Diez gobernadores de la oposición tensan la relación con el gobierno federal. Quieren una mayor porción del pastel y negociar directamente con los grandes capitales. ¿Vamos hacia una balcanización de México?

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Jueves 10 de septiembre de 2020
Las tensiones ante la crisis sanitaria y económica estallaron, aunque AMLO busque minimizarlas con su aire condescendiente. “Eso es la democracia, qué bueno que haya puntos de vista distintos”, declaró en una conferencia matutina reciente ante la salida de los 10 gobernadores de la Alianza Federalista de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). “Pues están en libertad. Somos libres. No veo yo nada extraño. Creo que es una asociación de los gobernadores y no es obligatorio. Los que se salen es porque están ejerciendo su derecho, su libertad”, agregó.
Desde la Conago, el actual presidente de la institución y mandatario de San Luis Potosí, Juan Carreras, también buscó poner paños fríos. Rechazó que la ruptura de los gobernadores constituya un fracaso político y afirmó que con el gobierno federal “hay temas trascendentes por desahogar como el tema fiscal, a partir de la entrega este martes del paquete económico 2021, así como la atención a la pandemia viral y a la crisis económica derivada de ella”.
Fueron los gobernadores Jaime Rodríguez, de Nuevo León; Enrique Alfaro, de Jalisco; Javier Corral, de Chihuahua; Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; José Rosas, de Durango; Silvano Aureoles, de Michoacán; Ignacio Peralta, de Colima; Martín Orozco, de Aguascalientes; Miguel Riquelme, de Coahuila; y Diego Rodríguez, de Guanajuato quienes abandonaron la Conago, institución creada en 2001 durante el gobierno de Vicente Fox como una instancia de coordinación entre el gobierno federal y los mandatarios estatales.
Intereses políticos y económicos
Apenas hicieron el anuncio, dieron a conocer la creación de la Agencia de Promoción Invest in México, un programa de eventos conjuntos en el país y en el extranjero para promover la inversión en estas diez entidades.
Sucede que se trata de algunos de los principales estados del país, como Nuevo León o Jalisco -que aportaron al PIB 7.6% y 7.1% en 2019-, o de regiones donde tiene mayor presencia la industria maquiladora de exportación, uno de los pilares de la cadena de valor extendida entre México y Estados Unidos. Hasta 2019, de 5113 fábricas activas de ese sector, 658 están activas en Nuevo León, 505 en Chihuahua, 390 en Coahuila, 356 en Tamaulipas, 305 en Guanajuato, 276 en Jalisco, 88 en Aguascalientes y 75 en Durango.
Aunque las tensiones por una porción mayor de presupuesto para los estados no son nuevas, y la búsqueda de mayor autonomía tampoco, el abandono de la Conago es un gesto político de envergadura de cara a las elecciones de 2021. La oposición burguesa conjuga fuerzas en la recientemente creada Alianza Federalista, donde conviven gobernadores del PAN, del PRI, del PRD, de Movimiento Ciudadano junto con el “independiente” Jaime Rodríguez Calderón (ex priista). Pero también buscan tener mayor poder de negociación en materia económica.
Desde las elecciones de 2018, cuando los partidos patronales tradicionales fueron reducidos a su mínima expresión ante la aplanadora del Morena, que conjuró todo el repudio de la población a los escándalos de corrupción -incluyendo por supuesto los vínculos con el crimen organizado- y la crisis de Ayotzinapa, no terminan de levantar cabeza.
AMLO busca identificar a la oposición con Salinas de Gortari y su corte, ampliamente repudiados por las generaciones de adultos. Así lo hizo al plantear que este ex mandatario “fue el que inició la entrega de bienes nacionales, la entrega de empresas, de bancos que eran de la nación a particulares, a sus allegados. Además, a partir de entonces, ese grupo no sólo siguió haciendo jugosos negocios al amparo del poder público, sino que se convirtió en un grupo político poderosísimo. Ellos eran los dueños de México, los que mandaban”. Pero, eso sí, aclaró hasta el cansancio que él está en contra de juzgar a los expresidentes. Así de corta es su “lucha contra la corrupción”.
Sin embargo, tanto AMLO como los gobernadores que abandonaron la Conago, avalaron las actividades en industria y servicios no esenciales durante toda la pandemia, aún cuando estaba vigente la “Jornada Nacional de Sana Distancia”. Antepusieron los intereses de los empresarios a las vidas de los trabajadores y sus familias. También avalaron los despidos, mientras las ayudas económicas para quienes laboran en el sector informal o son insuficientes para afrontar los gastos indispensables o de plano no existen. Desde antes de la llegada del virus SARS-CoV-2, también sostuvieron el outsourcing y la falta de prestaciones en materia laboral.
Estos hechos demuestran la necesidad de que la clase trabajadora y los sectores populares se apuesten a la construcción de un partido político propio, independiente de los empresarios y las trasnacionales, que defienda sus intereses y enfrente el ataque del imperialismo, las corporaciones y los empresarios que buscan aprovechar esta crisis para degradar aún más las condiciones de trabajo y de vida de la mayoría de la población. Una organización política socialista y revolucionaria dispuesta a enfrentar el poder de los capitalistas y sus partidos.