la ciudad que protagonizó movilizaciones reaccionarias que sólo fortalecen el poder de fuego del Estado, con reclamos de “seguridad” fogoneados por el discurso difundido por los medios hegemónicos, esos que justifican la “justicia por mano propia” y taladran la necesidad de “mano dura” apoyándose en la creciente desigualdad social.

En este caso, los jóvenes afectados tienen la posibilidad de elegir denunciarlo, a diferencia de decenas de casos que por falta de recursos transcurren silenciosamente por la ciudad. El caso que fue primicia de este diario, toma repercusión en medios locales, un importante repudio público, y el acompañamiento de organismos de DDHH. Levantar la voz, y hacer pública esta denuncia es un primer paso para enfrentar este accionar violento,pero es necesaria la unidad de los sindicatos, los centros de estudiantes y las organizaciones de Derechos Humanos y populares para ponerse a la cabeza de la más amplia lucha y movilización contra la represión legal, ilegal y la impunidad de la policía contra la juventud.