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Entrevistas. Suteba: reformar los estatutos para transformar el sindicato

La Izquierda Diario conversó con Nathalia González Seligra y Ariel Iglesias, Secretaria de DD. HH. y secretario de Organización, respectivamente, del SUTEBA La Matanza)

Mirta Pacheco @mirtapacheco1

Domingo 31 de julio de 2016 00:00

Presentamos la primera de una serie de notas/entrevistas a compañeros docentes. En las misma se discutirá sobre los sindicatos; la lucha por recuperarlos de mano de la burocracia sindical; la responsabilidad que tiene la izquierda en los sindicatos o seccionales que accede a dirigir, para transformarlos en verdaderos órganos de defensa de la clase trabajadora, junto al pueblo pobre. En ese marco se discutirá sobre la reforma de los estatutos como una herramienta en ese camino y la lucha contra la utilización que le da la burocracia sindical.

En esta oportunidad conversamos con Nathalia González Seligra y Ariel Iglesias (Secretaria de DD. HH. y de Organización respectivamente, del SUTEBA La Matanza)

¿Cuáles son los fundamentos de la campaña que iniciaron para cambiar los estatutos del SUTEBA Matanza?

Nathalia González Seligra (N.G.S.): En primer lugar desde la Lista Marrón queremos abrir el debate, reivindicando que hemos recuperado varias seccionales de manos de la burocracia sindical. Queremos debatir con los docentes de La Matanza que hoy con el tipo de conducción que tiene nuestro sindicato, Baradel, no dirige el sindicato como herramienta para poder enfrentar los ataques a la educación de los distintos gobiernos, tanto en materia salarial y de derechos que cada vez más pretenden cercenarnos; como las políticas educativas propiamente dichas, que son de ataque a la educación pública.

Nosotros planteamos en primer lugar que las decisiones se deben tomar de abajo hacia arriba.

Por ejemplo cuando fue el conflicto histórico del 2014 (N.R: lucha masiva contra el Sciolismo, por aumento salarial) había fuerzas para continuar. El conjunto de los Secretarios Generales, sin tener en cuenta asambleas mayoritarias como las de La Matanza donde habían participado 1200/1500 docentes, votaron levantar esa la lucha. Esto lo hicieron basados en el plenario de Sec. Grales., contemplado en el estatuto, donde vale lo mismo el voto de un Secretario General de por ejemplo La Matanza que representa a 1200 docentes como el de Exaltación de la Cruz, representando el mandato de 14 docentes reunidos en asamblea.

En ese punto del estatuto se apoyó Baradel y el conjunto de los dirigentes de la Celeste, para desoír un malestar enorme de la base docente, en ese momento, que se venía expresando en el conjunto de los SUTEBAS opositores. Como lo hacen hoy frente al malestar que ahora se expresa con las medidas de Macri y Vidal como demostró el paro del pasado 12 de julio. Incluso adhirieron sectores de seccionales dirigidas por La Celeste (N.R.: la lista de la burocracia sindical en SUTEBA) Como se va a expresar el lunes 1° y martes 2 con el no inicio de clases que vamos a protagonizar.

Ariel Iglesias (A.I.): Lo que queremos es conquistar que el máximo órgano del sindicato sea la asamblea y ahí se cuenta, como se instaló desde la Revolución francesa, un hombre un voto. Al hacer asambleas en toda la provincia, ganará la posición mayoritaria y sobre eso se harán las resoluciones de las medidas. La otra instancia de decisión democrática unida a la anterior es la realización de un Congreso Provincial de delegados con mandato, basados en las asambleas de escuelas, que sí está contemplada en el estatuto pero que la conducción de Baradel ignora.

Imaginate, en la provincia de Buenos Aires hay 16 mil escuelas. Si cada escuela tiene un delegado con mandato (que surge de sus órganos de base como son las asambleas), se podría expresar la voz de 300 mil docentes que trabajan desparramados en unidades escolares en toda la provincia de Bs. As.

Son las dos instancias que nos parecen fundamentales: asambleas que decidan y plenarios de delegados con mandato, de todos los trabajadores. Todos los sectores docentes, porque cuando luchamos, luchamos todos: afiliados y no afiliados. Esa me parece que es la primera reforma que va al cuello de la burocracia. No puede ser que un plenario de Secretarios Generales, 100 tipos votados hace 3 años, sin mandato deciden no solo por los 100 mil docentes afiliados a SUTEBA, sino por los 300 mil de la provincia.

Es decir, que el SUTEBA no es tan democrático como fue su discurso históricamente.

A.I.: No, en eso es igual que la UOM o que el SMATA o cualquier sindicato con una conducción burocrática. El punto central es que nosotros queremos hacer esta campaña por la reforma de los estatutos y llevarlo adelante en primer lugar en las seccionales donde conduce la izquierda. En los hechos los SUTEBAS recuperados funcionamos, en algunos aspectos, de forma distinta al estatuto que rige el sindicato. En las asambleas votan afiliados y no afiliados, donde todos los compañeros que están en la comisión directiva trabajan en distintas escuelas y no son burócratas enriquecidos como podemos ver en la dirigencia de casi todos los sindicatos del país.

