El sacerdote jesuita Fernando Montes, el capellán y reverendo Pablo Álvarez, el emblemático sacerdote Mariano Puga y el capellán evangélico Alfred Cooper, participaron del acto en Punta Peuco.
Sábado 24 de diciembre de 2016
Representantes de las iglesias Católica y Evangélica participaron del acto que los violadores a los derechos humanos y perpetradores de brutales crímenes durante la dictadura cívico militar encabezada por Pinochet realizaron en Punta Peuco, en la que supuestamente pedirían perdón.
Las iglesias están empeñadas en instalar una supuesta reconciliación, que no es más que una impunidad a favor de los violadores a los derechos humanos. Esto, en nombre del “perdón” y de la unidad de la nación.
Lo cierto es que el rol de este "perdón" colabora en que se instale un clima de impunidad y de olvido sobre las gravísimas violaciones a los derechos humanos que realizaron los militares que están detenidos en la cárcel de lujo de Punta Peuco.
El sacerdote jesuita Fernando Montes, ex rector de la Universidad Alberto Hurtado, se ha transformado en el principal defensor de que se otorgue beneficios a favor de los militares que cometieron crímenes de lesa humanidad. El rol de Fernando Montes es nefasto, buscando a toda costa justificar lo injustificable, pidiendo derechos para los violadores de los derechos humanos.
La cruzada de Montes intenta por una parte quitar responsabilidad a los militares y carabineros de más bajo rango, instalando la tesis que se conoce como la obediencia debida, es decir, que solo cumplían órdenes.
Por otro lado, no ha dudado para pedir rebaja de penas e inclusive libertad para quienes están enfermos, olvidando que se trata de crímenes de lesa humanidad. Montes intenta justificar incluso que no se entreguen datos, señalando que simplemente algunos “no lo tienen”. Lo que parece olvidarse Fernando Montes es que los datos si están, lo que existen es un pacto de silencio por el cual se siguen encubriendo entre ellos para no entregar información.
El pastor anglicano Pablo Álvarez señaló por su parte que “Dios está haciendo algo extraordinario, porque esto no habría sucedido, personas dispuestas a pedir perdón”. Por su parte el sacerdote Mariano Puga, reconocido por su rol en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura, también asistió y justificó el acto (por más que haya exigido actos concretos a los genocidas, que mantienen bajo 7 llaves aún la gran mayoría de los cuerpos de los desaparecidos).
Las organizaciones de Derechos Humanos han cuestionado con dureza el acto, emplazando especialmente a Montes, preguntándose incluso donde estaba en los años de la dictadura.
Por otro lado, señalaron con preocupación los intentos de instalar la impunidad, lo que se corrobora a partir de la visita de parlamentarios de la UDI y Renovación Nacional ante el Ministro de Justicia para solicitar la rebaja de penas.