El aspecto que une al SUTEBA con cualquier otro gremio es que acepta la Ley de Asociaciones Profesionales (que hizo la burguesía), que sirve para regimentar, e imponer sus leyes y su disciplina en el movimiento obrero. Que viene de la época de Perón. Los sindicatos surgieron como una trinchera por la defensa de los trabajadores, con esa ley la burguesía lo transforma en su contrario.

Entonces, la pelea por la reforma de los estatutos, tiene aspectos de resolución práctica como que todo se resuelva en asambleas y a su vez hay cuestiones más profundas que hacen a romper la subordinación de los sindicatos con el Estado. Y esa subordinación es a través de una ley, pero también es por medio de la plata, a través de fondos.

Es el propio Estado (nuestro patrón), el que descuenta la cuota sindical y a su vez nos descuenta la obra social. Es decir que los afiliados están cautivos dos veces a la misma obra social, con lo cual cualquier compañero que se quiera afiliar tiene que pagar $400 por mes, como piso de cuota sindical. Imaginate que el SUTEBA tiene 100 mil afiliados, multiplicá 100 mil por 400 y eso hace que desde 25 años atrás, Baradel no pisa una escuela y que se dé el lujo, como denunciamos en La izquierda Diario, de pasear por el shopping más caro de Praga cuando fue a una reunión de organizaciones sindicales. Mientras un docente que recién se inicia gana $8800 y en agosto va a ganar $600 más.

En la década kirchnerista la subordinación e integración al Estado por parte de SUTEBA pega un salto y termina casi siendo un ministerio paralelo, con funcionarios como Mary Sánchez que impuso los planes FINES, de precarización laboral. Que tenían el lado positivo de alfabetizar y permitían hacer la escuela secundaria de manera no formal, pero a su vez generalizaba el trabajo precario sin derecho a huelga, ni a obra social, sin nada.

Y otro ejemplo de sindicalista devenido funcionario es Tito Nenna, a quien el gobierno de Cristina lo nombró funcionario del Ministerio de Educación.

A.I.: Esa también es una vía por la cual el Estado se entromete en la vida de las organizaciones de los trabajadores que nosotros tenemos que cambiar. No se puede estar en los dos lados del mostrador.

Cuando planteamos el tema de la reforma de los estatutos lo hacemos teniendo como referencia a los estatutos del sindicato ceramista de Neuquén, que es un sindicato para la lucha de clase, independiente del Estado y los patrones.

Desde ese punto de vista buscamos marcar una perspectiva distinta de retomar las mejores tradiciones del movimiento obrero. Hoy hay pequeñas experiencias de sindicatos como el del SUBTE, que tuvo que discutir su estatuto, enfrentándose dos tipos de políticas expresadas en dos clases de estatutos diferentes: por un lado el de Pianelli quien al adherir al kirchnerismo y perder la independencia política, dejó en segundo plano las reivindicaciones y demandas de los trabajadores y por el otro, el proyecto que expresa nuestro compañero Claudio Dellecarbonara, basado en resoluciones de asamblea con independencia política del gobierno.

De esa disputa, resultó un estatuto con una medida que permite que estén representados todos los sectores en los órganos de conducción del sindicato, como en la comisión directiva donde las minorías pueden expresarse. En el caso del Subte, que exista un ala izquierda que pelea por otro tipo de sindicatos, permitió que se expresara un sector de la base que está a la izquierda. Cosa que en SUTEBA no sucede.

Por eso desde las seccionales de oposición, que representamos el 30% de la docencia, planteamos medidas de lucha pero justamente el estatuto del SUTEBA no permite que se expresen las minorías, porque la lista ganadora mantiene el conjunto de los cargos en los órganos ejecutivos de toda la provincia. La política que planteamos desde la Marrón para que las dirigencias sindicales rompan la tregua y convoquen a un paro activo contra el ajuste de Macri y Vidal no se puede expresar orgánicamente porque no existe la representación de las minorías.

¿Y cómo serían los cargos de conducción en la reforma que ustedes plantean?

N.G.S.: Proponemos que todos los cargos directivos sean revocables y rotativos. Incluso uno de los puntos que nosotros queremos discutir con los compañeros es que el Secretario General luego de cumplir un mandato, aunque sea reelecto o continúe en la directiva tiene que trabajar, volver a la escuela. Porque nos parece lo mejor contra la burocratización de los dirigentes.

Baradel, que hace 25 años que no trabaja, que no pisa una escuela ni está frente a los alumnos, si fuera electo para ocupar algún cargo, tendría que volver al aula. Imaginate qué alejado está de los problemas cotidianos de las compañeras y compañeros, que no tienen ese privilegio.

En Zanon por ejemplo, cuando se termina el mandato del Secretario General, tiene que volver a la fábrica. Eso hizo Raúl Godoy, que hoy es diputado provincial por el PTS/FIT, cuando terminó su mandato en el sindicato, volvió a la línea de producción.

Y esto permite el control y la participación de la base. Un sindicato que responda a los trabajadores tiene que estar al servicio de que se desarrollen sectores más avanzados de los propios trabajadores, que también tomen en sus manos la tarea de dirigir una organización sindical.